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Los OMG desvelan a Europa

Ricardo Migueláñez

El lunes tuvo lugar en Bruselas el Consejo de Agricultura y Pesca de la Unión Europea (UE), con el estreno en la presidencia de Luxemburgo. Sobre la mesa, un tema tan peliagudo como surrealista en su planteamiento: la propuesta de Reglamento ideada por la Comisión Europea (CE) para la nacionalización de medidas que restrinjan o prohíban el uso de alimentos y piensos modificados genéticamente.

Los responsables de los departamentos agrícolas de los Estados miembros cuestionaron la idea por considerar que no ofrece una “solución factible ni jurídicamente correcta”. Como ejemplo pusieron la palabra ‘uso’ relativa a un organismo genéticamente modificado (OGM) tal y como aparece en la propuesta. Creen que no está bien definida y que podría dar lugar a diferentes interpretaciones.

Además, varios ministros alertaron al Consejo de que el nuevo proceso supondría un duro golpe para el mercado único y podría contravenir los compromisos internacionales de la UE. Otros, lamentaron que durante la redacción de la propuesta no se llevase a cabo ninguna evaluación de impacto para analizar las consecuencias. La Presidencia encargó a los órganos preparatorios del Consejo el examen de los aspectos técnicos de la propuesta.

La postura general entre los Estados miembros, como podemos apreciar, es de rechazo a la propuesta, y encaja con el punto de vista de la cadena de valor europea. Las organizaciones agrarias del COPA-COGECA, en Bruselas, y las de la Plataforma Alimentos Conciencia, en España, también se han dirigido a la presidencia del Consejo y a los representantes de cada país para manifestar su desacuerdo con la opción renacionalizadora. Tal y como explican los últimos en una misiva enviada  a la ministra Isabel García Tejerina, las importaciones de soja Modificada Genéticamente en los últimos 14 años han supuesto un ahorro a los productores de 55.000 millones de euros. Por esa razón, si se llevase adelante un bloqueo a OGM, “sería inviable la sustitución de las importaciones por soja convencional debido a la falta de disponibilidad de esta materia prima para la industria de fabricación de piensos”, argumentan. Esta situación dispararía los precios de las habas de soja y la harina de soja un 300%, según la Plataforma.

Nuestra ganadería depende de tal manera de la importación de soja o maíz que su restricción supondría una cruel disminución de la capacidad competitiva del sector. Desde esta ventana esperamos que la sensatez se imponga de manera definitiva, pues ya son muchos años los que este problema lleva coleando.

Volviendo al orden del día del Consejo de Agricultura de la UE, también Luxemburgo ha llevado a cabo la presentación pública de su programa de trabajo en los sectores agrícola y pesquero. En materia agrícola, las prioridades de la presidencia se centran en la simplificación de la Política Agraria Común (PAC), el marco reglamentario para la agricultura ecológica y la evolución de los mercados ante el desafío del embargo ruso, prorrogado hace poco por el Ejecutivo de Vladimir Putin.

En materia agroalimentaria y veterinaria, los objetivos de la presidencia se dirigen hacia varios temas, como la problemática de los OGM, las medidas de protección vegetal, los controles oficiales y los piensos medicamentosos, asunto que hemos tratado recientemente en Euroganadería y que volveremos a él con total seguridad.

En definitiva, temas antiguos para tiempos nuevos.

Que pasen una buena semana.

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