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Éxodo rural imparable en pleno siglo XXI

Ricardo Migueláñez

La sangría de población en el medio rural español parece no tener freno, ni contención, aunque haya algunos territorios que aguantan mejor que otros e incluso que incrementan ligeramente sus habitantes. La realidad y los números se imponen. Ni tan siquiera la fuerte crisis económica y financiera de la última década ha servido para frenar este imparable éxodo, a pesar de que hubo “cantos de sirena” que parecían anunciar un cambio de tendencia y una permanencia o vuelta a los orígenes rurales.

El Ministerio de Agricultura presentó recientemente un somero análisis sobre la Demografía en el Medio Rural en el periodo 2000-2017, es decir, de los últimos dieciocho años, que ratifica con cifras esa sensación.

Desde principios de siglo hasta 2017 la población rural (en un medio rural como espacio geográfico formado por la agregación de municipios o entidades locales menores, definido por las administraciones competentes, que posean una población inferior a 30.000 habitantes y una densidad menor a 100 habitantes por km2, como es clasificado por la tan desaprovechada Ley 45/2007, de 13 de diciembre para el desarrollo sostenible del medio rural) descendió un 9% en España, pero la de los municipios de pequeño tamaño (con población residente inferior a 5.000 habitantes, integrados en el medio rural) bajó un 10,2%.

Mientras que la población española creció un 15% entre el año 2000 y 2017, pasando de 40,5 millones a 46,57 millones de habitantes, la población rural mermó en ese mismo periodo un 9%, bajando de 8,54 millones a menos de 7,7 millones. El descenso fue del 3% entre 2000 y 2008 y más acusado, del 6,2%, durante el periodo álgido de la crisis económico-financiera, entre 2008 y 2017.

La disminución fue relativamente mayor en los pueblos de pequeño tamaño (< 5.000 habitantes), con un descenso del 10,2% y de 516.446 empadronados en todo el periodo de 2000 a 2017, al pasar de algo más de 5 millones a cerca de 4,54 millones, siendo el descenso menor (-4,2% y 211.923 menos) en el periodo 2000 a 2008, que entre 2008 y 2017, cuando bajó un 6,3% y en 304.523 habitantes.

Entre 2000 y 2017, en casi todas las CC.AA, todas menos en la Comunidad de Madrid y en Islas Canarias, disminuyó la población censada en los municipios rurales (de menos de 10.000 habitantes y < 100 hab./Km2). Por encima de la media nacional de descenso del 9% se situaron Islas Baleares (-39,8%); Región de Murcia (-23%); Galicia (-17,6%); Asturias (-16,7%); Castilla y León (-14,3%); Cantabria (-135%); Castilla-La Mancha (-12,4%); La Rioja (-11,1%), y Extremadura (-10,5%).

Por debajo de esa media nacional, la población rural descendió en Cataluña (-5%); C.F. Navarra (-4,3%); Aragón (-3,6%); C. Valenciana (-2,7%); Andalucía (-2,7%), y  País Vasco (-0,5%). En la C. de Madrid, la población rural aumentó un 4,6% y en Islas Canarias, un 17,2%.

En ese periodo disminuyó también la población censada en los pueblos de menor tamaño (menos de 5.000 habitantes), salvo en Canarias y en el País Vasco. Por encima de la media nacional de descenso del 10,2% entre 2000 y 2017, la población censada en los pequeños municipios rurales bajó sobre todo en la Región de Murcia (-38,6%); Islas Baleares (-26%); Comunidad de Madrid (-21,6%); Principado de Asturias (-20,4%); Castilla y León (-18,3%); Cantabria (-13,5%); La Rioja (-13,3%); Galicia (-11,7%); Cataluña (-11,5%); C. Valenciana (-11%), y Castilla-La Mancha (-10,4%).

Aunque menos que la media nacional, la población rural descendió también en C.F. de Navarra (-8,9%); Aragón (-6,3%); Extremadura (-6,3%), y Andalucía (-1,1%). El aumento solo se produjo en Islas Canarias (+3%) y País Vasco (+9,4%).

Menos rurales

La proporción de población rural con respecto a la población total se redujo en todas las CC.AA. sin excepción en el periodo aludido. Es decir, todas las regiones eran menos “rurales” en 2017 que en el año 2000.

Las CC.AA. que más se “urbanizaron” (crecieron por encima de los 10.000 habitantes) en el periodo analizado por el MAPA fueron las de Castilla-La Mancha, ya que bajó su porcentaje de población rural sobre la población total entre el año 2000 y 2017 en 15 puntos porcentuales, desde el 60% al 45%); Islas Baleares (-12%, desde un 22% al 10%); Región de Murcia (-8 puntos, desde 20% al 12%); La Rioja (-7 puntos, desde 28% al 21%), y la C.F. de Navarra (-7 puntos, desde el 35% al 28%).

Además, redujeron su porcentaje de población rural otras CC.AA., como Extremadura (-6 puntos porcentuales, desde 56% al 50%); Castilla y León (-5 puntos, desde 42% al 37%); Aragón (-5 puntos, desde el 37% al 32%); Galicia (-5 puntos, desde 31% al 26%); Andalucía (-4 puntos, desde 28% al 24%), y P. de Asturias (-3%, desde el 23% al 20%).

La media nacional de reducción de porcentaje de población rural en ese periodo fue de 4 puntos porcentuales, pasando de ser el 21% en el año 2000 al 17% en el 2017. Por debajo de esa media se situaron, además, las CC.AA. de Cantabria (-4 puntos porcentuales, desde el 18% al 14%); Canarias (que se mantuvo sin cambios en el 10% en estos 18 años); C. Valenciana (-2 puntos, desde 10% a  8%); Cataluña (-2 puntos, desde el 9% al 7%; País Vasco (que se mantuvo sin cambios en el 5%), y la Comunidad de Madrid (también sin cambios, representando la población rural el 2% de la población total).

Cartografía rural

En 2017, según los datos del Padrón municipal, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), había en nuestro país 6.678 municipios rurales, que representaban en porcentaje un 82,2% del total de municipios de España, en el que se encontraban empadronadas cerca de 7,7 millones de personas, el 16,5 % de la población española, con una densidad de apenas 18,1 habitantes por Km2.

El 95% de estos municipios rurales, 6.351, eran de pequeño tamaño (menos de 5.000 habitantes), ocupaban 349.211 Km2 y sumaban casi 4,54 millones de habitantes, con solo 13 habitantes/Km2 de densidad poblacional.

Las Comunidades Autónomas con un mayor porcentaje de población rural en 2017 eran Extremadura (50% del total) y Castilla-La Mancha (45%), seguidas de Castilla y León (37%), Aragón (32%), Comunidad Foral de Navarra (28%), Galicia (26%), Andalucía (24%), La Rioja (21%) y Principado de Asturias (20%).

Las 5 primeras CC.AA. que más población rural aportan en términos absolutos al total nacional son Andalucía (1,97 millones de habitantes), Castilla-La Mancha (917.817 habitantes), Castilla y León (894.812), Galicia (709.650) y Cataluña (541.821). Entre las cinco sumaron en 2017 el 66% del total de la población rural española.

En el lado contrario, las CC.AA. con menor porcentaje de población rural son la Comunidad de Madrid (2%), País Vasco (5%), Cataluña (7%), Comunidad Valenciana (8%), Islas Baleares (10%), Islas Canarias (10%), Región de Murcia (12%) y Cantabria (14%).

El 100% de los municipios rurales de Cantabria (79.591 habitantes) y del País Vasco (117.821) eran de pequeño tamaño (menos de 5.000 habitantes por municipio), siendo este porcentaje alto en Castilla y León (85%), La Rioja (85%); C.F. de Navarra (85%) y Cataluña (82%). Al contrario, los municipios pequeños representaban en Asturias el 31%; en Canarias (28%), Región de Murcia (4%), mientras que había un mayor equilibrio entre municipios rurales grandes y pequeños en Andalucía (40% de pequeños) y Castilla-La Mancha (61%).

Riesgo de desaparición

La Comisionada del Gobierno para el Reto Demográfico, Isaura Leal, que está en la fase de ultimar para esta próxima primavera la Estrategia Nacional ante el Reto Demográfico, volvió a incidir recientemente en que más del 60% de los Ayuntamientos de España cuentan con menos de un millar de habitantes y solo concentran el 3,2% de la población total de España.

Tres de cada cinco municipios rurales, añadió Leal, están en riesgo de desaparición y todas las CC.AA. están más o menos afectadas por este fenómeno que, junto al de envejecimiento y la población flotante, constituye uno de los tres vértices del problema demográfico y un auténtico reto para el conjunto de las Administraciones públicas, sean del tamaño y del color político que sean.

En siete CC.AA., más de la mitad de sus municipios no pasan de los mil habitantes y en Castilla y León, por ejemplo, hay más de 2.000 localidades por debajo de esa cifra de población, que suponen el 89% de los Ayuntamientos de esta Comunidad. Algo similar sucede también en Aragón y La Rioja, con porcentajes también significativos en Castilla-La Mancha, Navarra, Extremadura y Cataluña.

Se trata, según la Comisionada del Gobierno de un “auténtico éxodo rural” en pleno siglo XXI, con una multitud de municipios que han perdido población en la última década. No se trata, según Isaura Leal, de un problema de mapa municipal (¿sobran pueblos?), con un total de 8.124 municipios existentes, que considera adecuada para la extensión del territorio, sino de una cuestión de prestación de servicios y de igualdad de oportunidades, que solo se puede solucionar de forma conjunta entre todas las Administraciones. Y es que casi un 53% del territorio nacional tiene riesgo de despoblación, sobre todo en el ámbito rural.

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