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Premios, comunicación y promociones

Vidal Maté

Uno de los problemas más importantes a los que se ha enfrentado tradicionalmente el sector agrario ha sido su escasa fuerza para estar presente en los medios de comunicación de forma habitual, para hablar del campo en positivo, y no solamente  en momentos puntuales, generalmente solo  cuando se trata de movilizaciones o de crisis que pueden afectar al resto de la sociedad.

La cosa agraria tampoco ha sido un asunto de gran interés para los profesionales de la información simplemente porque se ha considerado, como un campo de escaso recorrido y, sobre todo, poco vistoso como para configurar estrellas de la comunicación, aunque a la postre se hable nada menos que de alimentación. Igualmente, no ayuda a la elección de esta parcela del periodismo especializado el peso y las posibilidades de trabajo que se ofrecen en publicaciones del ramo o en los grandes medios de comunicación nacionales donde la cosa agraria suele estar en un segundo o tercer plano, todo lo contrario de lo que sucede en los medios provinciales o regionales.

En medio de este panorama, son dignas de reconocimiento y, sobre todo de apoyo, las actividades que desarrollan en el campo de la información agraria diferentes grupos de comunicación que tratan de sobrevivir en su tarea de hacer visible en sus ámbitos respectivos, locales, provinciales, regionales, sectoriales, en papel o en internet, la realidad agraria, más allá de la tarea importante que cumplen las publicaciones de las organizaciones agrarias de cara a sus socios.

Anualmente, el Ministerio de Agricultura convoca los premios Alimentos de España por los que se reconocen los diferentes méritos de personas o empresas que se presentan a los mismos en una determinada parcela relacionada con el sector agrario y alimentario.  

En el caso concreto del premio a la Comunicación, en este difícil contexto para ejercer la actividad, el mismo se entiende como el reconocimiento a un trabajo informativo, de una persona o una empresa, un “Vamos Rafa” para  seguir con una tarea escasamente agradecida, pero, sobre todo, con resultados económicos discretos si se actúa desde la independencia y no se cae en las manos de patrocinios abusivos empresariales. En este ejercicio, en el apartado de comunicación, el jurado decidió conceder el premio a la interprofesional Interovic por las campañas realizadas  desde una empresa de comunicación para incentivar el consumo de la carne de ovino y caprino frente a otras candidaturas de medios de comunicación sobre información agraria y alimentaria.

No hay dudas de que Interovic, de la mano de una agencia de comunicación, haya hecho una buena campaña de divulgación sobre las carnes de ovino y caprino, como lo hacen en la misma línea otras  interprofesionales como el conejo con sus escasos fondos u otras más poderosas como el aceite, la leche o el vino. Pero, en esto del premio de Comunicación, lo primero que debería hacer el propio Ministerio de Agricultura es aclararse sobre quiénes son los destinatarios del mismo, si son los profesionales de la información que día pelean para dar visibilidad al sector agrario ante la sociedad o llevan la información a los agricultores y ganaderos o, simple y llanamente se premian unas campañas de promoción de una empresa, un sector o un consejo regulador basadas en la disponibilidad de recursos. No se pueden juntar churras con merinas.

Uno de los problemas con los que se han encontrado los premios de comunicación agroalimentaria en los últimos años ha sido la escasa participación por falta de interés de los posibles premiados o por falta de publicidad de los mismos, lo que obligaba a malabarismos para no dejarlos desiertos y reconocer un fracaso de convocatoria. Y lo primero que correspondería hacer al Ministerio es una adecuada promoción los mismos para parar su línea de caída. Lo segundo, clarificar quiénes son los destinatarios y evitar la confusión. Porque, entre tanto premio caben otras modalidades, premio Comunicación a la información agraria y premio a la mejor campaña de promoción agroalimentaria, que además podría ser un aliciente para todo el mundo empresarial. De momento, premiar campañas de promoción, no es la primera, frente al mundo de la información, no es el mejor aliciente para quienes trabajan sin visibilidad el día a día en la comunicación agraria.  

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13/05/2019

El problema es de los gordos

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

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