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Los insectos alimentan al mundo

Antonio Martínez López, Cuauhtemoc Marin, Dolores Rodrigo , Pablo S. Fernández Escámez y Cristina M. Rosell. Instituto De Agroquímica Y Tecnología De Alimentos (IATA-CSIC)

Las tendencias hacia 2050 predicen un aumento constante de la población hasta alcanzar nueve mil millones de personas, obligando a un aumento de la producción de alimentos y piensos que puede afectar a los ecosistemas agrícolas disponibles generando una presión aún mayor que la actual sobre el medio ambiente.

La consecuencia es que habría escasez de tierra para cultivo, de agua, de bosques, de pesca, de los recursos en la biodiversidad así como de nutrientes y energía no renovable.

Las previsiones anteriores hacen que se mire a los insectos como una posible fuente de proteínas para la alimentación animal o humana. Los insectos comestibles han formado siempre parte de la dieta humana, contabilizándose cerca de 2.000 especies comestibles. Los insectos están en la dieta de aproximadamente unas 2.000 millones de personas y hay al menos 50 países con cinco insectos comestibles que forman parte de ella.

Según la Federación Internacional de Industrias de Piensos (IFIF), la producción mundial de piensos para animales fue de 720 millones de toneladas en 2010. Actualmente se está investigando en nuevas fuentes sostenibles de proteína para incorporarlas en piensos para animales monogástricos, en producir proteína de alta calidad al mismo tiempo que se controla la inocuidad de los piensos y se está examinando el potencial comercial para la producción potencial de larva de insectos.

¿Por qué se está mirando hacia los insectos? Sencillamente porque los insectos comestibles contienen proteínas de alta calidad, vitaminas y aminoácidos para los seres humanos. Tienen una alta tasa de conversión de alimentos; por ejemplo, los grillos requieren seis veces menos alimento que el ganado vacuno, cuatro veces menos que las ovejas y dos veces menos que los cerdos y pollos para producir la misma cantidad de proteínas. Además, emiten menos gases de efecto invernadero y amoniaco que el ganado convencional, son muy eficientes en la conversión rápida de una amplia gama de sustratos "de desecho" en biomasa, son un componente natural de la dieta de animales, incluyendo peces, aves, reptiles y mamíferos y la digestibilidad de las proteínas es más alta que en la mayoría de las proteínas de origen vegetal.

Por lo tanto, los insectos son una fuente potencial de producción convencional de proteína (mini-ganado), ya sea para el consumo humano directo, indirectamente en los alimentos (reformulados con proteína extraída de los insectos) o como fuente de proteína complementando a las tradicionales soja, maíz, otros cereales o la harina de pescado en la mezcla de materia prima.

¿Por qué razón se tiende a sustituir la proteína de soja en los piensos? Diferentes motivos nos llevan a querer hacer esto: el incremento del consumo mundial de proteínas animales, la dependencia de la UE sobre las importaciones de los piensos con soja y la preocupación por la sostenibilidad en el cultivo de soja (ciclo nutritivo, cambios en el uso de la tierra y la deforestación, uso de GMO).

Los principales insectos comestibles son el gusano de la harina, las termitas, la langosta y los grillos. Estos insectos se alimentan de madera, cereales o desperdicios en general, tienen un contenido proteico entre medio y muy alto y un contenido de grasa bajo. Además, los insectos que poseen el máximo potencial inmediato para la producción de piensos a gran escala son las larvas de la mosca soldado negra, de la mosca doméstica y del gusano de la harina, pero se están investigando otras especies de insectos con este fin. Productores en China, Sudáfrica, España y los Estados Unidos ya están criando grandes cantidades de moscas para la acuicultura y los piensos de aves de corral a través de la bioconversión de residuos orgánicos.

La mosca soldado negra, Helmentia illucens, es un organismo muy eficiente que puede usarse en la gestión de los residuos orgánicos. La prepupa se puede usar en alimentación animal ya que tiene un contenido alto en grasa (30%) y en proteína (40%). En su etapa larvaria final,  abandona el material donde se alimenta para encontrar un sitio seco y oscuro  para transformarse en pupa, debido a este hábito migratorio es en ese momento en el que se produce una auto recolección.

Sin embargo, para poder usar los insectos en alimentación se deben cumplir una serie de requisitos:

-Los insectos deben estar registrados como "animales de cría".

-Se debe cumplir la regulación existente en cuanto a las buenas prácticas en la alimentación y cría.

-No se pueden alimentar a los insectos con los residuos de alimentos o estiércol.

-Su sacrificio no puede ser en el sitio donde fueron criados.

-Hay que resolver los problemas relacionados con el transporte.

Una de las principales preocupaciones del sistema de alimentación es la higiene tanto del compost producido como de las prepupas, tal y como se puso de manifiesto en el documento de EFSA 2015 sobre los peligros asociados con el uso de insectos en la alimentación comparables a otras fuentes de proteínas de origen animal. En este documento se pone de relieve la necesidad de una mayor investigación de los posibles riesgos para la inocuidad, especialmente de los insectos criados con residuos de alimentos y abonos. Estos insectos se caracterizan por poseer un elevado contenido bacteriano y de hongos. Aspectos como las alergias o contaminación por metales o fertilizantes también son importantes en este contexto.

El procesado (por ejemplo cocinar con insectos) se debe considerar tanto bajo el punto de vista de la inocuidad como para preservar su valor nutricional. Hay diferentes métodos de conservación disponibles (por ejemplo, luz ultravioleta, pH, alta presión hidrostática, calor) para eliminar o reducir la carga de bacterias patógenas.

Los insectos comestibles se suelen cocer en agua con sal, se secan en grandes superficies o se asan antes de su consumo. Las industrias actuales de procesado de insectos han comenzado a ofrecer productos secos o liofilizados, no obstante en Europa se aconseja que los animales se calienten por el consumidor antes de su consumo.

Bajo el punto de vista legal, podemos decir que la legislación actual es una barrera importante para el uso de proteínas de insectos en la alimentación animal. El catálogo de materias primas (CE 68/2013) no permite la entrada a piensos de insectos ("todo o partes de los invertebrados terrestres"). En cuanto a los insectos procesados, el Reglamento CE 999/2001 prohíbe el uso de proteínas animales transformadas (PAP) para su uso en la alimentación animal,  aunque actualmente se ha levantado parcialmente el veto (Reglamento CE 56/2013) y se permiten las PAP derivados de no rumiantes para alimentar a los peces, pero no dice nada de las proteínas de insectos. En resumen, la alimentación de los animales de granja destinados a la alimentación con proteína de los insectos no está permitida actualmente en legislación de la UE.

A pesar de todo esto, las cosas van cambiando porque el incremento de la población mundial sigue su curso ascendente, la presión por la alimentación se va incrementando y en consecuencia los estados irán adaptando sus legislaciones conforme se mejoren los procedimientos de cría y producción de insectos y se incrementen las evidencias científicas respecto a su inocuidad.

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22/02/2019

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Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

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