Euroganadería
Está viendo:

La culpa del otro

Vidal Maté

Los grandes grupos de la distribución nunca han renunciado a la firma de pactos de sostenibilidad en defensa de los productos agrarios, a salir en la foto, pero, apenas te has dado la vuelta, ya se han apuntado a los precios de oferta, cuando no los precios con venta a pérdidas como reclamo a la cesta de la compra. Y, como en esto de captar consumidores para mejorar cuotas de mercado no hay sosiego, el que más chifle, el que haya logrado apretar más al proveedor, pues capador. Y el aceite, el primero de la fila.

Los de Competencia, ahora la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia, no son de fiar. Su gran reto, es al menos lo que se ve desde la perspectiva del sector agrario, es que los consumidores paguen cuanto menos mejor por los productos de gran consumo, los alimentarios, y, en esa línea en su día ya consideraban que el poder de dominio en la compra de la gran distribución sobre los productos agrarios y alimentarios era bueno para los consumidores y que, lo que tenían que hacer agricultores y ganaderos era organizarse mejor y ser más eficientes.

Y, las pocas industrias que siguen, es como ha quedado el sector, media docena que se reparten el grueso de las compras, no tienen la necesidad de ponerse de acuerdo a la hora de salir de compras, porque basta simplemente con la presión bajista de la gran distribución para llegar al campo todas con el único objetivo de lograr lo precios más bajos posibles para poder tener una posición más competitiva a la hora de acceder a los lineales.

Con  todo este panorama por delante, los precios  del aceite de oliva  siguen arrastrándose con    las cotizaciones más bajas de los últimos años, un 30%  inferiores a las  existentes al inicio de campaña en medio de las denuncias de  las organizaciones agrarias desde donde se demandan  salidas a las Administraciones española y comunitaria en  una   cosecha record  de 1.780.000 toneladas  y la posibilidad de otra  gran campaña que arrancaría con un stock inicial superior a  las 600.000 toneladas a pesar del incremento de la demanda  tanto en el mercado interior y, sobre todo, en los mercados  exteriores.

Para salir de estas crisis, inicialmente una de las demandas más importantes era la apertura del almacenamiento privado, pero sin tener ninguna convicción sobre sus resultados porque es una medida que era en su día complementaria a las compras en intervención que hoy han desaparecido. En este momento, las organizaciones agrarias reclaman medidas como esa revisión de los precios para desencadenar el almacenamiento privado y otras actuaciones como la autorregulación con la extensión de norma, la mayor vigilancia de Competencia contra la venta a pérdidas, los posibles pactos de precios de compra, una mayor transparencia en los mercados revisando los precios del pool o un mayor apoyo para el olivar tradicional por su calidad y lo que suponen para el territorio frente a los olivares intensivos.

En términos similares se ha pronunciado el responsable de la interprofesional para afrontar la crisis con medidas que analiza al cierre de este artículo la organización, como autorregulación, la mayor vigilancia de los mercados, la política de Competencia, el reforzamiento de la apuesta por la promoción para aumentar la demanda interior y exterior, políticas que globalmente han funcionado en lo que se refiere al volumen, no así en la valorización del producto por su calidad en cuanto siguen mandando los precios a la baja para aumentar la demanda. Dicen harían falta más fondos sobre los siete u ocho millones que ingresa y gasta anualmente la interprofesional para grandes campañas. Mala época para pedir más para la agencia.

De todas las iniciativas planteadas, la novedad y la más interesante, porque supone compromisos del propio sector, sería la posibilidad de iniciar una política de autorregulación por parte de la organización interprofesional en el marco del artículo 210 del Reglamento de la Organización Común de los Mercados Agrarios sobre acuerdos y prácticas concertadas y con la extensión de norma. Sin embargo, esa medida, puesta sobre la mesa ya entre Agricultura y la interprofesional el pasado mes de abril, no se podría poner en marcha de inmediato en cuanto inicialmente requiere un acuerdo y propuesta de la interprofesional, remitir la misma a Agricultura y luego esperar al visto bueno de la Comisión. El modelo de esta autorregulación se basaría en la propuesta elaborada hace un año por las Cooperativas Agroalimentarias donde el mecanismo pasaba por hacer con Agricultura un análisis sobre disponibilidades y necesidades de campaña y, en el caso de que la oferta superase en un 20% esas necesidades, proceder a su precinto y almacenamiento de ese porcentaje hasta el inicio de la siguiente campaña corriendo cada productor con los gastos derivados de su retirada y,  bien entendiendo que ello no supondría fijar precios ni limitar la producción.

Está clara la responsabilidad que tienen sobre esta situación de precios en los mercados el volumen de la oferta y además, las estrategias bajistas de la gran distribución arrastrando a las pocas industrias que mandan en el sector en su pelea particular para ganar cuota de mercado con el beneplácito de los servicios de Competencia mirando hacia otra parte. Pero en este reparto de responsabilidades no todo viene de fuera y el sector también debería mirarse hacia uno mismo, qué hace para defender el precio de aceite del olivar tradicional de baja producción, de defender los precios en su conjunto, a pesar de tener en sus manos todo el aceite, no vaya a ser que una parte del enemigo se halle dentro con nuevas estrategias productoras, estrategias comercializadoras individualistas, escasa organización integradora para operar en los mercados e incluso con grupos propios pioneros defensores de no subir los precios argumentando la necesidad de dar salida a la producción. No vaya a ser que no sea toda la culpa del otro…

<< volver

Ver canal youtube

Twitter@euroganaderia