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China lo quiere todo, hasta nuestra alfalfa

Ricardo Migueláñez

De este sector agro-industrial español no se habla a menudo, como de los otros grandes sectores agropecuarios, pero merece un espacio preferente por su claro cariz exportador. Se trata del sector de alfalfa deshidratada, del que somos el primer país productor europeo, con una superficie de cultivo de alrededor de 250.000 hectáreas y una producción transformada de entre 1,3 y 1,45 millones de toneladas, según campañas, y el primer exportador también. Más de tres cuartas partes de lo que producimos se destina al mercado exterior, ocupando el segundo lugar a nivel mundial, solo por detrás de Estados Unidos, nuestro principal competidor, aunque a mucha distancia, ya que exporta casi 5 millones de toneladas anuales.

La campaña 2018/19, que concluyó oficialmente el 31 de marzo, arrojó, según la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA), que agrupa a 57 empresas, una producción forrajera de 1.352.505 t, un 7% menos en relación a la campaña anterior.

Casi todas las CC.AA. disminuyeron sus cortas de este forraje, bajando la producción industrial del 16% en Cataluña y del 14% en Aragón, así como del 9% en Andalucía y el 8% en Navarra. Solo Castilla y León recuperó sus cifras de producción, elevando su cosecha un 105% y ayudando a que el descenso global de este sector fuese menor. El 75% de la producción de alfalfa se deshidrata en las 69 plantas desecadoras repartidas por toda España y el 15% restante es consumido como forraje desecado al sol en el mercado nacional. Un 78% de esa producción se destina a la fabricación de pacas o balas de alfalfa deshidratada y el 22% restante va a granulado o pellets.

A pesar del descenso de la cosecha forrajera, el mercado exterior tuvo un comportamiento “aceptable”, tras unos meses iniciales bastante flojos y una vez solucionados los problemas que hubo con la exportación a China. Las exportaciones de alfalfa deshidratada cerraron la campaña con 1.124.823 toneladas, según esta Asociación, el 78% del total de la producción, es decir, más de tres cuartas partes de lo producido, precisamente por ese “tirón” del mercado chino, del que se benefició este sector, ante la reducción de las exportaciones de Estados Unidos, primer proveedor con mucha diferencia aún,  provocada por la guerra comercial que mantienen ambas potencias.

El formato más demandado en el mercado internacional en 2018/19 fue de la bala de alfalfa deshidratada, con 805.740 t, casi un 72% del total, mientras que el formato granulado o pellet absorbió algo más del 28% restante, con 319.082 t, de acuerdo a los datos de AEFA.

Destinos principales

El primer destino de la alfalfa deshidratada española sigue siendo Emiratos Árabes, con un envío de 460.986 toneladas, casi un 41% del total, seguido de China, con 236.025 t (casi un 21%), Francia, que queda relegado y ya lejos al tercer lugar, con 70.237 t (6,2%); Italia, con 46.288 t (4,1%), Irlanda, con 37.526 t (3,3%); Líbano, con 34.208 t (3%); Portugal, con 26.213 t (2,3%); Corea del Sur, con 21.315 t (1,9%); Arabia Saudí, con 17.398 t (1,5%), etcétera.

En todo el año 2018, las ventas al exterior de alfalfa deshidratada española se situaron en casi 1,28 millones de toneladas, unas 16,4% y 180.000 t más que en el año anterior, con Emiratos con 565.877 t, seguido de China, con 234.051 t; Francia (63.825 t); Italia (58.942 t); Jordania, (52.690 t); Líbano (40.392 t); Irlanda (32.496 t); Portugal (27.484 t); Qatar (23.291 t); Corea del Sur (20.988 t); Marruecos, (19.788 t); Arabia Saudí (15.607 t); Japón (15.607 t); Irán (14.804 t); Túnez (13.299 t); Kuwait (12.574 t), etcétera.

La sequía que azotó el Norte de Europa en 2018 creó, según AEFA, una demanda inusual de alfalfa deshidratada de algunos países de esa zona del viejo continente, destacando, por ejemplo, los envíos realizados a Irlanda (32.496 t) y Noruega (3.693 t).

Según apuntó AEFA, el mercado chino se reactivó especialmente desde el mes de julio del pasado año, tras el inicio de la guerra comercial con Estados Unidos, que supuso un incremento de un 25% del arancel de este producto.

Si en 2017, estas ventas no superaron las 70.000 t, por los problemas que tuvieron los ganaderos del gigante asiático con esta proteína vegetal, un año después las cifras mejoraron exponencialmente, hasta alcanzar esas 234.000 t citadas (236.025 t para toda la campaña 2018/19), que es el mayor volumen exportado hasta la fecha a ese país.  

Otro punto a favor fue la ventaja comparativa en precio de la alfalfa deshidratada española. Frente a un precio CIF medio de 330,71 dólares/t en 2018, un 11% superior al de un año antes, el precio CIF medio del producto español fue de 273,05 dólares/t, un 12,3% más que entonces, con una diferencia de algo menos de 60 dólares/tonelada.

Mantener cuota

¿Mantendrá la tendencia exportadora positiva el sector fabricante español de alfalfa deshidratada en el país asiático? Por el momento, resulta una incógnita, puesto que todo dependerá de cómo acabe, si es que acaba alguna vez, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y de si los ganaderos del país asiático continúan convenciéndose de la calidad del producto español y demandando balas, granulado o pellets de este producto, así como de cómo evolucionen los precios internacionales de esta proteína vegetal en relación a otros alternativas competidoras en la alimentación animal.

Hay que recordar que España puede exportar alfalfa deshidratada a China desde el año 2014, tras la firma del Protocolo sanitario de exportación. En el primer año, estas ventas alcanzaron las 76.000 toneladas y las exportaciones en la campaña 2015/16 en ese mercado llegaron a las 135.000 t, colocando a este país en segundo lugar de destino, tras Emiratos.

Sin embargo, las ventas se resintieron en la campaña siguiente, la 2015/16, con un descenso de casi un 50%, quedando en las 67.882 toneladas, y una campaña después, en la 2016/17, se estancaron, descendiendo ligeramente, hasta las  64.799 toneladas.

Este importante descenso fue debido a los malos resultados que estaba dando este tipo de alfalfa, como consecuencia del desconocimiento por parte del ganadero chino para utilizarla correctamente, ya que lo venía haciendo como con la procedente de Estados Unidos, que es una alfalfa desecada al sol y luego prensada, no deshidratada, sustituyendo una por otra sin ningún tipo de estudio, ni análisis dentro de la ración alimentaria de los animales.

Por eso, ante este grave problema, AEFA encargó un estudio del mercado de la alfalfa y su problemática en este país asiático, así como de las posibles actuaciones a llevar a cabo a partir de 2017 y que han tenido continuidad.  Dentro de estas acciones dirigidas al mercado chino está la creación de una página web y la elaboración de material informativo específico en su idioma, asistencia a seminarios, eventos, conferencias y ferias.

Todo eso para dar a conocer la excelencia de la alfalfa deshidratada española  y las diferencias con otros tipos de forrajes, con el fin de conseguir elevar los niveles de exportación  y ampliar paulatinamente la cuota de mercado en este país. Algo que, vistos los últimos datos de campaña, parece haberse conseguido, aunque todo puede volver a cambiar de la noche a la mañana.  Actualmente, hay más de 50 empresas que en dos fases fueron autorizadas a exportar este producto agro-industrial proteínico.

AEFA ha participado en este tipo de encuentros y seminarios, realizando presentaciones sobre el suministro y uso de la alfalfa española y las perspectivas de importación en el mercado chino, donde explicó  el proceso de obtención de la alfalfa deshidratada y sus características y calidad, haciendo especial hincapié en la correcta utilización de la misma, sobre todo en relación con la alfalfa desecada que se utiliza en China procedente de Estados Unidos.

Apuntalar y diversificar

Durante el pasado año, Estados Unidos redujo sus ventas de alfalfa desecada hacia el mercado chino un 9% respecto a 2017, pero aún así se elevaron a casi 1,16 millones de toneladas, que representan un 84% del volumen total importado por el gigante asiático, que alcanzó 1.383.700 toneladas, un 1% menos en volumen y un 4% en valor en relación al año anterior, según los datos de Aduanas de China.

AEFA considera que el futuro va a deparar interesantes oportunidades en los mercados internacionales, siendo necesario incentivar el cultivo de la alfalfa para tener mayores producciones en los próximos años, y así poder atender la demanda internacional, puesto que, además de ofrecer buenas rentabilidades al agricultor, tiene grandes ventajas desde el punto de vista medioambiental y social.

Esta Asociación pretende apuntalar ventas en el mercado chino, que siempre es un hándicap, ya que la industria láctea sigue aumentado y este país necesita alimentar a su creciente cabaña de ganado vacuno. Por eso, según recientes declaraciones  de su director, Luis Machín, a El Economista, éste afirmó que “queremos continuar estando bien posicionados en ese mercado y que nos consideren proveedores prioritarios para que no vuelvan a la alfalfa americana, cuando concluya la guerra comercial entre China y Estados Unidos”.

Aunque esta Asociación está inmersa en una promoción constante y en diversificar mercados y compradores para minimizar riesgos (los dos primeros destinos, Emiratos y China concentran más del 60% de las ventas al exterior. Diversificar sobre todo en países asiáticos, como Omán, Jordania o Arabia Saudí, u otros más cercanos, como Marruecos, y mantenerse activos en los mercados internacionales no ha sido, no es, ni será fácil, sobre todo teniendo como principal competidor a Estados Unidos, que produce solo en el Estado de California más que toda la Unión Europea, así como a otros productores en alza, como Canadá y Australia. A lo que hay que añadir la fuerte competencia por la abundancia de la oferta mundial de cereales y de la soja para la alimentación animal.

En la pasada FIGAN 2019, Machín afirmó que “el compromiso de esta industria de cara a aumentar la competitividad del sector es total, en el aspecto comercial y también desde el punto de vista agrícola. Lo que sucede en el campo es fundamental para ofrecer un producto de calidad y estamos trabajando en ello para encontrar vías con las que mejorar el cultivo”.

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