Euroganadería

Leche: las diez raíces de una crisis

VM

Más de 7.000 ganaderos de leche de vaca, especialmente en Galicia, que supone más de la mitad de las explotaciones y menos del 50% de la producción nacional, han iniciado el cobro de los 45,5 millones de euros como ayudas complementarias, 20 procedentes de la Administración española y otros 25,5 asignados por Bruselas de los 420 millones distribuidos entre todos los países miembros, para compensar la crisis provocada por la caída de los precios en origen desde la primavera pasada, consecuencia de los excedentes.

En paralelo, industriales y la distribución, con el impulso de Agricultura, suscribían a finales de septiembre un acuerdo para asegurar la viabilidad y sostenibilidad de las explotaciones ganaderas con un precio justo que no se especificaba por cuestiones de Competencia, pero que tácitamente se situaba en el entorno de los 0,34 euros/litro en origen y un mínimo de 0,60 euros al consumo.

Hoy, los precios se hallan prácticamente estabilizados con un incremento medio en los dos últimos meses de un céntimo hasta una media de 0,309 euros/litro, que no llega a los 0,29 en Galicia. Los datos oficiales de octubre señalan, contra todo pronóstico, un incremento de la producción, lo que podría volver a plantear problemas en el campo, mientras en el marco de Inlac se ultima la redacción de un contrato tipo pero no se ha vuelto a saber nada de la iniciativa oficial para negociar un plan estratégico para el sector industrial.

En los últimos meses, Agricultura ha protagonizado diferentes iniciativas para hacer frente al ya viejo problema de los excedentes, pero no se han abordado en su conjunto los problemas de fondo que se hallan, tanto en el propio sector como en la industria y en esa cadena de valor, aún sin clarificar. Las raíces de fondo del problema siguen presentes.

¿Por qué se produjo la crisis?

1º.- Por la existencia de una mayor producción en el conjunto de los países comunitarios tras la supresión de las cuotas desde el pasado 1 de abril con la consiguiente situación excedentaria. En España, el incremento de la producción en esos meses pasados, comparada con el periodo anterior de 6,5 millones de toneladas asignados como cuotas, se situaría en un 7%. Se trata de un incremento de la oferta en un porcentaje que, frente a una demanda global de productos lácteos de unos 9 millones de toneladas no debería haber provocado una situación de crisis tan grave de los precios. La razón hay que buscarla, sobre todo, en los elevados excedentes generados en otros países comunitarios donde España ha jugado el papel de vertedero con el que su producto ingresó en la actual UE en 1986 con una cuota total de solo 4,5 millones de toneladas. La falta de salidas a los excedentes en terceros países provocó la entrada en España de más leche líquida y, sobre todo, de quesos baratos, traducido todo en leche en más de 3,5 millones de toneladas

2º.-  Caída de exportaciones. Al margen del cierre de las fronteras rusas, no se cumplieron las previsiones de la Comisión en su análisis  donde se contemplaba un incremento de la demanda en todo el  mundo  y muy especialmente por China. En España, las exportaciones de todos los productos lácteos en el primer semestre cayeron un 2,1% hasta los 460 millones de euros y solo suponen  el 3,7% de las ventas alimentarias al exterior. En 2014 las  exportaciones de todos los productos lácteos supusieron unos 880 millones de euros frente a unas importaciones por valor de 1.700 millones. El volumen de ventas de leche de vaca se elevó a solo unas 100.000 toneladas.

3º.- Una tercera causa de la crisis tiene sus raíces en el desmantelamiento de los mecanismos comunitarios para la regulación de los mercados, fenómeno que no solo se ha producido en la leche, sino en el conjunto de los sectores. Esta eliminación de los mecanismos se produjo especialmente desde 2008 con la reforma de la OCM de la leche y con el llamado chequeo médico de 2009. Ello supuso la eliminación de la ayuda para el almacenamiento de nata, de leche en polvo, quesos y solamente se mantiene una intervención limitada para la leche en polvo y mantequilla bajo el sistema de licitación. Sobre el papel, el sector productor, debidamente organizado, debería disponer de otras herramientas para ordenar los mercados, pero las mismas no han funcionado. Bruselas solo mantuvo prácticamente la ayuda para la leche escolar y la posibilidad de apoyos excepcionales en periodos con crisis en los mercados, como ha sucedido.

4º.- La política de la gran distribución. Aunque la leche líquida supone solamente un 3,5% del conjunto de los gastos de la cesta de la compra, porcentaje que llegaría al 12% si se computasen todos los productos lácteos, la leche UHT se ha convertido en uno de los productos reclamo a bajos precios más socorridos por los grandes grupos de la distribución, en muchos casos incluso por debajo de coste, algo prohibido globalmente por la normativa de comercio. Ello ha dado lugar a una banalización del producto con precios, en muchos casos por debajo de los 0,50 y hasta 0,40 euros litro, en la mayor parte de los casos para las marcas blancas o de la propia distribución, pero también con las segundas marcas de las industrias. Esos bajos precios al consumidor se han ido trasladando a lo largo de la cadena hacia atrás, industrias y ganaderos, hasta provocar unos precios de ruina en origen. Con esta política, aplicada por la casi totalidad de la gran distribución, además de tirar los precios en la cadena para mantener la clientela, se ha dañado gravemente la imagen de calidad de un producto más barato que muchas aguas. Los bajos precios tampoco han logrado un incremento de la demanda.

Entre los grandes grupos de la distribución cabe destacar la política de las empresas con capital francés que en España practican unos precios muy por debajo de los 0,60 euros para sus marcas blancas y que, al otro lado de los Pirineos, la sitúan para un mismo producto en el entorno de los 0,80 euros. Es una estrategia que la aplican también en otros productos como el pollo.

5º.- Industria envasadora. El sector no cuenta con una industria en las condiciones que serían necesarias. Por un lado, porque industrias líderes en volumen de recogida y cuota de mercado son grupos multinacionales que tienen su matriz en otros países comunitarios donde radican sus mayores intereses y desde donde se diseña su estrategia global. Por otra parte, hay una industria nacional que, en los últimos años, ha lanzado permanentemente sus lamentaciones ante la imposibilidad de crecer como desearía por falta de cuota. Ahora, esas mismas industrias que se lamentaban por la falta de leche, han señalado su incapacidad para absorber simplemente un incremento del 7% de una cuota de 6,5 millones de toneladas por falta de salidas en un mercado con una demanda de 9 millones de toneladas de productos lácteos. El problema es que se trata de industrias que, en lugar de avanzar y buscar nuevos mercados, innovar, se han quedado en la casi totalidad de los casos, como simples envasadores de leche líquida donde todo lo manda la distribución interior. Reny Picot sería una de las pocas excepciones en la busca de otras salidas diferentes al brik de leche.

6º.- Con los consumidores como telón de fondo no han funcionado en los último años los mecanismos para la transparencia de los mercados y tampoco los intentos de la administración agraria para suscribir acuerdos con los grupos de la gran distribución para no banalizar la leche con precios de oferta. La leche se ha consolidado como un producto reclamo en muchos casos sin precio y no han actuado las administraciones de las Comunidades Autónomas para poner freno a las ventas a pérdida. Entre unos y otros han dejado caer la imagen y los precios de un producto de calidad en la gran distribución.

7º.- Caída de la demanda. La leche es un producto de gran consumo a la baja. No se sabe muy bien si a pesar de los bajos precios o consecuencia de unos precios tirados que han desprestigiado al producto, la realidad es que la demanda de leche líquida mantiene una línea de recortes en los últimos años. Frente a una demanda que se llegó a situar por encima de los 90 litros de leche por persona y año, en la actualidad se halla y en línea de recortes por debajo de los 80 litros. No han existido campañas para promover la demanda especialmente en colegios y escuelas, un punto que ahora se trata de potenciar.

8º.- No ha funcionado correctamente la política de contratos entre empresas y ganaderos, donde las industrias han jugado siempre desde una posición dominante en el pasado, casi feudal, al impedir incluso el cambio de ganaderos de una a otra firma para hacer sus entregas.

9º-. Una parte del sector productor no ha mejorado sus estructuras en el campo para lograr la máxima eficiencia y una reducción de costes con una mayor utilización de los recursos propios y ajustes en los costes de producción.

10º.- Ausencia de estructuras asociativas, vía cooperativas u organizaciones de productores para tener una posición de mayor poder negociador frente a las industrias y la distribución. Galicia es un claro ejemplo con docenas de pequeñas cooperativas, pero sin que nadie ponga música a un gran proyecto cooperativo, similar al asturiano.

EL SECTOR EN CIFRAS

-Total explotaciones: 17.000

-Explotaciones en Galicia: 9.600

-Animales del sector: 850.000

-Producción: 6,7 millones de toneladas

-Producción en Galicia: 2,5 millones de toneladas

-Rendimiento medio por animal: 8.500 litros

-Producción media por explotación: 360.000 litros

-Producción media por explotación en la UE: 930.000 litros

-Coste medio de producción: 0,34 euros /litro

-Valor de la leche en origen: 2.500 millones de euros

-Porcentaje sobre Producción Final Agraria: 6%

-El 70% de las explotaciones suponen el 20% de la producción

-Importaciones: 3,8 millones de toneladas

-Exportaciones: 0,8 millones de toneladas

-Consumo interior: 9,5 millones de toneladas

-Número de industrias lácteas: 1.500

-Facturación industrial: 9.000 millones

-Empleo directo: 30.000 personas

-Diez empresas suponen el 60% de las ventas

-Ochenta empresas suponen el 95% de las ventas

13/11/2018

'Tenemos que lograr que la PAC cumpla su objetivo de la forma más simple posible'

Miguel Ángel Riesgo. Presidente del FEGA

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