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La mecanización en explotaciones ganaderas

Ignacio Ruiz. Secretario general de la Asociación Nacional de Maquinaria Agropecuaria, Forestal y de Espacios Verdes (Ansemat)

El proceso de mecanización de los sectores productivos es actualmente esencial para garantizar su rentabilidad y facilitar el cumplimiento de los estrictos requisitos legales que condicionan su actividad. Y lo es hasta tal punto que ya no se habla de mecanización como tal, sino de innovación e incluso de sostenibilidad. Se exige a las máquinas que maximicen la productividad de nuestro trabajo y, al mismo tiempo, que minimicen el impacto derivado de su funcionamiento en el medio ambiente, mejorando también la seguridad de los trabajadores.

Este objetivo se ha convertido en los últimos años en un reto que los fabricantes superan campaña tras campaña. Cada nuevo producto que se lanza al mercado incluye innovaciones y mejoras respecto a sus versiones anteriores, ya sea mejorando la precisión del proceso, contaminando menos, mejorando su eficiencia energética o incorporando los elementos que en cada momento exija las leyes, reglamentos y directivas. Es tal la inercia de esta innovación que a menudo es necesario actualizar la legislación para adaptarse al progreso técnico presente en la maquinaria.

Actualmente, la maquinaria aplicada al sector agrario incorpora una tecnología tan avanzada que, en el caso de equipos móviles, la integración de sistemas de gestión electrónica y de geolocalización es más precisa y eficiente que en otros vehículos del sector de la automoción. Y es esta tecnología la que permite adaptar la maquinaria agrícola a cualquier tipo de trabajo en todo tipo de explotaciones agrarias.

La mecanización de las explotaciones ganaderas se divide principalmente en dos grupos completamente diferenciados: los equipos fijos y semimóviles vinculados exclusivamente a las instalaciones ganaderas (que no están relacionados directamente con la actividad de Ansemat), y los equipos móviles, que bien pueden ser máquinas utilizadas también en trabajos agrícolas o sus adaptaciones especiales para ganadería, o bien pueden ser equipos especialmente diseñados y construidos para explotaciones ganaderas.

Cada sector ganadero tiene sus particularidades y, por lo tanto, sus materias primas agrícolas procedentes de cultivos que tienen su maquinaria específica. En este sentido, cuando se habla de maquinaria para explotaciones ganaderas se tiende a analizar las máquinas necesarias para mejorar la calidad y productividad de los cultivos orientados a la alimentación animal, pero este tipo de equipos es difícil de separarlos del concepto de maquinaria agrícola en su sentido estricto. Todas las máquinas utilizadas en explotaciones puramente agrícolas con independencia del destino de los productos son máquinas agrícolas, a las que posteriormente se les añaden adjetivos como forraje, viñedo, olivar, ganadería, etc.

Cualquier cambio que se produzca en la demanda de alimentos para la ganadería tendrá consecuencias directas en la maquinaria agrícola especifica para cultivos forrajeros, para mejorar su calidad en todo el proceso productivo.

Pero obviamente surgen múltiples innovaciones en la oferta de la maquinaria para adelantarse a estos estandares de calidad y mejorar la rentabilidad de los cultivos. Ya sea para forraje en verde o para tratamiento de cultivos en seco, la oferta de maquinaria para la recolección, empacado, manipulación –nuevos sistemas de recogida en campo de pacas de forraje- y/o transporte incluye equipos que se adaptan a todas las necesidades. Sin embargo, sus mercados se han quedado estancados desde hace varios años por una doble vía: se vende un menor número de máquinas pero de mayor tamaño con una mayor capacidad de trabajo, que se destinan a uso en común para facilitar su amortización; y un movimiento claro hacia el mercado de segunda mano en el caso de máquinas de menor tamaño. En este último caso, el proceso de mecanización será siempre positivo pero más lento que el que la tecnología oferta.

La innovación también llega de la mano de equipos que procesan materiales y residuos de las explotaciones ganaderas para su posterior utilización en la agricultura, como son los equipos de aporte de fertilizantes orgánicos, a los que se demanda cada vez más que sean eficientes en su aplicación localizada en los cultivos –por ejemplo, las cisternas de purines y esparcidores de estiércol– para minimizar su impacto ambiental en el suelo y aguas.

Ahora bien, existe una serie de máquinas móviles especialmente diseñadas para su utilización en las explotaciones ganaderas, o que son el resultado de la especialización y adecuación de máquinas que ya se utilizaban en otros sectores, pero que han resultado ser muy efectivas en estas explotaciones.

Estos equipos están destinados a la realización de labores de manipulación de productos dentro de la explotación, como pueden ser los tractores agrícolas con potencias y transmisiones optimizadas para dichas labores, o las manipuladoras telescópicas, carretillas, minicargadoras y vehículos multiservicio que están teniendo un mayor protagonismo en el sector de la ganadería y que hasta hace poco uno las visualizaba en obras de construcción.

Y por último, las máquinas que se encargan de distribuir el forraje directamente al ganado en las explotaciones, empezando por las desensiladoras y empajadoras, y llegando a remolques unifeed y equipos autopropulsados para la mezcla adecuada de ingredientes adaptados a cualquier tipo de ganado y de dimensión del rebaño.

El mercado de este tipo de equipos está experimentando la misma evolución que el resto de máquinas agrícolas  -con competencia directa con el mercado de usado– que compromete la introducción de novedades tecnológicas en el sector en el corto plazo.

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