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Alimentaria 2016: entre el glamour y las penurias

VM

A lo grande. Miles de empresas y docenas de miles de empresarios de todo el mundo se dan cita entre los días 25 al 28 de abril en la nueva edición de Alimentaria, que cumple ya los 40 años desde su puesta en marcha. Se trata de un evento que, edición tras edición, ha ido ganando peso en el conjunto de este tipo de demostraciones haciéndose la misma cada vez más internacional, más española y menos localista, aupada además en este momento por el momento dulce que atraviesa el sector desde los excelentes resultados de las exportaciones, el auge de la cocina española en el mundo, cocineros estrella, por la imagen de la gastronomía o el efecto expansivo del turismo.

Otro mundo. En Alimentaria se ofrece como uno de los ejes de su actividad la denominada The Alimentaria Hub, hay Best Awards o entregas de premios; en la sección de Innoval se contará con un Smile Box para enviar los productos a través de un sampling in a box; se contará con una Food Factory, reforzada por un Reimagine Food y una startup tecnológica para conectar con inversores; funcionará un Alimentaria Experience con chefs emergentes junto a los de la Guía Michelin, showcookings… En fin, que no falta de nada en esa línea de dar una imagen de modernidad, innovación, estar a la última mirando al futuro e internacionalización.

Es positivo que se hable de una industria en expansión, que se pongan en valor y se expongan los avances en investigación e innovación desde que sale un producto del campo hasta que el mismo llega a la mesa, el impulso a la internacionalización y a la creación de espacios de negocio; que el sector esté informado sobre las nuevas tendencias de la demanda, sobre los nuevos segmentos o gustos de los consumidores; que se siga avanzando en las bondades de la dieta mediterránea en la salud, en una correcta nutrición o en la importancia de la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas

Pero por detrás de toda esa imagen de un sector en la cumbre oteando el futuro con tanto envoltorio, la realidad es que hay una mayoría de empresas pequeñas y medianas que suponen el eje de la actividad en el sector que están en otra onda, para las cuales el debate principal hoy no es hacer florituras, sino cómo sobrevivir y donde lo más urgente, sin renunciar a todo lo demás, a la innovación, a los showcookings, etc., es vender para seguir funcionando ante una gran distribución que impone todo a la hora de comprar, desde unos precios bajos, a la exigencia de que la innovación costosa lograda por la industria para aplicar a su marca de fabricante la utilice también para la marca blanca…

En Alimentaria están como protagonistas los productores agrarios, los industriales que los transforman, los cocineros que los elaboran y los ponen en la mesa. Falta un tercer invitado cuya posición es clave, bien para que productores e industriales puedan seguir viviendo, con capacidad para innovar y mirar al futuro, o para malvivir: la gran distribución. Un sector que no aparece en los papeles de la feria para explicar a esas miles de pequeñas empresas, no en inglés sino en castellano, gallego o catalán, lo que son sus estrategias de precios a la baja y su prepotencia negociadora.

La feria puede contribuir a avanzar, pero la realidad del sector no es la moda de lo último de lo último en la cocina, los chefs, los platos invisibles, los olores sólo para élites, sino las miles de pymes que luchan cada día para sobrevivir entre paisajes y olores menos glamourosos.

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