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Proyecto Rengrati: la tela de araña ganadera

Manel González

La necesidad de contar con informaciones técnico-económicas de los sectores ganaderos afectados por las revisiones de la Política Agraria Común (PAC) supuso que la dirección general de Producciones y Mercados Agrarios constituyese, en 2003, la Red Nacional de Granjas Típicas, también conocida como Proyecto Rengrati.

Según la definición que el propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) ofrece en el libro Una década en red, publicado el pasado año para conmemorar el décimo aniversario del inicio de la actividad de la Rengrati, una granja típica “representa el sistema de producción más común (por tamaño, manejo y rendimientos) en la región, con unas características similares en términos de ingresos y costes”.

Así, la Rengrati se conforma como un conglomerado de instituciones y personas –administración, asociaciones, investigadores, asesores y productores- que trabajan a la par en la construcción de una base de datos y de un sistema de información permanentes para los principales ámbitos ganaderos. Los resultados obtenidos ofrecen un espaldarazo considerable a esos sectores.

El propósito perseguido por el Magrama a lo largo de esta década larga ha sido el de crear y mantener en el tiempo un sistema de información dinámico y una base de datos actualizada de diferentes sistemas de producción ganaderos a través de la monitorización técnico-económica de granjas típicas. “La necesidad de esta monitorización ha sido aún más manifiesta con la volatilidad creciente de los precios, tanto de las materas primas para alimentación animal como de los propios productos que los sectores ganaderos vienen sufriendo recientemente”, añade el manual.

La puesta en marcha

Para dar el pistoletazo de salida a la actividad de la Rengrati se evaluaron los sistemas de recogida, análisis y comparación de datos de la industria ganadera mundial, paso previo a la adhesión de la Red Internacional de Análisis Comparativo de Granjas (IFCN, sus siglas en inglés), con su asesoramiento y prestación de herramientas, y de Agri Benchmark.

La puesta en marcha de la Red en nuestro país tuvo que atravesar varias fases, como la identificación de las principales regiones productoras y de los sistemas de producción más característicos. Con los resultados de este análisis se fueron definiendo las granjas típicas más representativas dentro de cada sector.

La incorporación a la Rengrati de cada ámbito ganadero ha sido gradual, comenzando con los sectores de vacuno de leche y vacuno de cebo, y continuando con los de vaca nodriza, ovino de carne, ovino de leche y caprino. El pasado año empezó a constituirse el sector porcino de capa blanca. En la actualidad, la Red cuenta con más de medio centenar de granjas.

Con periodicidad anual, los resultados obtenidos por la Rengrati sirven para crear informes por regiones en los que se recoge información de sus granjas, una base de datos nacional con información sectorial y una comparativa nacional e internacional de estos resultados.

La estructura

La columna vertebral de la Rengrati está formada por un grupo central de coordinación, actualmente encarnado por la subdirección general de Productos Ganaderos del Magrama; un equipo de desarrollo formado por técnicos de la gerencia de Producción, Mercados e Industrias Agrarias de Tragsatec; y por los principales actores involucrados antes mencionados: asociaciones de productores, cooperativas, industria, centros de investigación y desarrollo, técnicos de campo y veterinarios. Todos ellos participan en la Red a través de paneles regionales y nacionales de discusión en los que las instituciones y demás grupos aportan su visión con respecto a las regiones y sistemas de producción prioritarios en cada sector.

En definitiva, tal y como prologa la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en ‘Una década en red’, Rengrati es “una herramienta muy útil para estudiar en profundidad el nivel de renta del productor, y efectuar análisis económicos de capital y liquidez, así como de inversiones, impuestos, consumos e ingresos, y de eficiencia en el uso de los medios de producción de una explotación. Y, lo que es muy importante, permite realizar estudios de simulación y proyecciones a largo plazo”.

En definitiva, “sirve, pues, para monitorizar la situación económica de las explotaciones y sistemas productivos ganaderos, constituyendo una valiosa plataforma de análisis y discusión sectorial”, concluye la ministra.

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