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Menos vino es una buena noticia

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Ya han cerrado todas las vendimias en España y en gran parte del Hemisferio Norte. Y ya podemos hacernos una idea más precisa de la producción de vino y mosto que habrá en la campaña actual 2020/21.

Nadie duda ya de que en nuestro país habrá más producción vitivinícola que en la campaña anterior, pero porque fue baja e inferior a la media de los últimos años. Igual que en la Unión Europea, con un crecimiento mucho más moderado del que se preveía con cierto temor en la pasada primavera.

En España, el volumen estará entre 42,5 millones y 43,5 millones de hectolitros, frente 44-48 millones estimados por entonces, con un aumento de entre un 11% y un 15%, pero partiendo de la base de que en la campaña precedente de 2019 la vendimia fue bastante floja, como para producir solo 37,7 millones de hectolitros. Este aumento hay que cogerlo con alivio y con cautela. Frente a la cosecha de 2018, que fue abundante y llegó a 50,3 millones de hectolitros, la de este año se queda entre un 13,6% y un 16,5% por debajo.

Se mire como se mire, supondrá un pequeño respiro para el sector, teniendo cuenta que la pandemia de la Covid-19 está suponiendo una indudable contracción del consumo interno y de la demanda exterior, motivados por el cierre del canal de Hostelería y Restauración, así como por el drástico descenso del turismo internacional a España y la no celebración de múltiples actividades de ocio durante el último medio año.

Si el moderado crecimiento de la producción y las medidas extraordinarias (destilación de crisis, almacenamiento privado, vendimia en verde, créditos blandos, ayudas a la promoción…) adoptadas por la UE, España y las CC.AA. para contener la presión de la oferta ante una menor demanda serán o no suficientes es algo que habrá que ir viendo. Pero todo el sector da por descontado que nos encaminamos, ya iniciado este mes de noviembre  a un mal año, un año para olvidar, que será menos malo para unos que para otros.

Al menor crecimiento sobre lo previsto en la cosecha de uva para vinificación ha contribuido también en algunas zonas de Cataluña, Galicia o parte de Andalucía, principalmente, la presencia de focos de oidio y mildiu, unos hongos provocados por el exceso de humedad primaveral, combinados con calor, que recortaron los rendimientos productivos y la calidad allí donde no fueron capaces de realizar los tratamientos adecuados en tiempo y forma, o estos fueron insuficientes para contener los daños de ambas enfermedades criptogámicas.

Salvando estas circunstancias, la mayor parte de las CC.AA. han tenido una cosecha  mejor que la de 2019, que se desbarató enormemente por la sequía y por dos-tres olas de calor, que acabaron con el aguante que tiene este cultivo leñoso, reduciendo drásticamente el volumen de producción posterior de vino y mosto.

Castilla-La Mancha, una campaña más, obtendrá más de la mitad de la producción nacional vitivinícola, aunque sus previsiones han ido variando según transcurría la campaña. Desde los 23 millones de hectolitros, que calculaba el propio Ejecutivo regional en septiembre-octubre, a los más de los 25 millones de las últimas estadísticas tras concluir la cosecha. Habrá que esperar aún un poco para conocer de forma más fehaciente cual de las dos cifras será la real, pues será determinante también para conocer la cifra final de volumen en todo el país.

Tras la región castellano-manchega, se sitúa esta vez Extremadura, donde la previsión es de alcanzar 3 millones de hectolitros, un 2,5% más que en 2019. A continuación, la Comunidad Valenciana, con cerca de 2,8 millones, un 12% más; Castilla y León, con, 2,3 millones, un 30,4% más, cayendo al quinto lugar Cataluña, que superará apenas 2,1 millones, tras un fuerte descenso del 35%  a causa del mildiu, y en sexto lugar La Rioja, con 2 millones, una cifra entre un 4-5% superior a la producción de 2019.

Las tormentas de lluvia y torrencial y pedrisco de la primavera-verano también hicieron su trabajo de recortar algo el volumen durante este periodo, con más de 100.000 ha de viñedo de uva sobre las que se presentaron partes de siniestralidad, aunque la superficie real afectada fue muy superior que la asegurada, dañando sobre todo a Castilla-La Mancha y al resto a las CC.AA. como Valencia, Rioja, Extremadura, Cataluña, País Vasco, Castilla y León, Aragón, etc.

En estos circunstancias difíciles de mercado (Covid-19, aranceles USA, arrastre de stocks de la campaña de 2018, descenso de las exportaciones…), los precios de las uvas fueron entre un 20-40% inferiores a los de la campaña anterior, cayendo incluso en algunos casos por debajo de costes (que, además, aumentaron por las medidas que tuvieron que ser adoptadas en el plano laboral frente al coronavirus). Pese a que, por lo general, el sector productor reconocía que iba a ser difícil mantener los niveles de precios de 2019, esperaban también que el descenso no fuera tan importante, como el aplicado por las principales bodegas privadas.

Producción europea

Arriba o abajo, España será de entre los principales países productores de la Unión Europea el que más aumentará relativamente su producción en 2020/21,  aunque continuará por detrás de Italia, cuya producción vitivinícola estará entre 46,5 y 47,2 millones de hectolitros, un 1-2% menos respecto a 2019, y Francia, con casi 45 millones, un 6% más. Ambos países principales productores tendrán volumen por debajo de su media quinquenal.

Aun a falta de una revisión de las cifras en diciembre, la CE comunicó una producción vitivinícola de 163,6 millones de hectolitros para esta campaña, un 4,3% y 6,7 millones más que en la débil campaña anterior, que llegó solo a 156,92 millones, pero cerca de un 2% menos  respecto a la producción media del último lustro, que alcanzó 166,4 millones.

De la producción  vitivinícola comunitaria total, cerca de 159,1 millones son producción vinificada  y unos 4,5 millones a mosto-zumo de uva; un volumen este último que elabora en su totalidad nuestro país y que podría al final ser superior, llegando hasta 6 millones de hectolitros si se cumple el objetivo de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, región que concentra cerca del 90% de la producción española de mosto, de que sus cooperativas asociadas produzcan esta campaña 5 millones por sí solas, de los cuales la mitad se almacenaría, no ofertándose al mercado al menos hasta abril de 2021.

Sin mosto-zumo de uva, la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) emitía su preceptivo informe a finales de octubre para dar cuenta de una producción vinícola en la Unión Europea de 159 millones de hectolitros, similar al volumen previsto por la Comisión Europea y alrededor de un 5% superior al de 2019, aumentando en 7 millones en comparación con 2019, pero con una situación heterogénea según países productores.

Italia obtendría 47,2 millones, un 1% menos que en 2019; Francia, 43,9 millones (+4%) y España, 37,5 millones (+11%). Estos tres principales países representan casi la mitad de la producción mundial de vino y un 81% de la producción comunitaria, aun estando por debajo de sus medias quinquenales de producción.

La OIV registra también un crecimiento positivo respecto a 2019 en Alemania, con 8,9 millones de hectolitros (+8%); Hungría, con 2,9 millones (+22%) y Austria, con 2,7 millones (+10%), con niveles de producción similares o algo superiores a sus medias de los últimos cinco años.

Portugal, con 6,5 millones de hectolitros obtendría una producción parecida a la de 2019 y a su media quinquenal. Otros países como Rumania, con 3,6 millones (-7%) y Grecia, con 2 millones (-2%) estarían por debajo del pasado año y con  descensos más acusados del 12% y 17%, respectivamente, en comparación con sus medias del último lustro.

Fuera de la UE

En los países del Hemisferio Norte, fuera de la UE, donde las vendimias se desarrollan también desde finales de verano a principios de otoño, la producción esperada es bastante variable. Según la OIV, dentro de Europa será relativamente elevada en Rusia, con 4, 7 millones de hectolitros, un 2% más que en 2019, y Ucrania, con un millón (+1%), mientras que disminuirá por sequía en Georgia, con 1,7 millones (-3%) y Moldavia, con 1,2 millones (-18%).

Suiza tendrá una cosecha escasa, de apenas 900.000 hl, un 10% menor que en 2019 y un 8% inferior a la media de los últimos cinco años.

En Estados Unidos, con datos preliminares del USDA, la previsión de producción de vino es de 24,7 millones de hectolitros, un 1% más que en 2019, una cifra que podría revisarse a la baja en cuanto se conozca la incidencia de los cuantiosos incendios forestales sobre los valles de Napa y Sonoma, en California, donde mucha producción de uva no ha podido vinificarse.

En China, el OIV contempla  que continúe la contracción de la cosecha de uva para vino, iniciada ya en 2016 por motivos estructurales, sin que haya datos aún de la prevista para 2020.

Hemisferio Sur

Al contrario que en el Norte, en el Hemisferio Sur los datos de producción de vino están ya mucho más contrastados, pues la vendimia por debajo de la línea del Ecuador se realiza en los meses finales de invierno e inicio de la primavera, finalizando en el primer trimestre de 2020.

En esta zona, la producción de vino descendió el 8%, con 49 millones de hectolitros, igualando la del año 2016. Por países, las elaboraciones bajaron a doble dígito en Argentina, con 10,8 millones de hectolitros (-17%), Australia, 10,6 millones (-11%) y Chile, 10,3 millones (-13%), debido a condiciones desfavorables, como la sequía, que redujo los rendimientos, mientras que en Australia incidieron los incendios forestales durante la temporada de la vendimia.

Por el contrario, Sudáfrica puso fin a su dos años anteriores de falta de lluvias y recuperó en parte su producción, hasta 10,4 millones de hectolitros, un 7% más que en 2019. Mejoraron también los volúmenes en Nueva Zelanda, con 3,3 millones (+11%) y de forma más moderada Uruguay, con 700.000 hl (+0,1%), manteniéndose en Brasil, con 2,2 millones.

Producción y consumo mundial

Con todos estos datos, la OIV calculó que la producción mundial de vino, sin mostos, ni zumos, en 2020/21 estará entre 253,9 millones y 262,2 millones de hectolitros, con un punto medio del intervalo en 258 millones, un 1% más que en 2019 y por debajo de la media del último lustro. Como se dijo, “esto no necesariamente debe considerarse una mala noticia para el sector vitivinícola, dado el contexto actual, en el que las tensiones geopolíticas, el cambio climático y la pandemia de la Covid-19 generan un alto grado de volatilidad e incertidumbre en el mercado mundial del vino, a lo que hay que añadir el elevado nivel de existencias acumuladas desde 2018.”

La OIV se atrevió a dar una cifra sobre la previsible evolución del consumo mundial del vino, muy afectado por la crisis sanitaria del coronavirus,  afirmando que podría sufrir un descenso en 2020 del 15 al 20% en valor y, de al menos, un 1% en volumen (258 millones de hectolitros). Las cifras finales podrían ser incluso peores, en caso de nuevos confinamientos a finales de año, según advirtió su director general, Pau Roca.

En el plano del comercio internacional de vino durante el periodo enero-junio de 2020, momento álgido de la primera ola de pandemia de la Covid-19, de los 15 principales exportadores por volumen, aumentaron sus ventas Argentina (+52%), Hungría (+42%), Países Bajos (+15%), Canadá (+7%) y Nueva Zelanda (+6%). Lo redujeron un poco Portugal (-1%), Australia (-2%), Italia (-2%) y Chile (-5%), y de forma más pronunciada Estados Unidos (-6%), Francia (-10%), España (-11%), Alemania (-11%), Reino Unido (-29%) y Sudáfrica (-40%).

En valor, solo Nueva Zelanda elevó exportaciones de vino un 2%, mientras que Portugal las mantuvo y las bajaron algo más Lituania (-3%), Italia (-4%), Argentina (-4%), España (-7%), Australia (-7%), EE.UU. (-8%) y Chile (-9%), siendo este descenso ya de doble dígito en Alemania (-15%), Francia (-21%), Sudáfrica (-24%), Reino Unido (-34%) y Singapur (-35%).

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