Euroganadería

Y vinieron los franceses...

VM

En base a una estrategia de adquisiciones de empresas y marcas españolas, y también a falta de ofertas para su compra por parte de otros grupos nacionales, la multinacional francesa Lactalis ha construido en España un gran grupo lácteo que va desde la leche a los quesos, con marcas como Puleva, President, Lauki, Prado, Flor de Esgueva, El Ventero, Chufi o Galbani, y que en conjunto suponen más del 20% de la oferta de leche nacional.

Desde su posición de dominio en el sector de la demanda de leche en el campo, la multinacional tiene el protagonismo en el seno de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) y, sobre todo, en el mercado. De acuerdo con esa posición de poder de compra por el elevado volumen que maneja, Lactalis tiene en sus manos la posibilidad de marcar cotizaciones en origen obviamente, como cualquier operador, en función de sus intereses como empresa ubicada en su contexto, en este caso en el sector español, pero también, si la ocasión lo requiere y como han denunciado reiteradamente las organizaciones ganaderas que han pedido un boicot a sus productos, simplemente en función de las necesidades, exigencias, intereses o la estrategia de su matriz en Francia.

En las últimas movilizaciones del sector de la leche, donde los ganaderos reclamaban en primer lugar algún tipo de precio de compra a partir de un pacto entre industrias y la gran distribución con un valor suficiente para asegurar la viabilidad de las explotaciones ganaderas españolas, entre los muchos escenarios vividos por el sector se podrían destacar especialmente tres: primero, la posición del grupo español de distribución Mercadona que, automáticamente, tras la firma del acuerdo propugnado por Agricultura entre distribución e industrias para mejorar los precios de la leche, se subió al mismo con un incremento de 2 céntimos para los ganaderos proveedores, incremento al que finalmente se incorporaron otros grupos de la distribución a golpe de movilizaciones y amenazas. Segundo, el papel de la firma asturiana Reny Picot, que ha actuado a modo de organismo de intervención, adquiriendo una gran parte de esa leche considerada excedentaria por el resto de las industrias a los precios de los mercados internacionales para la leche en polvo. Tercero, las reticencias de la firma líder Lactalis a proceder a una subida, lo que habría arrastrado a un incremento general. Si Lactalis hubiera tenido una clara posición de empujar en la dirección que pedía la Administración, se habría apuntado desde un primer momento de una forma clara, como hizo Mercadona, a las peticiones de Agricultura, y no habría lanzado un comunicado a finales de enero, cuatro meses más tarde, señalando que el grupo se reafirmaba en el cumplimiento de sus compromisos, saliendo al paso de las críticas del sector.

En una economía de libertad de mercados, libertad en el movimiento de capitales, libertad para la compra y venta de empresas, salvo en aquellas de un sector que el gobierno pueda considerar como estratégicas, no se pueden poner puertas al campo. Sin embargo, hay diferencias entre los gobiernos en la propia Unión Europea a la hora de aplicar esa exigencia  para defender la nacionalidad de una empresa que se considere importante para los intereses de un sector o de una economía. Francia, quien también tiene un gran peso en España en el sector de la distribución, es casualmente uno de esos países donde el gobierno se cuida muy mucho de que, en casos de venta de una empresa alimentaria  en dificultades, sea otra firma del mismo país la que se haga cargo de la misma contando para ello con los apoyos suficientes.

Frente a esa filosofía que no supone eliminar la libertad de mercado, en el caso de España no existe la misma convicción. Así, en el principal país del mundo en la producción de aceite, la primera empresa del mundo es hoy propiedad de un fondo de inversión con una administración popular. Lactalis, en el caso de la leche, con los socialistas en Moncloa, desde la gran compra de Puleva tras el fracaso de otros intentos españoles para hacerse con la marca, paso a paso se ha hecho con el poder en el sector con posibilidad de marcar precios y tendencias en función de su interés en España o el de su matriz francesa, resistiéndose a cumplir las estrategias o pactos de la Administración española para dar salida a la crisis de un sector, en lugar de colaborar como locomotora. El Gobierno no puede obligar a una firma multinacional a seguir unos determinados dictados que interesen a un país o sector donde opera, pero dispone de otros mecanismos para que, al menos, aquella no imponga su estrategia en los mercados causando perjuicios o desincentivando un sector, en este caso de la leche, lo que dejaría una vía más libres para las importaciones.

13/11/2018

'Tenemos que lograr que la PAC cumpla su objetivo de la forma más simple posible'

Miguel Ángel Riesgo. Presidente del FEGA

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