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"Esto es la leche..."

Vidal Maté

Los ganaderos productores de leche de vaca en las provincias del norte y Galicia han sido históricamente la punta de lanza de las movilizaciones agrarias en demanda de precios desde el franquismo a la transición, hasta que todo lo pasó a decidir Bruselas, los ejecutivos estaban más lejos y además no oían por la distancia y la muralla de los Pirineos.

Eran otros tiempos, cuando había reivindicaciones como dios manda, se sabía a quién se debían plantear las mismas y, sobre todo, había una normativa que posibilitaba un posible éxito en las demandas. El viejo Forppa, un fondo desde el franquismo para la regulación de los precios y los productos agrarios, era la casa de todos donde se firmaban anualmente unos precios que, desde el ingreso en la actual UE pasaron de la negociación a la imposición y al final prácticamente a su desaparición. En el caso de la leche, como sector avanzado que era, las negociaciones sobre los precios también se llevaban a cabo en el seno de lo que era una interprofesional donde se juntaban industriales y ganaderos que, por ejemplo, en marzo de 1988 suscribían un acuerdo sobre precios base para todo el sector de 38,90 pesetas, poco más de 0,23 euros litro, a los que se sumaban unas primas medias de 0,03 euros litro, frente a los 0,30 euros como precio base que cobran hoy miles de ganaderos tres décadas más tarde.

Ahora, las interprofesionales, leche incluida, están a otra cosa. Tienen muchos recursos, otro aire, otro estilo, algunas nadan en fondos, gastan, tienen gerentes CEO, vuelan  a otra altura, aunque los representantes de las organizaciones agrarias que las articulan, no cobran por su trabajo y dedicación. Manda más la imagen, lo fían más a la comunicación, mejorar la cara, más prestigio, para defender precios, mercados y rentas, aunque no se conocen muchos datos sobre esos costes y resultados. En el caso de la leche, escasos para lo que paga el que sabe lo que cuesta ordeñar dos veces al día por 0,30 euros litro.

Hoy no existe además un marco normativo que posibilite la negociación y fijación de un precio mínimo para todo un sector donde ganaderos e industriales se pongan de acuerdo sobre un precio; y, en materia de cotizaciones, todo depende simplemente de la capacidad de fuerza o de presión de cada una de las partes: de un sector ganadero en recesión y, además, escasamente organizado, con un producto perecedero en sus manos, también con una capacidad limitada de almacenamiento y de unas industrias, cada vez menos, que se reparten sin problemas los mercados bajo la presión de la distribución para comprar barato. Las organizaciones de productores estaban llamadas a dar forma a una posición de fuerza negociadora a los ganaderos. Agricultura señalaba hace unos meses cambios en la normativa para reforzar su papel a la hora de renegociar los nuevos contratos en este primer trimestre para la fijación de unos nuevos precios más altos en los mismos en línea con lo que sucede hoy en los mercados. Pero, los resultados han vuelto a poner sobre la mesa quiénes son los que mandan en el sector donde los precios no responden a los costes de producción, sino más bien a concesiones de los industriales en la barra de un bar de carretera que al poder negociador o a las demandas de los ganaderos.

La escasa capacidad negociador de los ganaderos para defender y lograr mejores precios, cerrada esa vía desde las interprofesionales y, a falta de otros mecanismos, se trataba de apoyar en los años precedentes desde Agricultura vía pactos de buena voluntad de los industriales y de los grupos la distribución con la firma en 2015 del acuerdo por la sostenibilidad y viabilidad del sector suscrito por una veintena de grupos de la  gran distribución y de una treintena de industrias done ambas partes se comprometían a dar a la leche un valor en la cadena desde el campo a los lineales. El acuerdo supuso algún paso hacia adelante reduciendo los precios de oferta al consumidor, pero la subida de los precios en los lineales, nos ha traducido en esos mismos incrementos para los ganaderos que se mantienen prácticamente congelados desde 2015 tras la euforia de la cotización histórica record de casi 0,40 euros litro entre los años 2013 y 2014.

Hoy, los datos sobre la renovación de 14.620 contratos han vuelto a dejar las cosas claras sobre quién manda en el sector, dando continuidad a los bajos precios de ayer, lejos de las cotizaciones medias en el conjunto de la UE.

Esto es la leche…

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