Euroganadería
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La situación del sector apícola español

Victorio

Los datos oficiales de comercio exterior señalan un incremento del 25% de las importaciones de miel en 2015 con respecto a 2014; pasamos de 24.500 toneladas a 30.600 toneladas, y de casi un 40% con respecto a 2013, con 22.100 toneladas importadas. China continúa siendo el principal origen de nuestras importaciones con una cuota próxima al 60% y el volumen de miel importada continúa creciendo, un 16% en este último año. Fuera del entorno comunitario, en volumen de miel, el segundo país es México con un crecimiento del 288,3% y 883,2% con respecto a 2014 y 2013, y en tercer lugar Ucrania con un crecimiento del 82,8% y 288,3% en comparación a 2014 y 2013. En el entorno comunitario también se observan fuertes incrementos de las importaciones de otros países, como Polonia, que se ha posicionado como el segundo país de origen de nuestras importaciones, con un crecimiento del 38,7% y del 206,7% en relación a 2014 y 2013 respectivamente.

Este escenario contrasta con la situación en el mercado interior, totalmente paralizado. La segunda mitad del año 2015 y el ya avanzado primer semestre de 2016 se han caracterizado por una falta de movimiento comercial, con propuestas de compra muy puntuales, lo que ha provocado que se acumule en los almacenes una importante cantidad de miel de la campaña pasada, a la que se suma la recogida durante esta primera etapa de la campaña.

A la mala situación comercial se suma una campaña de primavera en la que la producción española se ha reducido significativamente, incluso en algunas mieles monoflorales la cantidad recogida ha sido testimonial, como el romero o el azahar. A pesar de esta baja producción, la comercialización y los precios pagados a los productores no han evolucionado y el mercado se ha mantenido estancado.

Todo esto hace prever que esta campaña se convertirá en la más complicada para el sector de los últimos años, ya que a los problemas sanitarios que está sufriendo, se añadirán los problemas de producción y comerciales.

En lo que respecta a los problemas comerciales, sin lugar a dudas, la falta de transparencia del etiquetado de origen de la miel no está ayudando al sector, ya que favorece que las empresas apuesten por mieles de bajo precio, de menor calidad y que no cumplen el modelo europeo de producción, como está quedando patente con los datos ofrecidos anteriormente.

Hasta el momento, en aplicación de la Directiva 2001/110/CE de la Miel y su transposición al Real Decreto 1049/2003, se ha permitido a los operadores indicar el origen de la miel cuando tiene diferentes orígenes como “mezcla de mieles UE/no UE/UE-no UE”.

Cooperativas Agro-alimentarias de España ha expresado en diferentes ocasiones su postura contraria a esta posibilidad, ya que no permite a los consumidores una elección correctamente informada. Se debe tener en cuenta que un porcentaje muy elevado de la miel que se comercializa en España tiene un etiquetado de origen UE-no UE. Por tanto, este aspecto de la normativa tiene una importante repercusión en el sector y el comercio. Además, con un etiquetado tan poco transparente es muy complicado poner en valor nuestra propia miel, no debemos olvidar que somos el principal productor de la Unión Europea.

La indicación del país de origen de forma obligatoria puede ser un paso para facilitar esta información. Sin embargo, es claramente insuficiente para defender los intereses del sector apícola español y de sus cooperativas.

Una normativa “a la italiana” ofrecería a los consumidores información sobre los países donde se ha producido, pero en este caso no se especifica el porcentaje de miel de cada origen. Esta circunstancia permitiría que una miel con un porcentaje de miel española, inferior al 1%, fuera etiquetada como “mezcla de miel de España y [otro país]”, lo que continuaría perjudicando nuestros intereses.

Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España defendemos la necesidad de establecer límites claros, expresados en porcentajes y/o porcentajes mínimos, para que una miel pueda llevar el marchamo de “española” o “europea”. Un marchamo que garantiza a los consumidores el cumplimiento del Modelo Europeo de Producción y un producto con una calidad diferenciada.

En la Directiva se señala la imposibilidad de obligar a terceros países a poner en marcha sistemas de trazabilidad de origen, motivo por el cual no puede especificarse siempre el origen de la miel no UE. Sin embargo, la miel europea debe estar trazada y debe conocerse su procedencia, por lo que el seguimiento del origen y el porcentaje de la misma en las mieles mezcladas son posibles y por ende en el etiquetado de los productos para una mejor información al consumidor.

Como consecuencia de todo ello y debido al potencial exportador del sector y de nuestra miel, es fundamental que junto con las organizaciones el Ministerio defienda a nivel europeo la necesidad de un etiquetado más claro del origen de la miel en toda Europa.

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