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El seguimiento de la mortalidad en granjas de bovino

Alba, A.1,2; Fernández, A.3;  Puig, P.3; Arinero, L.,4; Dórea, F. C.5; Sánchez, J.6; Romero, L.7; Cáceres, G.7; Pérez A.1; Cordon, R.2; Revie, C.6

La vigilancia de enfermedades en los animales de abasto es fundamental para planificar e implementar medidas eficaces destinadas a su control y constituye un área de investigación prioritaria en sanidad animal.

Actualmente, gracias al desarrollo de herramientas de minería de datos y al avance de técnicas de análisis espacio-temporales, es posible obtener información casi a tiempo real sobre el estado de salud del ganado a partir de diversos datos indirectos que preceden al diagnóstico y que se registran de forma continua. Una fuente de datos a explorar como indicador del estado de salud del ganado bovino es la mortalidad registrada a nivel de granja. Las causas que ocasionan la muerte de uno o varios animal/es en una explotación son muy diversas e incluyen desde problemas de salud o nutrición, desastres naturales, hasta sacrificios realizados por motivos distintos que el destino al consumo humano. A pesar de esta falta de especificidad, la mortalidad detectada en granja puede señalar una amplia variedad de problemas de salud y ser fácilmente monitorizada a lo largo del tiempo.

En la Unión Europea la recolección y trazabilidad de animales de abasto que mueren en la explotación es obligatoria desde 2002. Los datos de las bajas que se recogen diariamente a nivel de granja se registran de manera automática y continua y las autoridades sanitarias pueden disponer de todos estos datos casi a tiempo a tiempo real. La hipótesis de este estudio es que el seguimiento continuo de estos datos puede aportar información valiosa que permita comparar el estado de salud en distintas poblaciones según la zona o tipos de producción, identificar grupos de riesgo y evaluar el impacto que puedan haber tenido diversas medidas aplicadas o acontecimientos ocurridos. Con el objetivo de estudiar el potencial de estos datos como herramienta de vigilancia, en este trabajo se realizo un análisis descriptivo y la modelización temporal de la mortalidad registrada a nivel de granja entre los años 2004 y 2012 en 2991 explotaciones bovinas de Cataluña. Las explotaciones estudiadas pertenecían a los sistemas de producción más importantes de la región: reproducción para producción de carne, reproducción para producción de leche y cebo. Los patrones se exploraron a nivel de región, provincia, comarca y municipio.

Fuentes y tipo de datos estudiados

En esta investigación se utilizaron dos fuentes de datos. Por una parte se usaron datos de las explotaciones bovinas registradas por los servicios veterinarios oficiales regionales, y por otra, datos de las bajas de bovino recogidas a diario por los servicios de recogida de cadáveres. Todos estos datos se filtraron, depuraron e integraron para obtener una base de datos que permitiese su análisis. La base final incluía variables como el día de recogida, la identificación de la granja, el peso de las carcasas recogidas, el tipo de explotación y su localización geográfica.  

Análisis exploratorio y descriptivo de la mortalidad bovina registrada a nivel de granja

En total se analizaron 2.991 explotaciones, lo que representaba un 43% de las granjas de bovino de la región. Los datos procedían de 757 (25%) granjas de bovino reproductor de carne, 426 (14%) de bovino reproductor de leche y 1808 (61%) de bovino de cebo. Estas explotaciones se localizaban en un total de 531 municipios pertenecientes  a 37 comarcas de Cataluña. Entre 2004 y 2012 se realizaron un total de 193,873 visitas y se recogieron un total de 42,400 toneladas de carcasas bovinas.

Modelización de la mortalidad bovina registrada a nivel de en explotación

Combinando diversos modelos de análisis de series temporales se describieron los patrones de mortalidad bovina registrados a nivel de granja entre 2004 y 2011 según el tipo de producción y a nivel de región, provincia y comarca. En estos patrones se estudiaba el número de visitas de recogida y el peso de las carcasas bovinas retiradas semanalmente en estas poblaciones.

Posteriormente, en base a los patrones históricos descritos, se estimaba el número de visitas y peso de las carcasas que se esperaría a lo largo del año 2012. Finalmente se solapaban los valores pronosticados con los observados durante este año y se estudiaba el grado de concordancia entre los valores estimados por el modelo y los observados. Estos modelos son útiles para señalar la existencia de irregularidades.

En las figura 1 se representa el número de visitas realizadas por los servicios de recogida semanalmente en Cataluña entre el 2004 y 2012 por tipo de producción.

Los patrones estacionales observados se asociaron principalmente al manejo reproductivo del sistema de producción y a las condiciones climáticas. En el caso del bovino productor de carne, el aumento cíclico de la mortalidad coincidía con la época de partos y confinamiento de los animales. Mientras que en el caso del bovino de leche y los terneros de cebo, el aumento cíclico no sólo se relacionaba con el propio manejo reproductivo del sistema, sino también con  los períodos de más estrés térmico (períodos de más calor o de más frío en que pueden agravarse desórdenes cardiovasculares y  respiratorios entre otros). Para explicar cambios de tendencias generales se apuntó además otros factores socioeconómicos asociados al aumento de coste de producción, cambios legislativos o el impacto de brotes ocurridos.  

Si la mortalidad registrada en granja se utiliza como sistema de alerta de enfermedad es importante tener en cuenta que este indicador no únicamente puede alterarse por la incursión de enfermedad. Otros factores implicados podrían ser: cambios  en la población de estudio, factores climáticos, disponibilidad de alimento, gastos y beneficios en la producción, normativa de comercio, cambios en la legislación, condiciones de manejo, cobertura del seguro agrario e incluso la logística disponible para la recolección de las carcasas En este sentido, la incorporación de datos adicionales como la edad de animal u otros parámetros ambientales sería útil para mejorar el conocimiento de las causas asociadas a estos picos de mortalidad, mejorar la definición de las subpoblaciones de estudio y disminuir la incertidumbre de los modelos.

A pesar de la naturaleza inespecífica que tienen los datos de mortalidad registrados en granja, este estudio demuestra que su seguimiento puede ser útil como indicador del estado de salud de la población bovina y permite evaluar el impacto de cambios ocurridos a pequeña y gran escala. No obstante, si se desea implementar este sistema en un futuro próximo es necesario explorar las causas de acontecimientos anómalos ocurridos con la ayuda de los servicios veterinarios oficiales, veterinarios clínicos a nivel de terreno y personal implicado en la recolección de datos, así como definir conjuntamente protocolos de actuación en caso de alerta.  

Este estudio ha sido posible gracias a la colaboración conjunta de las siguientes instituciones:

1 Department of Veterinary Population Medicine, College of Veterinary Medicine, University of Minnesota, St Paul, MN, Estados Unidos

2 Centre de Recerca en Sanitat Animal (CReSA), Fundació UAB-IRTA, 08193 Bellaterra, Barcelona, España 3 Departament de Matemàtiques, Universitat Autònoma de Barcelona, Cerdanyola del Vallès, España

4 Servei de Sanitat Animal. Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Natural (DAAM) de la Generalitat de Catalunya.

5 Centre for Veterinary Epidemiological Research, AVC. University Prince Edward Island (UPEI), Canada

6 Department of Disease Control and Epidemiology. National Veterinary Institute (SVA), Sweden

7 MAGRAMA. Ministerio de Agricultura,Alimentación y Medio Ambiente, España

Agradecimientos especiales por la colaboracion recibida a: SERECA Bio (Grupo Saria) y AGROSEGUROS SA

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