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El sector productor de carne de pollo en España (I)

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El sector productor de carne de pollo –aunque en conjunto habría que incluir también al resto de aves de corral, sobre todo pavos- representa en España un 15,4% del valor de la Producción Final Ganadera (PFG) y un 5,8% de la Producción Final Agraria (PFA) con una facturación en origen que en el pasado año se elevó a 2.475,5 millones de euros a precios básicos, con un incremento del 5,3% en relación al año anterior (2.349,4 millones) y un 2,8% por encima del registro (2.408,5 millones) alcanzando en el año 2012, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Se trata, por tanto, de un sector de indudable importancia para la economía de ciertas zonas productoras ganaderas de nuestro país, al ser un tipo de carne de consumo habitual. Por este motivo, ha sido también objeto de campañas de promoción por parte de algunas cadenas de distribución, como gancho para que los consumidores/clientes realicen otro tipo de compras, incluso llegando a situaciones de “venta a pérdida”, con PVP por debajo de costes de producción. Esto ha llevado a las organizaciones agrarias y de productores a denunciar la ausencia de márgenes de rentabilidad en origen y la banalización de este alimento ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), que cuenta ya desde hace un año con un Plan específico de supervisión para este sector.

El sector avícola de carne se enfrenta a la actualidad a un notable incremento de la oferta, más en otros países de la Unión Europea que en España, animado por los buenos precios de los meses de primavera y verano y el abaratamiento de las materias primas para la alimentación, que están llevando también a un descenso importante, que podría ser, o no, solo estacional, de las cotizaciones de las canales de carne desde el pasado mes de septiembre, con visos de que esta caída no se detenga al menos hasta el último mes de este año y, posiblemente, solo de forma temporal.

Otro de los retos presentes es la preocupación que existe en el sector avícola de carne ante el incremento persistente de las importaciones de carne de pollo al mercado de la UE, que podría ir en aumento si se cierran los acuerdos de libre cambio abiertos (TTIP, Mercosur, etcétera) con un recorte de los aranceles y un aumento de los cupos de entrada, ante la situación de desventaja competitiva con la que se encuentra la UE en relación a países terceros, sobre todo Brasil y Estados Unidos, con precios mucho más bajos en los costes de producción (materias primas alimentarias y energía, principalmente) y una reglamentación sectorial mucho más exigente y rigurosa.

Un reciente estudio de la Universidad de Wageningen (Holanda), encargado por la Asociación de Procesadores y Comercializadores de Carne de Pollos de la UE (AVEC) abundaba en este problema, al señalar que si la Unión Europea continuaba aumentando cuotas de importación para introducir carne de ave de terceros países y bajar los aranceles, la competitividad del sector se reduciría.

Competitividad menor

Para Ángel Martín, secretario general de la Organización Interprofesional de Carne de Pollo (Propollo), la competitividad de este tipo de carne se mantiene frente a lo que se importa, gracias precisamente a la existencia de los aranceles y cuotas de importación, dado que la producción europea es más costosa que la de los países productores extracomunitarios, al existir en la UE normativas que contemplan exigencias sobre bienestar animal, seguridad alimentaria y responsabilidad medioambiental que, o no existen, o son mucho más laxas en esos países terceros.

Además, nos referimos a modelos de producción diferentes en la UE y en otros países, como Brasil y Estados Unidos, a la par principales exportadores de este tipo de carne al mercado comunitario, donde la producción y las exigencias normativas de control son distintos y, según Martín, hasta “absolutamente irreconciliables” por motivos de cultura o de costumbres sociales. Aspectos que se deberían tener en cuenta a la hora de proponer cualquier negociación comercial dirigida llanamente a liberalizar y abrir aún más el mercado.

En nuestro país, hay en torno a 15.700 explotaciones avícolas dadas de alta (censo de diciembre de 2014), la cifra más alta de los últimos ocho años (en 2007, había registradas 13.075 explotaciones), gracias al aumento del número de granjas de avicultura de carne, que pueden considerarse como alternativas a la producción de pollos (broilers), principalmente de pavos, perdices, palomas ocas, codornices o pintadas.

Unas 9.234, casi un 60% del total de explotaciones avícolas, son de la especie “gallus”, que incluye tanto la producción de carne de pollo, como la de huevos, y el Registro General de Explotaciones Ganaderas (REGA) del Magrama contabiliza también en esa fecha 1.290 granjas de pavos (8,2%); otras 1.235 (7,8%) de perdices; 1.131 (7,2%) de palomas; 782 (5%) de codornices; 597, de faisanes; 587 (3,7%) de patos; 363 (2,3%) de ocas; 316 (2%) de ratites (aves no voladoras, como los avestruces y similares), y 209 (1,3%) de pintadas.

La mayor parte de la producción de carne de pollo se concentra en cuatro Comunidades Autónomas, que son Cataluña (28,7% del total nacional); la Comunidad Valenciana (16,8%); Andalucía (15,8%) y Galicia (13,1%). Sumarían en conjunto, un total de 5.574 explotaciones (en alta en el REGA a diciembre de 2014), de las que un 90% y 4.992 corresponden a granjas de producción; 340 a granjas de multiplicación; 217 a granjas de cría (aves de cría) y 25 a granjas de selección. En los últimos años, se ha venido reduciendo las granjas de producción en número. En 2007 ascendían a 5.699, lo que supone un 12% y 707 granjas menos en los últimos años.

Un 20% de las granjas de producción de pollo de carne están situadas en Cataluña, con 999; seguido de Andalucía, con 761 granjas (15,2%); Galicia, con 736 (14,7%); Comunidad Valenciana, con 456 (9,1%); Castilla y León, con 453 (9,1%); Aragón, con 418 (8,4%); Castilla-La Mancha, con 344 (6,9%); Extremadura, con 310 (6,2%)…etcétera.+

La producción de carne de aves en nuestro país fue de casi 1,50 millones de toneladas de peso canal durante 2014, lo que supone un 10,7% más que en 2013 (1.342.578 tm). De ésta, un 83% y 1,23 millones de toneladas correspondieron específicamente a la producción de carne de pollo (broilers), con un alza del 10% respecto al año anterior, con más de 600 millones de broilers sacrificados, y 252.648 toneladas a otras aves, con un aumento del 14,2% sobre 2013 (221.284 tm), con alrededor de 100 millones de aves sacrificadas.

En el primer semestre de 2015, el número de aves sacrificadas sumaba casi 356,3 millones de animales, con un alza del 1,5% sobre el mismo periodo del pasado año, con un peso canal de 701.305 toneladas, un 0,5% más que entonces, según los últimos datos de estadística de sacrificio de ganado del Ministerio de Agricultura. De estos sacrificios, cerca de 306,1 millones de animales fueron sacrificios de pollos, con 577.447 toneladas de peso canal; otros 11,69 millones de animales, pavos, con 94.293 tm de peso canal, y 38,5 millones de otras aves, con 33.565 tm de peso canal.

Las últimas previsiones sobre la producción de carne de ave y de pollo para España, según la Comisión Europea, son de 1,45 millones de toneladas en 2015, con un alza del 4,5% sobre el año anterior, y de casi 1,53 millones en 2016, con un aumento del 5%. De este volumen, unos 1,1 Mtm (+4,5%) corresponderían a la carne de broilers en 2015 y casi 1,16 millones en 2016.

Nuestro país tiene prácticamente cubierta su demanda interna de consumo de carne de aves. Incluso en 2014 su producción neta de carne, con 1,5 millones de toneladas, fue suficiente para atender la utilización interior total,  que se elevó a 1,45 millones de toneladas. Según el balance del Magrama, en 2014 la producción indígena bruta de carne de ave se elevó a casi 1,49 millones de toneladas, con un aumento del 10,7% sobre el año anterior.

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