Euroganadería
Está viendo:

El milagro de la simplificación vendrá del cielo

Ignacio López García-Asenjo. Director Asuntos Regulatorios y Relaciones Internacionales de ASAJA

La tan denostada como influyente canciller alemana, Ángela Merkel, ha manifestado recientemente, con motivo del GFFA (Global Forum for Food and Agriculture) celebrado en Berlín, que Europa debe perseguir una política agraria centrada en la competitividad de las explotaciones y el beneficio medioambiental, y que los agricultores deben poder tener tiempo para su actividad en lugar de estar inmersos en el papeleo de la PAC.

En este mismo foro, los ministros de agricultura de 74 países han destacado la digitalización agraria como herramienta esencial para cumplir con los principales retos alimentarios, medioambientales, climáticos y territoriales que debe afrontar el Planeta en este siglo.

Tras varias reformas de la PAC, los agricultores y ganaderos europeos han podido comprobar en sus propias carnes como la deseada simplificación no viene de la mano de los legisladores, sino que más bien es al contrario.

De todos es conocido el dicho comunitario que afirma que no hay Comisario de Agricultura que se precie que no traiga su propia reforma de la PAC. Pues bien, una tras otra se hace no solo más compleja, sino menos comprensible y más alejada de la realidad productiva sobre el terreno.

La última reforma del Comisario Dacian Ciolos (atención, que hay rumores de que tiene intención de volver a Bruselas), constituye una prueba fehaciente de que, a pesar de estas buenas intenciones, la aplicación de la reforma, especialmente las llamadas prácticas compatibles con el medio ambiente y la luchas contra el cambio climático, que para “simplificar” todos conocemos y llamamos “greening”, han sido causa de no pocos quebraderos de cabeza para administradores y administrados y críticas de agricultores, inspectores nacionales y comunitarios y del siempre temido “Tribunal Europeo de cuentas” cuyos auditores no cesan de cuestionar el trabajo de las autoridades nacionales y europeas ni el esfuerzo de los agricultores y ganaderos para adaptarse a las nuevas normas.

El actual Comisario de Agricultura, el irlandés Phil Hogan, también se ha marcado la simplificación como objetivo de las propuestas legislativas que están encima de la mesa para reformar la PAC a partir de 2021, 2022, 2023, o vaya usted a saber cuándo.

Personalmente tengo mis dudas sobre que la simplificación deba considerarse un objetivo de la PAC, es decir un fin en sí mismo, máxime habida cuenta de la enorme diversidad territorial, de la producción y las estructuras productivas en la UE, y no un instrumento que deberá emplearse a medida que ésta diversidad lo aconseje y con la intensidad adecuada, ya que no por ser simple la aplicación ha de resultar siempre justa, muy al contrario.

Sea como fuere, no parece que en estas propuestas legislativas el reto de una mayor simplificación se vaya a conseguí por la vía legislativa.

Parece más bien que la Comisión en sus propuestas lo que hace es trasladar buena parte de la responsabilidad a los Estados miembros, cansada tal vez de que siempre sea Bruselas la “mala de la película” que impone reglas extremadamente complejas, cuando no inaplicables, que desembocan inevitablemente en informes negativos del Tribunal de Cuentas de la UE y en las temibles “correcciones financieras”.

Por regla general, los agricultores y ganaderos son partidarios de que las normas comunitarias sean lo más uniformes posible. Esto es aún más cierto en el caso de España, con una estructura administrativa que otorga gran margen de maniobra a las Autonomías, lo que a veces puede conllevar grandes dosis de discrecionalidad cuando no de desequilibrio entre las distintas regiones de España.

La aplicación de la política de desarrollo rural, con 17 planes de desarrollo rural regionales y muy distintos grados de ejecución y satisfacción por parte de los beneficiarios es una prueba palpable de ello. De ahí que la creencia de que se va a lograr una mayor simplificación administrativa por la vía normativa sea, hoy por hoy, más un acto de fe que una certeza justificada en la experiencia.

Sin embargo, no está perdida toda esperanza. La propia Comisión Europea, las administraciones nacionales y, sobre todo, los agricultores y ganaderos estamos convencidos de que las nuevas tecnologías, la banda ancha generalizada, la agricultura de precisión, las aplicaciones móviles, la digitalización en definitiva, debe jugar un papel protagonista no sólo en la optimización de recursos, mejora del medioambiente y avances transcendentales en la lucha contra el cambio climático, sino también facilitando la vida del agricultor.

Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) son esenciales para esta ambición simplificadora, aliviando la carga burocrática, permitiendo verificar en tiempo real la correcta aplicación de las normas, evitando a tiempo penalizaciones por errores involuntarios, reduciendo al máximo las inspecciones y haciendo, en definitiva más fácil la vida del agricultor para que pueda dedicarse a su actividad productiva y tenga además tiempo para dedicar “a lo suyo y a los suyos”.

No hay más que comprobar el éxito de las convocatorias para la creación de Grupos Operativos del Partenariado Europeo para la Innovación en Agricultura (EIP), o los proyectos de programa Horizonte 2020 y otros tantos, para darse cuenta de que el sector está seriamente comprometido con la modernización y las nuevas tecnologías en Agricultura y Alimentación.

Es importante, por tanto, seguir apostando por la innovación, eso sí, buscando una aplicación directa y lo más inmediata posible sobre nuestras explotaciones.

Así parece que lo entiende la Comisión y así lo han manifestado los Gobiernos de los 74 países participantes en el Global Forum for Agriculture and Food (GFFA).

Y es que, al igual que llega la deseada lluvia, el milagro, esta vez el de la simplificación, también vendrá del cielo.

<< volver

08/02/2019

¿Qué hace la Comisión de Agricultura del Congreso?

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Ver canal youtube

Twitter@euroganaderia