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¿Será por dinero?

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El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha presentado con ocasión de la Cumbre de Jefes de Estado y presidentes de Gobierno del día 23 de febrero una comunicación tendente a aportar algunas reflexiones y orientaciones, en ningún caso propuestas según el propio Juncker, sobre un “nuevo y moderno Marco Financiero Plurianual para la UE” que aporte eficiencia en el cumplimiento de las prioridades post-2020.

En esta Comunicación, la Comision Juncker presenta a los dirigentes europeos un balance con los logros alcanzados hasta ahora en el proceso de construcción europea y las necesidades para poder acometer los nuevos retos y prioridades para Europa post-2020, con un escenario radicalmente distinto al actual.

Posteriormente, la Comisión realiza un ejercicio de cuantificación de las necesidades financieras y repercusiones de las distintas opciones que se podrían barajar a la hora de aplicar las medidas necesarias, segun el nivel,  intensidad y ambición que acuerden los mandatarios para dar satisfaccion a las nuevas prioridades (defensa y seguridad común, política de inmigracion y refugiados, apoyo a la innovación y revolución digital, los jóvenes, su formación, movilidad e incorporación al mercado laboral), y seguir cumpliendo con los objetivos del Tratado (Mercado Único, Política de Cohesión y Política Agrícola Común).

En cuanto a la PAC se refiere, la Comisión avanza tres posibles escenarios y analiza sus consecuencias financieras:

-El mantenimiento de unos gastos de unos 400.000 millones de euros durante el período, que corresponden a aproximadamente el 37 % del actual Marco Financiero Plurianual (MFP). Según la Comisión, este escenario permitiría, mediante una mejor orientación, aumentar la ayuda, en particular a las pequeñas y medianas explotaciones agrícolas, con efectos positivos para las zonas rurales.

-Una reducción de la ayuda a la PAC en un 30% (120.000 millones de euros menos durante el período del próximo MFP). En este escenario, la renta agraria media podría reducirse en más del 10 % en varios Estados miembros y, potencialmente, en sectores específicos, podría aumentar de forma más pronunciada.

-Una reducción de la ayuda a la PAC en un 15%, unos 60.000 millones de euros menos durante el período del próximo MFP. La reducción de la renta agraria media sería del 5% de media, afectando a unos sectores más que a otros.

El gasto agrario ha ido disminuyendo de forma importante en los últimos años, pasando de ser superior al 70% a comienzo de los años 80 para llegar al 37% hoy en día.

El sector productor español, al igual que el resto de sus colegas europeos, está seriamente preocupado por estos anuncios de eventuales recortes presupuestarios en la elaboración del próximo Marco Financiero Plurianual, que afectarían esencialmente a las rúbricas correspondientes a la PAC y a la política de cohesión.

La Comisión Europea acierta a la hora de marcarse nuevas prioridades en materias tan sensibles para Europa como es la seguridad y defensa, las políticas de emigración, la innovación y revolución digital y el apoyo a los jóvenes, además de liderar compromisos ambientales como los adoptados en el seno de la COP21 para combatir el calentamiento global y el cambio Climático o los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Pero ello, no debe ser un obstáculo para permitir que instrumentos integradores como la PAC, que llega a cada uno de los pueblos de Europa, y mantiene el tejido socioeconómico y la diversidad de nuestros territorios, siga desarrollándose y sea capaz de responder a las nuevas demandas de la sociedad, formando parte de la solución de muchos de los desafíos y retos ambientales, sociales, económicos y comerciales de Europa.

Cuadro

La salida del Reino Unido supone, sin lugar a dudas, un serio quebranto para las arcas presupuestarias comunitarias. La decisión de apartarse del proyecto europeo es una decisión que todos lamentamos, pero no por ello deben ser los agricultores y ganaderos “continentales” los principales damnificados.

De cara al próximo debate sobre el presupuesto comunitario es esencial reforzar el convencimiento en la necesidad de contar con una PAC ambiciosa en sus objetivos y coherente en sus recursos para afrontarlos con garantías de éxito. Una PAC que nunca debe perder la C de Común, y por ello debe alejar de forma clara e inequívoca cualquier atisbo de renacionalización o de financiación de los Pagos Directos, elementos clave para la estabilidad de las rentas de los agricultores y ganaderos.

Europa y sus gobiernos están perfectamente preparados para asumir una aportación al nuevo Marco Financiero Plurianual que supere el 1% del PIB.

La Comisión Europea, si escuchamos a sus máximos responsables, tanto el presidente Jean-Claude Juncker, como el comisario Oettinger, responsable del presupuesto, o “Big Phil” Hogan, de Agricultura y Desarrollo Rural, parecen estar por la labor, pidiendo a los gobiernos “dinero fresco”, incrementando sus recursos propios y aumentando ligeramente las aportaciones nacionales para minimizar los recortes de las partidas agrícolas y de cohesión.

España ya se ha manifestado inequívocamente en defensa de un presupuesto suficientemente potente para que agricultura y cohesión, principales retornos comunitarios a nuestro país, no sufran recortes. Más  aun, España ha forjado un importante acuerdo de defensa de un presupuesto adecuado para la PAC del futuro con países de nuestro entorno, como son Portugal, Italia o Francia y busca alianzas similares con otros gobiernos europeos defensores.

El eje franco-alemán también parece dispuesto a dotar a la UE de un presupuesto a la altura. Francia ha despejado algunas dudas estos últimos días ya que algunas fuentes afirmaban que Macron había relegado la PAC, de la que Francia es la principal beneficiaria, a una segunda fila dentro de sus prioridades europeas. Alemania, tras alcanzar un acuerdo de gobierno entre democristianos y socialdemócratas, también manifestó su disposición a incrementar la aportación germana a las arcas comunitarias. Ni que decir tiene que cualquier fisura en este bloque puede tener efectos letales.

Los países de Europa Central y Oriental también parecen dispuestos a apoyar un incremento en las aportaciones nacionales a un presupuesto del que son, lógicamente, principales beneficiarios. Así queda plasmado en la Declaración del Grupo de Visegrado, formado por Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia, con la adhesión de Croacia, en la que afirman que “la PAC debe seguir siendo una política altamente integrada y verdaderamente común, para lo cual el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) debería proporcionar recursos financieros adecuados para cumplir su objetivo”.

Pero se equivocan los que piensen que con el Reino Unido neutralizado por el Brexit ha cesado la presión para no incrementar las aportaciones nacionales al presupuesto, o incluso reducirlas a costa de políticas como la PAC o los fondos de cohesión. Al contrario, sigue siendo muy fuerte el bloque de países como Holanda, Suecia, Dinamarca o Austria, contribuyentes netos, que verían con muy buenos ojos que se ejecutaran los escenarios de recortes que la Comunicacion contempla, de un 15 o incluso un 30%. Y no olvidemos que en materia presupuestaria los acuerdos se adoptan por unanimidad.

Consciente de ello, la Comisión recuerda en la Comunicación que el gasto de la UE repercute en la creación de bienes públicos europeos, que redundan en beneficio para todos los países, y curiosamente en mayor medida en los países contribuyentes netos, en los más ricos del club comunitario, que son los que mayor incremento de renta han tenido como consecuencia de pertenecer a un mercado único.

Las verdaderas propuestas para el próximo Marco Financiero saldrán a la luz a primeros de mayo. La Comisión prestará atención a las consultas publicas que ha lanzado respecto a las necesidades financieras de las nuevas prioridades de la UE y, cómo no, a las posiciones que los países vayan expresando, empezando en la Cumbre informal de Jefes de Estado y Presidentes de Gobierno del próximo 23 de febrero, con el objetivo de alcanzar un acuerdo político  antes de final de año.

Según fuentes muy cercanas al presidente Juncker, lo último que quiere la Comisión es llegar a las elecciones al Parlamento Europeo, en la primavera del año que viene, con una Europa dividida en cuanto a su futuro presupuestario.

Estos meses que quedan serán, por tanto, cruciales para lograr una financiación adecuada para Europa y para la PAC. Los retos y ambiciones que entre todos nos hemos marcado, bien merecen el esfuerzo.

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