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'Mejorar las estructuras de explotaciones y empresas, clave en ganadería'

MG

El director del departamento de Ganadería de Cooperativas Agro-alimentarias, Fernando de Antonio, repasa con nosotros temas de interés, como la situación del sector lácteo o la puesta en marcha del Código de Buenas Prácticas.

Manel González.- Tres meses después de la firma del acuerdo para el lácteo, ¿en qué situación se encuentra el sector?

Fernando de Antonio.- Efectivamente, en septiembre se firmó el acuerdo con la voluntad de trabajar por la estabilidad y creación de valor a lo largo de la cadena y por lograr precios sostenibles y remuneradores en cada tramo de la cadena. Queremos que sea un acuerdo a largo plazo, no solo un instrumento de presión para una subida de los precios pagados a los productores, que estaban en muchos casos por debajo de los umbrales de la rentabilidad.

Estamos trabajando por alcanzar acuerdos en el recién creado Comité Consultivo de InLac y la distribución en temas como la valorización de la leche y de los productos lácteos, el origen de la leche y los productos lácteos, y contratos a largo plazo entre industria y distribución, que son una declaración en contra de la banalización de la leche y de las prácticas que conducen a precios insostenibles al ganadero, en particular al uso de la leche como producto reclamo. En este sentido, hay que señalar que las cadenas elevaron sus precios y, en particular, el de sus MDD (marcas de distribución), pero se han reducido los precios de algunas MDF (marcas de fabricante). El acuerdo también apuesta por relaciones estables y a largo plazo, en contra de las subastas a ciegas. También se ha llegado a un acuerdo muy importante para dar transparencia al sector con el Contrato tipo homologado de suministro de leche cruda.

En breve, esperamos cerrar con el Ministerio una normativa reguladora de declaraciones precios de cesión, elemento novedoso que obliga a comunicar los precios netos de cesión. Esta fue una de las demandas que Cooperativas Agro-alimentarias de España defendió con mayor insistencia en las negociaciones del acuerdo, en la medida en que es un elemento básico para conocer dónde se producen los cuellos de botella. Hasta ahora conocíamos los precios pagados al ganadero a través de los contratos obligatorios, pero no conocíamos el precio neto pagado por la distribución a la industria y que condiciona de forma determinante el precio pagado al ganadero.

Desde la InLac, con el estudio de la cadena de valor de la leche líquida, se trata de poner a disposición de todos una visión actualizada y una valiosa herramienta informativa y de análisis de la situación sectorial.

M. G.- Han publicado ustedes un plan de medidas a medio y corto plazo para el sector vacuno de leche. ¿Qué conclusiones han sacado?

F. A.- Nuestras propuestas tienen por objetivo modificar la normativa española que regula la aplicación en España del paquete lácteo. De esta forma, creemos que hay que analizar varios aspectos y tener en cuenta que las cooperativas son empresas de los propios ganaderos, no comparables con operadores intermedios cuya relación con los productores es circunstancial y, en la inmensa mayoría de los casos, su función es conseguir leche al precio más bajo posible para abastecer a la industria.

Por lo tanto, habría que pensar en una legislación que diferencie claramente a los primeros compradores de las cooperativas que comercializan leche cruda a las industrias. Las propuestas están en pleno debate y aun en pronto para sacar conclusiones, pero las líneas generales que hemos presentado al Ministerio han sido recibidas con interés.

M. G.- En los últimos meses estamos comprobando que no solo el lácteo se encuentra en problemas. ¿Qué le está pasando a la ganadería española?

F. A.- No es fácil realizar un diagnóstico que sirva para toda la ganadería y aún así diagnosticar un problema suele ser lo más fácil, lo difícil es poner el tratamiento adecuado. Y el tratamiento es más complejo y más lento en sus efectos cuando tiene naturaleza estructural, porque en estos casos un tratamiento de choque no suele ser eficaz, al menos en el largo plazo. Estamos ante un problema estructural agravado a su vez por la confluencia de diferentes problemas coyunturales como la volatilidad de las materias primas agrícolas y ganaderas, el cierre del mercado ruso, la aparente saturación de los mercados internacionales, y la lenta recuperación económica en España, (el precio sigue siendo el factor de compra más importante para los consumidores y se han ido un millón de consumidores desde 2007). La solución pasa por mejorar la eficiencia y estructura no sólo de las explotaciones de nuestros ganaderos, como se ha hecho hasta ahora, sino también de las  empresas.

M. G.- ¿Cuáles son los males que, a su juicio, tienen en situación de indefensión a los ganaderos cunícolas? ¿Qué solución ven ustedes a este problema?

F. A.- El sector cunícola adolece de varios problemas en estos momentos, siendo la conjunción de todos ellos el origen de la situación crítica por la que está atravesando.

En el último año, un ligero incremento de la producción se ha acompañado de una pérdida de consumo, lo que ha desequilibrado la balanza de oferta y demanda y ha obligado a congelar canales, tirando esta situación de los precios a la baja. Por otro lado, la piel, que ha supuesto hasta un 40% de los ingresos en los últimos años, ha perdido todo su valor en los últimos meses, desapareciendo este ingreso complementario casi en su totalidad.

El mal posicionamiento de la carne de conejo en el lineal, en comparación con otras carnes, la posición dominante de la gran distribución dentro de la cadena de valor son elementos que dificultan la negociación con la distribución que de forma reiterada utiliza la carne de conejo como producto reclamo.

Además, de las soluciones políticas que se pudieran plantear, a día de hoy la promoción para incrementar el número de consumidores es esencial en el corto, medio y largo plazo. La Interprofesional y las futuras ayudas de promoción podrán ser una oportunidad si son bien utilizadas. Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España apostamos por potenciar este consumo trasladando a la sociedad las ventajas nutricionales de esta carne, aliándonos con prescriptores de reconocido prestigio en salud, bienestar y deporte. Por otro lado, como cooperativas defendemos una mayor estructuración del sector productor que reduzca los actores de la cadena para mejorar el equilibrio de fuerzas dentro de la cadena de valor y el posicionamiento de los ganaderos. Las cooperativas están jugando un papel importante en este sentido agrupando producción y avanzando en la cadena de valor para que el productor perciba un mayor valor añadido.

M. G.- ¿Con qué propósito firma Cooperativas Agro-alimentarias el Código de Buenas Prácticas? ¿Qué se espera que tenga de positivo para el sector ganadero, en concreto?

F. A.- El Código es una herramienta que ayudará a mejorar las relaciones comerciales entre proveedores y clientes y supone un compromiso para los operadores que voluntariamente se adhieran. Contribuirá a mejorar las relaciones comerciales en la cadena alimentaria. Es el mejor Código posible, teniendo en cuenta que era preciso que fuera acordado por todas las partes (producción, cooperativas, industria y distribución). Ahora bien, no le pidamos peras al olmo. Un Código voluntario es una guía para ayudar a aquellos que quieren hacer bien las cosas; para los que están buscando siempre las triquiñuelas intentando sacar ventaja de la relación comercial, está la Ley y la AICA, las autoridades competentes de las Comunidades Autónomas y los tribunales, pero no un Código voluntario. Este Código hubiera sido inaceptable si no fuera el complemento de la parte regulatoria y de control. Además, se crea una Comisión de Seguimiento que nos va a permitir evaluar el funcionamiento del Código, su grado de implantación y cumplimiento y, en su caso, proponer modificaciones. Por lo tanto, más que el final de un proceso, es el principio de una nueva etapa.

M. G.- ¿Qué propuestas lanzan ustedes, en materia ganadera, a los partidos concurrentes a la Generales?

F. A.- Desde Cooperativas Agro-alimentarias de España hemos lanzado una serie de propuestas a los partidos políticos entre las que destacan: políticas que incentiven la concentración de la oferta y la integración cooperativa; una PAC que fomente la competitividad y prevea instrumentos de regulación de mercado que eviten el impacto que ha tenido, por ejemplo, el cierre de la frontera rusa; una política comercial coherente a nivel comunitario y nacional, que defienda nuestras producciones frente a países terceros y abra nuevos mercados; una apuesta por la I+D+i para podernos adaptar a las necesidades del mercado; y también la puesta en marcha de políticas que eviten el envejecimiento del sector productor, que además de un riesgo de abandono de la población rural, es un lastre para la modernización, reestructuración y adaptación del sector a los nuevos retos

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