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'Seguiremos investigando el grave problema que plantea la campylobacteriosis en granjas de pollos'

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María Paniagua. Periodista

El centro privado de investigación Imasde tiene como objetivo establecerse como socio estratégico de las empresas agroalimentarias en materia de innovación y abarca los diferentes eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción primaria, hasta el procesado y la presentación de los productos. Su director de Proyectos de I+D+i, Javier Peinado del Pino, nos explica las actividades que desarrolla el centro.

P.- La industria alimentaria tiene por delante un importante reto a nivel de innovación. ¿Cuál es el papel de Imasde en este sentido?

R.- Imasde nació hace 17 años como un centro privado de investigación en producción animal y posteriormente se especializó en la consultoría de innovación para todo el sector agroalimentario. Por tanto, nuestra contribución a potenciar la innovación en la industria alimentaria se centra en la prestación de servicios para superar los retos tecnológicos que plantean las necesidades de cualquier empresa agroalimentaria, promoviendo una sólida cultura de la innovación que las haga más competitivas mediante su diferenciación en el mercado y la optimización de sus procesos y costes.

P.- Uno de los servicios que ofrecen es la coordinación de proyectos consorciados de I+D+i ¿En qué consiste? ¿Por qué consideraron importante ponerlos en marcha?

R.- Imasde no solamente participa como centro privado de investigación, sino que también realiza con excelentes resultados la coordinación de proyectos de I+D en cooperación a nivel nacional e internacional. Los proyectos de I+D promovidos por un consorcio de empresas y centros de investigación tiene la dificultad añadida que supone diseñar y ejecutar planes de trabajo conjuntos y, en este sentido, el dominio del método científico por parte de Imasde es decisivo en la búsqueda de sinergias. Aunque su gestión es más compleja que la de los proyectos promovidos de forma individual debido a que deben protegerse los intereses propios de cada socio, los proyectos consorciados permiten resolver problemáticas comunes y aprovechar las potenciales sinergias existentes entre los promotores. El descubrimiento emprendedor para superar cualquier reto tecnológico es siempre mucho más eficiente si se establece una cooperación entre empresas. Los proyectos en cooperación suelen estar liderados por un proveedor tecnológico y un primer demostrador, donde el primero busca una oportunidad de mercado y el segundo resolver una problemática real. Por otro lado, las entidades públicas de financiación suelen ofrecer programas de ayudas más interesantes cuando los proyectos son en consorcio.

P.- Han sido coordinadores del reciente proyecto europeo Campybro. ¿En qué consiste el proyecto? ¿Con qué más proyectos colaboráis?

R.- La participación en el proyecto Campybro ha sido muy interesante y fructífera para Imasde, no sólo como experiencia en la coordinación de proyectos de cooperación internacional, sino sobre todo por la participación como centro de investigación llevando a cabo 18 ensayos en nuestras instalaciones experimentales. El sector agroalimentario conoce bien el grave problema que plantea la campylobacteriosis humana y la estrecha relación que existe con la prevalencia del patógeno en las granjas de pollos. El proyecto Campybro pretendió dar respuesta al problema actual mediante el diseño de estrategias de alimentación y vacunación, y se consiguieron resultados muy interesantes que han sido publicados en revistas científicas de impacto internacional. Nuestros ensayos han servido para sentar las bases de conocimiento para el diseño de posibles soluciones nutricionales destinadas al control y reducción de la prevalencia de Campylobacter en la producción de pollos. La gran experiencia adquirida en Campybro nos anima a seguir investigando en este campo.

Aparte de los proyectos consorciados a escala nacional y regional, actualmente estamos coordinando otros proyectos de desarrollo tecnológico en cooperación internacional, como por ejemplo, entre otros Eureka E!9590 Genole (Genetic and technologies advances for improving and controlling oleic acid deposition in Iberian cured hams) y Eureka E!10731 Naturlamb (Design of natural antimicrobials for improving the quality of Merino lambs), liderados por empresas españolas que cooperan con empresas de Reino Unido, Dinamarca e Italia. Asimismo, estamos gestionando proyectos de innovación medioambiental en cooperación internacional, como por ejemplo LIFE14 ENV/ES/000640 Life Smart Fertirrigation (Integrated pig manure digestate processing for direct injection of organic liquid fertilizer into irrigation systems), donde participan empresas españolas, holandesas y alemanas.

P.- Vemos que el ámbito de actuación de Imasde abarca todos los eslabones de la cadena alimentaria. ¿Cuál es su función apoyando la innovación con cada uno de ellos?

R.- A diferencia de otras empresas consultoras, Imasde dispone de un equipo multidisciplinar preparado científicamente para apoyar el proceso de innovación de cualquier empresa agroalimentaria. Como hemos dicho, desarrollamos una fuerte actividad en investigación básica en lo que se refiere a la producción animal y esto nos posiciona como líderes en el diseño, desarrollo y valoración de resultados en los proyectos con esta temática. Adicionalmente, prestamos apoyo científico a la investigación aplicada en la trasformación de los alimentos. En este caso, además de ayudar a las empresas en la búsqueda de ideas innovadoras, nuestras principales funciones son el diseño experimental y el análisis de los datos mediante paquetes estadísticos avanzados para pruebas piloto y de escalado en un entorno de simulación relevante, que permitan el diseño de nuevos prototipos de alimentos y la mejora sustancial de los procesos de transformación existentes. Otra función importante es actuar como nexo de unión entre las empresas agroalimentarias y los organismos públicos de investigación que pudieran ayudar a nuestros clientes a superar sus retos tecnológicos. Actualmente trabajamos con éxito en distintos sectores alimentarios y con empresas líderes que operan en los diferentes eslabones de la cadena de valor para la transformación de alimentos. Evidentemente, el riesgo tecnológico de los proyectos es diferente para cada uno de esos eslabones de la cadena, y cada vez es mayor nuestro apoyo al desarrollo de nuevos productos y procesos en empresas más cercanas al consumidor.

En todos los casos, nuestra función es hacer que nuestros clientes lleven a cabo actividades de I+D+i que respondan a sus necesidades reales y competitivas, obteniendo resultados fiables para tomar sus decisiones de forma acertada. Adicionalmente, apoyamos a las empresas en la consecución de las mejores condiciones de financiación para sus actividades de I+D+i mediante ayudas públicas, y en la generación de deducciones fiscales.

P.- En una compañía como esta, reinventarse es muy importante, ¿Cuáles son los retos que se plantea la compañía para el futuro?

R.- Efectivamente, estamos obligados a ofrecer nuevos servicios relacionados con la actividad investigadora realizada en nuestras propias instalaciones experimentales. Hemos pasado de realizar ensayos en producción animal para obtener únicamente resultados productivos, a ofrecer a las empresas otro tipo de pruebas más complejas que requieren un muestreo muy exigente y técnicas analíticas especializadas. Asimismo, para este tipo de servicios, estamos firmando compromisos de colaboración a medio plazo con entidades de ámbito internacional, lo que nos procura mayor estabilidad y una mejor programación del trabajo. Finalmente, estamos consolidando las investigaciones propias, en ocasiones en colaboración con otras empresas, como tendencia a la generación de conocimientos que potencialmente podrían ser licenciados a terceros. El principal reto de nuestro centro de investigación es el mantenimiento de una actividad científica con alto grado de especialización y la máxima flexibilidad, que nos permita ofrecer nuevos servicios.

En cuanto a nuestros servicios de consultoría de innovación, nuestro reto de futuro es conseguir establecernos como asesores vinculados estrechamente a los departamentos técnicos y de I+D+i de nuestros clientes para prestar un servicio integral y permanente que permita llevar a cabo la implantación de verdaderos planes estratégicos de I+D+i. Para ello, necesitamos que las empresas apuesten firmemente por la inversión en innovación, convencidos de que la verdadera rentabilidad no está ni en las ayudas públicas ni en las deducciones fiscales obtenidas, sino en la propia generación de conocimientos aplicables a sus productos y procesos, con el consiguiente aumento de sus ventas y márgenes comerciales. Afortunadamente, cada vez son más las empresas que asumen plenamente esta cultura de innovación y nos solicitan mayor implicación en sus estrategias de I+D+i.

P.- Recientemente se han unido al Grupo de Innovación Sostenible. ¿Por qué lo han considerado importante?

R.- Imasde es una pequeña empresa muy especializada, lo que nos ofrece la ventaja de prestar nuestros servicios de una forma cercana y personalizada en un mercado muy selectivo y centrado en aquellas empresas que apuestan seriamente por la innovación aplicada y sostenible en el sector agroalimentario. Entendemos que nuestra filosofía de trabajo encaja con la misión del Grupo de Innovación Sostenible y lo hemos considerado un foro muy interesante para transferir al sector los resultados de nuestro esfuerzo y el de nuestros clientes, ayudando así a promover una sólida cultura de innovación entre las empresas agroalimentarias, y también para dar mayor visibilidad a los resultados de nuestros proyectos de investigación.

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13/11/2017

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Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

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