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La digitalización del medio rural no puede esperar

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Sobre la campana, el Consejo de Ministros analizó en su reunión del pasado 29 de marzo la denominada Estrategia de Digitalización Agroalimentaria, Forestal y del Medio Rural, que en este ámbito es uno de los legados del Gobierno Sánchez y, en concreto, de su ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.  

Es una iniciativa que se quedó colgada y a punto de ser presentada por el Gobierno Rajoy y,en concreto, por su ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en un pueblo de Cuenca antes de que triunfase la moción de censura el 1 de junio de 2018.  

A pesar de que entonces se dijo que la presentación de la Agenda Digital para el medio rural estaba concluida y era de inminente aprobación, durante estos casi diez meses de legislatura se ha continuado debatiendo y madurando con diversos interlocutores y agentes sociales las líneas estratégicas y las medidas consideradas necesarias para impulsar la transformación digital en los sectores agrario y agroalimentario, forestal y del medio rural, haciendo acopio de una serie de instrumentos para su puesta en marcha.  

Como la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, aprobada en la reunión del Consejo de Ministros de ese mismo día, la Estrategia de Digitalización es un “papel” más, al que, por supuesto, no hay que quitar méritos, dada su ardua y concienzuda elaboración, pero al que le falta también la memoria económica, el presupuesto, aunque fuese orientativo, para ver por dónde y cómo será aplicado.  

El esquema, el dibujo, la estructura estratégica del edificio que se quiere construir y desarrollar están hechos y planteados sobre el papel, pero su financiación para llevarlo a cabo no es algo baladí, sino  un aspecto clave que no será de fácil traslación, al estar ante una estrategia general y transversal, que demanda participación en diverso grado de las distintas Administraciones públicas y de los distintos agentes sociales y económicos implicados en la misma.  

Si el Partido Socialista es capaz de formar Gobierno, tras la cita electoral del próximo 28 de abril, esta estrategia servirá como base sólida para impulsar la digitalización del medio rural (no será de la noche a la mañana, sino a medio y largo plazo). Si no, es difícil saber qué puede pasar y qué es lo que hará otro Gobierno. Puede aceptar las líneas, medidas e instrumentos en todo o en parte que propone este texto; puede revisarlo en algunos aspectos o, lo que sería más inoportuno, aunque sea lo más habitual: podría elaborar otro plan y vuelta e empezar.  

Este es uno de los problemas más graves que tiene este país: que nunca ha habido un “continuum” en asuntos tan importantes como para ser considerados de Estado, como la Educación, la Sanidad o la política de agua. Dicho esto, lo siguiente mejor que puede pasar es que el Gobierno que salga de las urnas sea estable, que mantenga los cuatro años que dura legislatura y no se cambien de nuevo las tornas a mitad de partido.  

El objetivo general de la Estrategia de Digitalización es eliminar o reducir las barreras técnicas, legislativas, económicas y formativas existentes en este ámbito en el medio rural en relación con el medio urbano y, por ende, en las actividades sociales y económicas ligadas a ese medio para hacer posible y más atractivo vivir y convivir en el mismo, generando riqueza y empleo de calidad, con atención especial a jóvenes y mujeres.  

Objetivos estratégicos  

Los tres objetivos estratégicos que propone este “papel” son, en primer lugar, reducir la brecha digital, tanto la urbana-rural, a través de la conectividad para todos. Una brecha digital física, de infraestructuras y de capacitación para adoptar y adaptarse a las nuevas tecnologías.  

En segundo término, fomentar el uso de datos y la apertura y la interoperabilidad de los mismos, como motor de impulso sectorial (agrario, agroalimentario, forestal, medioambiental y de otros bienes y servicios rurales), desde un punto de vista lo más amplio posible, afectando a la Administración, a la investigación y la innovación, y al sector privado.  

En tercer lugar, impulsar el desarrollo empresarial y los nuevos modelos de negocio, teniendo en cuenta la industria 4.0 y las oportunidades de diversificación económica que ofrecen las nuevas tecnologías en el medio rural. En este punto, los aspectos fundamentales son el fortalecimiento del ecosistema de innovación digital como aspecto clave para la modernización del sector agrario y agroalimentario, forestal y de otros sectores presentes en el medio rural; el asesoramiento para la adopción digital en los sistemas de conocimiento e innovación en esos sectores, y el fomento de nuevos modelos de negocio que, en muchos casos, pueden surgir de la aplicación y la adaptación de tecnologías en determinados ámbitos.  

Estos objetivos podrán alcanzarse solo si, de forma complementaria, se llevan a cabo, acciones horizontales en el marco de un sistema de gobernanza, seguimiento y dinamización de la Estrategia de Digitalización para, no solo garantizar su ejecución, sino también fomentar interacciones, transferencia de conocimientos y cooperación entre los actores involucrados, capitalización de resultados y su seguimiento, mediante indicadores y su evaluación.    

El carácter transversal de esta Estrategia supone actuar no solo en el marco competencial del Ministerio de Agricultura, sino además con medidas a aplicar por otras políticas públicas con influencia también en la transformación digital de los sectores agrario, agroalimentario y forestal, y del propio territorio rural, desarrolladas por la Administración General del Estado (AGE) y por otras Administraciones (comunitarias, autonómicas y locales) en el ámbito de sus competencias.  

No hay un plazo de ejecución acotado para desarrollar la Estrategia de Digitalización (sería difícil que lo tuviera, en las actuales circunstancias). Cada uno de esos tres objetivos generales se desglosa, a su vez, en una serie de líneas estratégicas, que luego se tendrán que articulan en diferentes medidas. Estas medidas se aplicarán a través de actuaciones concretas establecidas en Planes de Acción bienales (se supone que ya con financiación económica específica), que se fijarán en función de los presupuestos disponibles  e incluso, se adaptarán a cómo evolucione la puesta en marcha de la Estrategia a la realidad de cada momento.  

Por eso, aunque algunas de estas actuaciones o medidas están ya en marcha, como la extensión de la banda ancha de Internet a pequeñas pueblos por parte de operadores privados, otras deberán esperar a que sea aprobado y pueda empezar aplicarse el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027 en este ámbito de actuación.  

Retos pendientes  

Lo que se busca, al final, es que esta Estrategia sirva y contribuya a ser parte (importante sí, pero no total) de la solución de los retos inevitables y pendientes que tiene hoy nuestro medio rural para sobrevivir, como son el poblamiento activo y la creación de condiciones de vida y de trabajo dignas y atractivas para sus habitantes.

Agricultura

Su enfoque se integra en otras políticas públicas europeas y nacionales, que actúan también en el contexto de la progresiva digitalización de nuestra sociedad. En la Unión Europea, la Estrategia se alinea con el objetivo transversal de la PAC post 2020 de modernización de la actividad agraria, a través de la innovación y la digitalización, junto con la constitución de los Sistemas de Conocimiento e Innovación (AKIS) en la agricultura con ese mismo objetivo.  

También guarda coherencia con otros fines específicos y con iniciativas que están ya en marcha en el actual periodo de programación de Desarrollo Rural 2014-2020, como los de la Asociación Europea de Innovación para la productividad y sostenibilidad agrícolas (AEI-Agri); los de la acción para el desarrollo de “pueblos inteligentes” (“smart villages”) a través de la Red Europea de Desarrollo Rural, así como con los de  Startup Europe, iniciativa de la Comisión Europea para interconectar a nivel europeo los ecosistemas de las “startups” locales.  

En el plano nacional, la Estrategia guarda estrecha relación con otras como la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación 2013-2020; el Programa de Extensión de Banda Ancha de Nueva Generación (PEBA-NGA); el Plan de Territorios Inteligentes; la Agenda para el Cambio; la Estrategia de Industria Conectada 4.0, así como con otras que estaban elaborándose, como el Marco Estratégico en política de PYME 2030.  El papel del MAPA, de interlocución y coordinación con otros departamentos ministeriales que desarrollan actuaciones sinérgicas o relacionados con el contenido de esta Estrategia de Digitalización, es clave.  

A la vez, la misma queda imbricada y contribuye a la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico, puesto que muchas medidas previstas están destinadas, como no podría ser de otra manera, a hacer que las zonas rurales sean más dinámicas, atractivas y diversificadas por medio de actuaciones, cuyo fines primordiales son generar riqueza y empleo, y contribuir a unas mejores condiciones de vida y trabajo de calidad en las zonas rurales.  

El proceso de elaboración de esta Estrategia ha sido en todo momento participativo y esto debería ser suficiente para superar sin problemas (o en todo caso, con ajustes mínimos) el filtro de un nuevo Gobierno, fuese del signo que fuese, al que lo ha sacado adelante.  

En este proceso destacan el trabajo del Grupo Focal de Digitalización y Big Data del sector agroalimentario, forestal y del medio rural, y la Jornada  “Digitalización y Territorios Rurales Inteligentes: por un mundo rural  inteligente, dinámico y conectado”, cuyas conclusiones se recopilaron y se incorporaron a la Declaración de Añora.  También se consultó de forma específica a otras Administraciones públicas, a representantes del sector y a actores implicados directamente en el proceso de transformación digital, con el fin de atender, de manera coordinada y eficaz, las principales cuestiones que faciliten la digitalización del sector y del territorio rural.  Tras casi un año de análisis y debates podría decirse que el “trabajo de campo” de la Estrategia está concluido.  Ahora, lo que se espera, es que se ponga en marcha y cuanto antes mejor.  

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