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El oro líquido del planeta

Ángel Marqués Ávila. Periodista

Los expertos destacan la importancia que la gestión y el suministro de agua potable y alimentos adquirirán en las próximas décadas en todo el mundo.

Día mundial

Una efeméride que, este año, Naciones Unidas ha marcado con el lema “agua y cambio climático” al que acompañan con dos mensajes muy claros: todos podemos ser parte activa y no podemos permitirnos esperar más. Es decir, promueven el uso responsable del agua, marcándolo como prioridad gubernamental en los planes de acción climática y, sobre todo, abren la puerta a que todos podamos aportar nuestro granito de arena para luchar contra el cambio climático. Todos debemos comprometernos, todos podemos comprometernos.

Las administraciones públicas han de apelar a la responsabilidad de la ciudadanía de tal forma que su compromiso responsable con la gestión del agua sea sostenible durante y a lo largo de todo el año y no exclusivamente cuando atravesamos sequías. Impulsar campañas de concienciación a la sociedad para que ahorren agua doméstica, durante todo el año y no solo en verano, para que aprovechen mejor los alimentos (los europeos tiramos una media del 30% de los alimentos que compramos) e incluso animando a un consumo responsable que apueste por alimentos que consuman menos agua para reducir así la huella hídrica.

Cambio climático

La disponibilidad del agua dulce está disminuyendo en muchas regiones del planeta, principalmente debido a los efectos del cambio climático, al incremento de la población, a la urbanización y al consecuente aumento en la presión sobre los recursos hídricos. En este contexto, la huella hídrica muestra el impacto humano sobre los recursos globales de agua dulce, facilitando una base de conocimiento muy útil sobre la que diseñar estrategias de gestión del agua más eficientes.

Uno de los temas centrales que ha ocupado a las Naciones Unidas es el relacionado con el cuidado y preservación del agua dulce en todo el mundo como parte del desarrollo sostenible y así ha quedado plasmado en la Agenda 2030.

Mariola Urrea, Presidenta del Consejo de Estrategia de la Fundación Aquae, que impulsa y apoya proyectos que luchan contra la crisis climática, nos declara que la crisis climática está generando en nuestro país fenómenos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones, cada vez más frecuentes e intensos.

Debemos ser conscientes de que las altas temperaturas que hemos vivido en este inicio de año, récord histórico, son una mala noticia para la sostenibilidad del planeta, porque traen un deshielo de los polos, aumentan la temperatura de los mares y ponen en peligro la supervivencia de los seres vivos que lo habitan.

En el pasado, las zonas de España más expuestas a sequías han sido el sur y Levante y las ciudades de la costa mediterránea han sufrido más fenómenos tormentosos con inundaciones súbitas. El cambio climático está cambiando estos patrones ya que los fenómenos extremos se están ya distribuyendo por todo el país.  Sin embargo, no es aventurado afirmar que zonas como las islas Canarias y el sur peninsular, sobre todo Andalucía y Extremadura, experimentarán más episodios de sequías que otras zonas. En este sentido, los efectos del cambio climático harán que el sur de España se parezca cada vez más a países vecinos como Marruecos, mientras que en el norte se producirá un proceso de “mediterranización”.

Ahorrar

Con todo, en el proceso de concienciarnos en la necesidad de ahorrar agua, no solo es necesario contar la cantidad de agua que consumimos en nuestros hábitos caseros. Es importante también ser consciente de la importancia que tiene moderar nuestro consumo de otros productos. Es lo que se conoce como huella hídrica (HH), es decir, el volumen de agua dulce total empleada en la producción de bienes o servicios.

Con 6.700 litros por habitante al día, España es el octavo país con la mayor huella hídrica del planeta y el segundo, en el ranking europeo, detrás de Portugal.  Sin embargo, si hablamos exclusivamente de consumo de agua, éste en España no es elevado ya que se sitúa en unos 136 litros por habitante al día, ocupando el undécimo puesto del ranking europeo, liderado por Noruega, con 200 litros de agua por persona al día. Resulta muy útil para valorar estas cifras, tomar como referencia la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cuando señala que una persona debe consumir una media de 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades, tanto de consumo como de higiene.

Escasez

Actualmente existe mucha preocupación en todo lo que concierne a los recursos hídricos de todo el planeta, ya que en los últimos años se ha venido notando una disminución significativa de los mismos por el uso indebido y el despilfarro debido a un crecimiento acelerado de la población en todo el mundo. Esta ha sido una de las principales causas y donde se prevé que para el año 2050, esta cifra rondará los 10.000.000 en todo el globo.

Todo esto tiene un impacto en términos de consumo de agua, pero tres de cada 10 personas carecen de acceso al agua potable. Es cierto que el 70 por ciento de la Tierra está cubierta de agua, sin embargo solo 3 por ciento es agua dulce y la mayoría está congelada.

Actualmente en nuestro planeta viven más de 7.700 millones de personas, de las cuales 2.100 millones (3 de cada 10) carecen de acceso a abastecimiento de agua. De estos, 844 millones no tienen ni siquiera servicio básico de agua potable. Unos 4.000 millones de personas —casi dos tercios de la población mundial— padecen escasez grave de agua durante al menos un mes al año.

Además, 4.500 millones de personas (6 de cada 10) no disponen de un saneamiento seguro, de estas personas  sin servicio de saneamiento gestionado de manera segura, 2.300 millones aún carecen de saneamiento básico.

Regadío

La producción de alimentos a partir del riego crecerá en más del 50% para 2050, pero la cantidad de agua extraída por el sector agrícola puede aumentar sólo un 10%, según la FAO.

Con este incremento de población que demandan más agua), y para que nos hagamos una idea de la importancia de este recurso, del que hace poco tiempo pensábamos que era inagotable, Luis Torras y Javier Santacruz en del Institut Agrícola Catalá de Sant Isidre, apuntan que los organismos internacionales estiman que la demanda global de agua se doblará en los próximos 15 años. Una demanda impulsada al alza sobre todo por un mayor consumo en agricultura.

El MAPA, viene desarrollando, de forma muy intensa en los últimos 20 años, una política de regadíos basada en la modernización de las infraestructuras de riego. Las acciones se centran en el cambio de las antiguas conducciones abiertas por tuberías, en la construcción de sistemas de almacenamiento de agua (balsas de riego) para una mejor gestión del agua, en la presurización de las infraestructuras de modo que se puedan usar sistemas de riego más eficientes como el sistema de riego por goteo o aspersión frente al sistema de gravedad.

A la vez, nos dicen desde el Ministerio  que se está favoreciendo el uso de energías renovables en los proyectos en los que sea posible; instalando contadores de agua por explotación acompañados de sistemas de telecontrol para facilitar la labor de los regantes…etc.

Nos apunta desde este organismo que la modernización de las infraestructuras de riego permite al regante hacer un uso eficiente del recurso agua y la colocación de contadores a pie de parcela facilita asimismo el control por parte de la Administración gestora del agua que es el MITECORD.

La política de regadíos actúa asimismo asesorando al regante en la dosis de riego con el fin de que éste haga un uso eficiente del recurso. Para ello, desde hace 20 años viene desarrollado, manteniendo y actualizando un sistema de asesoramiento al regante basado en una red de estaciones agrometeorológicas, conocida como RED SIAR (Sistema de Información Agroclimática para el Regadío) cuyo objetivo es optimizar el uso del agua en el regadío, promoviendo su sostenibilidad económica, social y medioambiental, facilitando, de forma gratuita, información agroclimática relevante y estimaciones de riego.

Durante el año 2019, según este departamento responsable de la política de regadíos, se ha publicado un nuevo servicio de la aplicación para móvil SIAR APP, que consiste en la visualización de imágenes de satélite procesadas, como apoyo al regante en la toma de decisiones sobre los riegos a realizar. Todo ello puede ser consultado en www.siar.es.

Primero de la UE

España es el primer país en superficie de regadío de la Unión Europea, con casi 3,8 millones de hectáreas, lo que supone el 22% de la superficie cultivada, actualmente el 53 % de la superficie de regadío utiliza un sistema de goteo (el sistema de riego más eficiente en el uso del recurso); el 23 % se riega por aspersión y el 24 % restante se riega por gravedad.

El Plan Nacional de Regadíos Horizonte 2008 constituyó un antes y un después en la modernización de las infraestructuras de riego a nivel nacional, con una inversión por parte de las Administraciones Públicas de 3000 millones de Euros en 1,5 millones de hectáreas de riego que han visto mejoradas sus infraestructuras.

Pero no podemos quedarnos ahí debemos seguir avanzando, por ello actualmente, nos manifiestan desde el MAPA, que el Ministerio se encuentra trabajando en la elaboración del Plan Director de Regadíos, con horizonte 2027. Y nos expresan que “queremos que este documento nos guíe en nuestras actuaciones futuras en materia de regadío para lo cual trabajaremos en estrecha colaboración con todas las administraciones y sectores afectados”. En él se fijarán las directrices y criterios generales para estas actuaciones, impulsando una visión integradora cuya aplicación ayude a garantizar la sostenibilidad económica, medioambiental y social del sector y la correcta inversión pública en esta materia.

Un ejemplo a seguir

Una de las Comunidades españolas que más depende del agua como fuente de vida y desarrollo, y muy especialmente para el sector agrario, es Castilla-La Mancha, para esta región como muchas otras el agua es  soporte de los ecosistemas acuáticos y terrestres, pero ante todo es un bien público y un patrimonio natural, limitado, frágil e imprescindible que hay que proteger en el presente y para nuestro futuro.

Todos los sectores económicos de este territorio, especialmente las personas que viven ligadas a su sector agropecuario, se esfuerzan cada día por utilizar el agua de forma más eficiente, respetando el Medio Ambiente, lo que contribuye a mitigar y a adaptarse al cambio climático.

Y nos señalan que “este valioso recurso pertenece a todos y a todas y tiene que contribuir a redistribuir la riqueza, ya que todos los sectores económicos de la regiones, especialmente las personas que viven ligadas a nuestro sector agropecuario, se esfuerzan cada día por utilizar el agua de forma más eficiente”.

El agua debe estar al servicio de una tierra que ansía un futuro mejor.

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