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Proteger al sector porcino extensivo en España

Martínez, M.1; Iglesias, I.1; Bosch, J.1; Jurado, C.2; Vicente, J.3; Sánchez-Vizcaíno, J. M.2; de la Torre, A.1. 1Centro de Investigación en Sanidad Animal, CISA/INIA, Valdeolmos, Madrid. 2Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET). Universidad Complutense (UCM), Madrid. 3Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, IREC, Ciudad Real.

Hoy en día, el sector porcino en España goza de un estado de salud óptimo que se refleja en las cifras nacionales e internacionales: representa el 37% de la producción final ganadera en España y ocupa el primer lugar del total de ventas de la industria alimentaria, que a su vez es la rama del sector industrial con mayor porcentaje de facturación en nuestro país (MAPAMA, 2017). Esto se debe principalmente a las exportaciones, que han ido aumentando con los años hasta convertirnos en un país fundamentalmente exportador. Así, somos la cuarta potencia productora mundial, tan solo por detrás de China, Estados Unidos y Alemania; el primer país de la Unión Europea (UE) en censo porcino (28,7 millones de cerdos) y el segundo en exportación. Nuestros principales destinos son Francia, Portugal e Italia en la UE y; China, que supone el 50% de nuestras exportaciones de carne de cerdo.

Por esta razón, es muy importante conocer tanto las amenazas como las vulnerabilidades de nuestro sistema productivo para así poder prevenir las consecuencias de la incursión de enfermedades infecciosas que puedan cerrar nuestras fronteras al comercio exterior.

En este trabajo, presentamos una descripción actualizada del sector porcino en nuestro país basado en los últimos datos disponibles en el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (2016), así como una estimación de los municipios presentan una mayor probabilidad de riesgo de contacto entre jabalí y cerdo doméstico de extensivo, y por tanto, una mayor probabilidad de transmisión de enfermedades entre ambos hospedadores.

Distribución de granjas y censo porcino

En 2016, el número total de granjas de producción porcina según el Registro de explotaciones ganaderas (REGA) fue de 83.703 (Figura 1). El 55.3% (46.218 granjas) están clasificadas como comerciales y el 44.7% restante (37.485 granjas) como autoconsumo. A diferencia de otros países europeos, el 96% de las granjas de autoconsumo tienen un sistema productivo en intensivo. Sin embargo, nuestros cerdos comerciales pueden haber sido criados tanto en intensivo (72% de las granjas) como en extensivo (28%), aunque el sistema extensivo solo representa el 5% del censo total de cerdos.

El censo porcino asciende a 27.168.413 animales en 2016 (Figura 2). Casi el 80% está formado por cerdos de engorde aunque hay más de 3 millones de lechones y más de 2 millones de madres reproductoras.

Producción extensiva de cerdo

En el sector porcino español, la producción extensiva (Figuras 3 y 4) se representa mayoritariamente por la producción de ibérico cuya última fase de la cría se realiza en libertad en la dehesa alimentándose exclusivamente de los recursos naturales de la dehesa (“cerdo de bellota”) o en combinación con pienso (“cebo de campo”).

En 2016, el censo de cerdo de bellota fue de 973.732 cabezas según el Registro Informativo de Ibérico (RIBER) del MAPAMA, lo que representa el 64% de los cerdos criados en extensivo en España. El resto corresponde a “cebo de campo”.

El cerdo ibérico pasa hasta 60 días en la dehesa, donde el contacto con animales silvestres, especialmente jabalí, es más sencillo, con el riesgo que esto supone. En España, tenemos ejemplos concretos de interacciones entre cerdo doméstico y fauna silvestre (Kukielka et al., 2013), y de transmisión de enfermedades como la tuberculosis (Gortázar y Boadella, 2014), la enfermedad de Aujeszky (Boadella et al., 2012), la hepatitis E (Kukielka et al., 2016) y; si nos remontamos a la historia, la peste porcina africana. Su erradicación fue más complicada en el suroeste peninsular que en el resto de la península, donde solo se había afectado cerdo intensivo, y fue precisamente por la existencia de esta interfaz (Arias y Sánchez-Vizcaíno, 2002).

Puntos de contacto más probables entre cerdo doméstico extensivo y jabalí en España

Los puntos de contacto más probables entre cerdo doméstico y jabalí están asociados a las áreas con mayor densidad de ambos animales (Bosch et al, 2012; Acevedo et al, 2014). Un análisis espacial que combina ambos datos ha permitido identificar estas zonas (software de análisis espacial ArcGIS (ESRI®), estadístico Ord-Gi) (Figuras 5 y 6).

Encontramos 30 municipios con las mayores calificaciones de riesgo (muy alto o alto), principalmente localizados en el suroeste peninsular. Son las explotaciones ubicadas en estos municipios las que deberían aplicar con mayor precaución las medidas de bioseguridad.

Bioseguridad de las explotaciones de cerdo doméstico

La bioseguridad constituye una herramienta clave para evitar la entrada y difusión de enfermedades infecciosas. En las granjas con sistemas extensivos de producción, el establecimiento de estas medidas se ve dificultado ya que los animales tienen acceso al medio externo. El Real Decreto 1221/2009 estipula los requisitos mínimos de bioseguridad que deben cumplir estas explotaciones: un vallado perimetral en cada granja para evitar la entrada de vehículos y animales ajenos a la explotación; control de la entrada de vehículos, su limpieza y desinfección; existencia de instalaciones de cuarentena o, controlar y registrar cualquier visita. Estos requerimientos difieren significativamente con respecto a otros países de la UE donde la producción extensiva se encuentra principalmente representada por granjas de traspatio con un censo de animales muy limitado y medidas de bioseguridad inexistentes.

Conclusión

Es importante tener localizadas las áreas de mayor riesgo potencial de intercambio de enfermedades infecciosas entre el ganado doméstico extensivo y la fauna silvestre para poder así preservar el buen estado de salud de nuestra industria porcina. Identificar estas áreas es la base para reducir el riesgo mediante la aplicación de medidas de bioseguridad eficaces.

Un ejemplo claro es la peste porcina africana. En Europa del Este, el jabalí y los cerdos de traspatio están jugando un rol epidemiológico importante en la transmisión de la enfermedad. Sin embargo, en España, la mayoría del cerdo extensivo es comercial y cumple con unas normas de bioseguridad para minimizar el contacto entre cerdo doméstico y jabalí. Esto se ha puesto en evidencia con el control de la enfermedad de Aujeszky, prácticamente erradicada de nuestro país salvo por incursiones puntuales durante 2016 en algunas fincas de cerdo extensivo de Castilla y León y de Andalucía (OIE, 2017), pese a que está presente en jabalí en muchas otras zonas de España, además de en estas dos regiones. En efecto, Castilla y León y Andalucía son las dos únicas Comunidades Autónomas que en 2016 aún tienen explotaciones de cerdo extensivo con calificación sanitaria para la enfermedad de Aujeszky A1 (diagnóstico positivo frente al virus en el último control oficial efectuado).

Agradecimientos

Los autores agradecen al MAPAMA (SG de Sanidad e Higiene Animal y Trazabilidad) la facilitación de datos. Este trabajo forma parte de las actividades de la Red COST de Innovación e Investigación de la Unión Europea sobre peste porcina africana (e-COST ASF-STOP), así como de los proyectos de investigación del INIA AT-2015-002 y RTA2015-00033-C02-01. CJ ha sido becada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte dentro del programa de formación de profesorado universitario (FPU).

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10/06/2019

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Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

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