foro
Euroganadería
Está viendo:

Ley del Clima Europea, la cuenta atrás

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

La Comisión Europea presentó el pasado 4 de marzo una propuesta (Ley del Clima Europea), que es la base o el pedestal para consagrar el principal objetivo del Pacto Verde Europeo (“Green Deal”), como es que la Unión Europea sea climáticamente neutra (es decir, que el resultado de restar de las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, las mitigaciones o absorciones de GEI sea igual a cero) en el año 2050, fijando para este periodo transitorio una trayectoria concreta de actuación.

Sin saber aún qué efectos sobre el calendario tendrá la pandemia del coronavirus (Covid-19), extendida en mayor o menor grado por todo el continente europeo y a nivel global, lo previsto es que en septiembre se cuente ya con un análisis de impacto exhaustivo para ver cuál puede ser el nivel de ambición del bloque europeo hasta esa fecha y revisar también al alza el objetivo de reducción de emisiones GEI en 2030, fijado en la actualidad en el 40%, para llevarlo al 50% e incluso al 55% respecto a los niveles de emisión de 1990.

De sobra conocido es que el sector agro-forestal de la UE será uno de los principales protagonistas de este plan comunitario, tanto por lo que lo sufre, al ser uno de los más afectados por el actual cambio climático en sus cultivos, como por su clara, y creemos que aún minusvalorada, contribución a mitigar los efectos del mismo. De ahí que, o se cuenta con la plena contribución y la implicación de este sector, o será muy difícil siquiera acercarse a los objetivos previstos.

En septiembre 2023, como tarde, y luego cada quinquenio, la Comisión evaluará la coherencia de las medidas nacionales y europeas en relación al objetivo de neutralidad climática propuesto y podría presentar algo más que recomendaciones a los Estados miembros sobre la trayectoria a seguir en el tramo 2030-2050, en caso de considerar que la misma y las acciones que desarrollan se está desviando o son incompatibles con dicho objetivo, ya que estarán obligados a seguirlas o a justificar el motivo por el cual no lo han hecho, y si no lo hacen, con riesgo de que les caigan sanciones por incumplimiento.

La Comisión quiere también tener la potestad de revisar los objetivos a partir de 2030 y por periodos de cinco años, hasta 2050, con el fin de prever ajustes en base a criterios científicos en la trayectoria hacia la meta de la neutralidad climática, si fuese necesario.

En este calendario, la CE plantea que, como muy tarde en junio de 2021, se revise o se proponga revisar todos los instrumentos políticos pertinentes para lograr las reducciones adicionales de las emisiones GEI para 2030.  Es decir, la revisión de las normas sobre el reparto del esfuerzo para alcanzar la neutralidad climática, que afecta a sectores que, como la agricultura, no están sometidos al sistema europeo de comercio de cuotas de emisión; sobre el uso de las tierras, el cambio de uso de las tierras y la silvicultura (LULUCF), y sobre las energías renovables.

Además, será la CE la encargada de evaluar, antes de que vaya a adoptarse, cualquier proyecto de medida o de propuesta legislativa que se haga en relación al objetivo central de neutralidad climática.

También se pretende exigir a los Estados miembros que, a su vez, formulen y apliquen estrategias de adaptación para reforzar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad ante los efectos del cambio climático.

Más ambición

Un día después, el 5 de marzo, de la presentación del proyecto de Ley del Clima Europea, que ahora ya está en manos del Consejo y del Parlamento Europeo, se reunieron los ministros de Medio Ambiente de la UE para intercambiar sus primeras impresiones.

Doce Estados miembros, entre ellos España, con la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera al frente, Francia, Italia y los Países Bajos, entre otros, pidieron a Frans Timmermans, vicepresidente ejecutivo y responsable del Pacto Verde Europeo, que la CE tenga una mayor ambición y determinación en el objetivo concreto de reducción de emisiones de CO2 para 2030, con el fin de llevarlo a la COP26, que en noviembre acogería la ciudad de Glasgow (Escocia). Estos países, entre los que también están Austria, Dinamarca, Finlandia, Letonia, Luxemburgo, Portugal, Eslovenia y Suecia, apuestan por reducir las emisiones GEI en al menos un 50% en 2030 respecto a los niveles de 1990 y, a ser posible, llegar al 55% en ese año.

Según Ursula von der Leyen, “actuamos hoy para hacer a la UE el primer continente neutralmente climático en 2050. La Ley Climática es la traducción legal de nuestro compromiso político y nos marca irreversiblemente la senda hacia un futuro más sostenible. Es el elemento central del Pacto Verde Europeo, y ofrece previsibilidad y transparencia a la industria y los inversores europeos, orienta nuestra estrategia de crecimiento ecológico y garantiza que la transición será gradual y justa.”

Para Frans Timmermans, “pasamos de las palabras a los hechos para demostrar a los ciudadanos europeos que vamos en serio al perseguir el objetivo de cero emisiones netas de GEI de aquí a 2050. La Ley del Clima Europa es también un mensaje a nuestros socios internacionales de que este es el año en que juntos tenemos que aumentar nuestro nivel de ambición a escala mundial para alcanzar nuestros objetivos comunes en virtud del Acuerdo de París. Esta ley garantizará que sigamos centrados y disciplinados, que permanezcamos en el buen camino y  que rindamos cuentas por los resultados.”

La ministra española, Teresa Ribera, afirmó que “la propuesta de Ley Climática Europea es un punto de partida interesante, nos parece que está bien planteada, pero todavía puede enriquecerse, dado que va a ser la norma-marco que oriente el conjunto de las políticas europeas domésticas e internacionales en las próximas décadas.”  

Ribera consideró también, tras su participación en el Consejo de Ministros europeos del ramo el pasado 5 de marzo que “la propuesta ofrece una señal adecuada a los Estados miembros y al sector privado y a los inversores al fijar el objetivo de neutralidad climática para 2050”, pero apuntó carencias en la norma como que “dicho objetivo debería aparecer en la Ley para cada uno de los Estados miembros y no solo para el conjunto de la UE; incluir un objetivo ambicioso ya en 2030, y orientar más a cómo se van a articular las inversiones, las transformaciones y las medidas industriales, energéticas o sociales que hay que activar ya mismo, en 2020”.

Además de un objetivo de reducción de emisiones a medio plazo que sea coherente con la neutralidad climática en 2050, la ministra para la Transición Ecológica destacó como ámbitos de acción prioritarios dentro del Pacto Verde Europeo los sectores industrial y agrario, “a los que hay que acompañar para que sean capaces de modernizarse ser más eficientes y adaptarse a los impactos del cambio climático; alinear la fiscalidad con los objetivos climáticos, gravando las actividades que perjudican al medio ambiente, y frenar la pérdida de biodiversidad como gran prioridad.”

Ahora, como la UE en su conjunto, con la Ley Climática Europea, cada Estado miembro deberá elaborar su propia estrategia climática nacional, como ya ha propuesto el Gobierno español, para su presentación antes de final de este año 2020 a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), como exige el Acuerdo de París.

Ajuste de emisiones

Durante la presentación del proyecto de Ley Climática Europea, la CE anunció también que ya ha iniciado los trabajos sobre un futuro mecanismo de ajuste en frontera de las emisiones de carbono, con la publicación de las evaluaciones iniciales de impacto, cuyo objetivo será proteger a la UE frente a las empresas que deslocalicen su producción a regiones del mundo o intenten comercializar sus productos en el mercado europeo desde otras regiones del mundo en las que las normas sean menos estrictas.

Este último punto será muy controvertido de aplicar y podría conllevar impactos económicos y sociales en la UE, que la Comisión tendrá que analizar y evaluar, porque se corre el riesgo de convertirse en una nueva barrera comercial a los bienes y mercancías exportadas desde países terceros al mercado comunitario, que éstos no aceptarían sin más, principalmente los no firmantes de los compromisos medioambientales y de lucha contra el cambio climático del Acuerdo de París. Por lo cual sería exigible que viniese avalado por una autoridad supranacional, como la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuya garantía de legalidad jurídica devendría del todo necesaria para ponerlo en marcha.

Para respetar sus  compromisos internacionales, la UE deberá llevar a cabo medidas complementarias y proporcionales a su fiscalidad para el carbono, que está ligada al sistema europeo de intercambio de cuotas de emisión y a la Directiva sobre fiscalidad de la Energía, como podrían ser una “tasa carbono” o la ampliación del sistema de comercio de cuotas a las importaciones de la UE.

Las ONG conservacionistas quieren más y lo quieren ya

Como era de esperar, las organizaciones medioambientalistas y conservacionistas, como Greenpeace y WWF, reaccionaron a la propuesta de Ley Climática Europa, con muchas críticas por estar muy lejos de lo que requiere la emergencia climática y por su falta de suficiente ambición. Aunque la CE marca la hoja de ruta, carece de la urgencia demandada por estas organizaciones, que considerar que esperar a 2050 para lograr la neutralidad climática es demasiado tarde. Plantean elementos que consideran claves, como un objetivo de reducción de las emisiones de GEI de al menos el 65% de aquí a 2030 y llegar a emisiones netas nulas para 2040, en vez de diez años más tarde. También quieren un objetivo distinto para la eliminación del CO2 de la atmósfera por medio de la restauración de los bosques y de otros ecosistemas, así como cambios para que las políticas comunitarias, en ámbitos como la PAC (subvenciones agrícolas) o energéticos (bioenergía) sean compatibles con los objetivos climáticos. Además, piden crear un órgano científico independiente que sea el encargo de analizar y, en su caso, revisar los objetivos, los planes y las políticas de la UE para supervisar la correcta aplicación de la Ley Climática Europea.

<< volver

youtube (en nueva ventana)

Twitter@euroganaderia