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'La reducción de la aplicación de fertilizantes podría provocar un serio perjuicio a las explotaciones agrícolas'

El pasado 13 de octubre se celebró el Día Mundial de los Fertilizantes, coincidiendo con el aniversario de la patente de Haber-Bosch (hace más de 100 años). Con un reto de alimentar a muchas más personas en 2050, los fertilizantes podrían tener mucho que ver para lograr ese objetivo. Por ello, desde Euroganadería, hemos querido conocer un poco más acerca de ellos y hemos querido entrevistar a la Asociación Nacional Fabricantes Fertilizantes (ANFFE).

Euroganadería.eu.- ¿Cuál es la importancia de los fertilizantes en la agricultura y su impacto por lo tanto en la alimentación?

Anffe.- Los fertilizantes minerales, que son nutrientes para las plantas, contribuyen en gran medida al incremento de las producciones agrícolas, y en consecuencia en la producción de alimentos, fibras e incluso de energía. Gracias en gran parte al comienzo de su fabricación, hace unos 155 años, la población ha podido crecer significativamente y ser alimentada. En los últimos 45 años la población mundial se ha duplicado y, paralelamente, también lo ha hecho la producción mundial de cereales.

En la actualidad prácticamente la mitad de la población mundial puede alimentarse gracias a ellos, porque debido a su aplicación se pueden poner a disposición de las plantas los nutrientes que éstas necesitan para su correcto desarrollo en los momentos adecuados. Este aporte permite que la producción agrícola se duplique y que podamos contar con seguridad alimentaria, algo vital para la sociedad.

E.- ¿Qué ocurriría si no existieran los fertilizantes o no se aplicaran a los cultivos?

A.- La reducción de la aplicación de fertilizantes podría provocar un serio perjuicio a las explotaciones agrícolas, tanto a corto como especialmente a largo plazo. Incluso en suelos de alta fertilidad, si no se llevara a cabo la aplicación idónea de nutrientes, veríamos como la productividad iría disminuyendo después de cada cosecha. Garantizar la sostenibilidad de la actividad agrícola exige utilizar correctamente los distintos medios de producción y, muy especialmente, los fertilizantes, para asegurar la productividad y calidad de los cultivos, conservar la fertilidad del suelo y evitar su degradación.

Por su parte, sin fertilizantes se tendría que cultivar una superficie mucho mayor que la actual a nivel mundial para poder alimentar a la creciente población, lo que iría en detrimento de los hábitats naturales aún no explotados y supondría un incremento de los precios de los productos agrícolas.

E.- ¿Cómo fomenta el sector un uso racional de los mismos?

A.- Las empresas de ANFFE realizan la labor permanente de formar y asesorar a los agricultores gracias a la ayuda de sus técnicos en fertilización, los cuales promueven que se apliquen los productos necesarios en las cantidades y momentos adecuados. Con ello se consigue un mayor aprovechamiento de los nutrientes y la máxima eficiencia.

Por su parte, el sector trabaja activamente en defensa de una agricultura productiva que sea sostenible tanto desde el punto de vista económico, como social y medioambiental.  El modelo de agricultura productiva sostenible es aquel que permite obtener la máxima eficiencia productiva, minimizando los recursos utilizados y garantizando la calidad, al tiempo que permite abastecer las necesidades actuales de los ciudadanos, sin hipotecar a las generaciones futuras. En este sentido, ANFFE lleva a cabo actividades divulgativas dirigidas a fomentar un uso racional de los fertilizantes y a mejorar la eficiencia de la fertilización.

E.- ¿Qué controles de calidad tienen que pasar los fertilizantes antes de su venta y aplicación?

A.- Ante todo queremos hacer hincapié en que, para rentabilizar el abonado, es fundamental que los fertilizantes cuenten con la mejor calidad química y física, y que hayan sido elaborados a partir de materias primas adecuadas. También es muy importante que el etiquetado sea correcto, para facilitar al agricultor la información necesaria sobre los fertilizantes y su aplicación.

En la actualidad se pueden comerciar fertilizantes siguiendo dos tipos de legislación, la nacional (Real Decreto 506/2013) y la europea (Reglamento 2003/2003). Los diferentes fertilizantes están tipificados en sendas legislaciones y el fabricante tiene que cumplir los requisitos correspondientes, realizando controles de calidad física y química prácticamente en continuo según diferentes normas. Las autoridades competentes de las Comunidades Autónomas realizan periódicamente inspecciones para comprobar tanto la calidad de esos productos como el adecuado etiquetado de los mismos.

Por su parte, el pasado mes de junio se ha publicado el Reglamento 2019/1009, que armoniza los requisitos y regula la puesta en el mercado de los productos fertilizantes con marcado CE y que sustituye al actual Reglamento 2003/2003 sobre abonos minerales. Los fertilizantes europeos se comercializaran bajo esta nueva legislación dentro de tres años, y entonces el cumplimiento de la legislación deberá demostrarse mediante una evaluación de la conformidad, de manera que los fabricantes de algunos componentes materiales necesitarán de una certificación externa para comprobar la idoneidad de sus materias primas y de sus procesos de producción, mientras que otros fabricantes de fertilizantes más convencionales podrán seguir  autocertificándose.

E.- ¿Cómo ayuda Anffe a lograr un medio ambiente más sostenible y estar en cabeza en la estrategia de la economía circular?

A.- Como ya se ha dicho anteriormente, desde ANFFE se fomenta que se realice siempre una aplicación racional. Lo adecuado es tener en cuenta el principio de las 4R adoptado a nivel internacional: Aplicar el producto adecuado, en la cantidad adecuada, en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Para ello, se deben realizar análisis de suelos y calcular la dosis óptima de fertilizantes que se deberá aplicar para asegurar una buena evolución del cultivo. Esta dosis óptima debe asegurar que la planta se nutra adecuadamente, por lo que no debe haber excesos ni deficiencias de nutrientes en el cultivo y, consecuentemente, se eviten pérdidas al medio ambiente por volatilización, lixiviación o escorrentía.

En relación con la economía circular, la industria de fertilizantes europea, que es de las más eficientes y menos contaminantes del mundo, ha ido optimizando progresivamente durante más de cien años sus sistemas de producción. Su actividad se ha basado siempre en ese principio, incorporando en los procesos productivos materias primas provenientes de otros procesos relacionados y reciclando millones de toneladas de material. Ejemplos típicos son: el uso del sulfato de amonio, obtenido en la síntesis del nylon, para fabricar fertilizantes minerales con azufre; el empleo del ácido sulfúrico, producido a partir del SO2, para la fabricación de abonos fosfatados y complejos; el uso del azufre que se obtiene en el refino de petróleo; la reutilización del CO2 emitido en plantas de fertilizantes nitrogenados en otros sectores como el de bebidas gaseosas, etc.

E.- ¿Cuál es el futuro de la fertilización, qué retos afronta el sector?

A.- A nivel mundial, el principal reto es el que la FAO viene recordando constantemente: la necesidad de impulsar la producción agrícola, dado que el mundo se está dando cuenta de que es imprescindible que haya una agricultura productiva para lograr la seguridad alimentaria mundial. En este sentido, la fertilización es un elemento clave e imprescindible para alimentar a una población en constante crecimiento. Según las previsiones de la ONU, en 2050 habrá 9.700 millones de habitantes, por lo que se tendrá que incrementar la producción agrícola significativamente para poder ser capaz de alimentar a todo el planeta sin necesidad de aumentar su superficie agrícola. Este importante aumento de la población está planteando un constante reto a la agricultura, consistente en proporcionar más y mejores alimentos.

A nivel europeo, aparte del punto anterior, los mayores retos a los que se enfrenta el sector a corto plazo son la implantación de la nueva legislación de fertilizantes, citada anteriormente,  que incluye nuevos requisitos para los productos y para la evaluación de su conformidad, y las medidas medioambientales que se fijan desde Bruselas. ANFFE ayudará a sus empresas a afrontar estas disposiciones.

En el contexto de una agricultura moderna, productiva y cuidadosa con el medio ambiente no puede cuestionarse que una aplicación racional de los fertilizantes es fundamental para lograr un adecuado equilibrio entre producción agrícola y respeto medioambiental. ANFFE y sus empresas realizan cada vez más esfuerzos humanos y financieros para asesorar y divulgar las mejores prácticas, ya que es muy importante preservar el entorno y cumplir todas las legislaciones presentes y futuras para evitar la contaminación del suelo, del aire y del agua.

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