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Sembrando futuro en el desierto

  • El proyecto ‘Surcos en el desierto’ lleva empoderamiento agrícola al pueblo turkana (Kenia)

Pablo Moñino/Manel González

La región de Turkana, en Kenia, es con diferencia la región menos desarrollada del país y una de las más pobres del planeta. Se encuentra al noroeste de la República, y está habitada por casi un millón de personas diseminadas a lo largo y ancho de 68.000 km2 de territorio.

Sus condiciones climáticas son extremadamente agresivas, con temperaturas que oscilan entre los  30ºC a los 45ºC y muy escasas y erráticas precipitaciones de apenas 100-300 mm anuales.

Un 70% del pueblo turkana se dedica al pastoreo nómada o seminómada, y hasta fechas muy recientes ha dependido económicamente de sus rebaños. Muchas veces, incluso han tenido que defenderse de las tribus vecinas.

Sirva todo lo mencionado hasta el momento para que el lector se haga una idea de las difíciles condiciones de vida de sus habitantes. Sin embargo, en los últimos años varios factores han agravado sus dificultades y complicado su dedicación exclusiva al pastoreo, a saber: el gradual decrecimiento de las precipitaciones anuales que merma las fuentes de agua y las zonas de pasto; un crecimiento exponencial de la población en las últimas décadas; y un decrecimiento del territorio disponible para el pastoreo que acrecenta las tensiones entre tribus vecinas.

A mayor competencia por el agua y las zonas de pasto, rebaños más pequeños, y más difícil supervivencia de los pastores, que han ido cayendo en la absoluta pobreza, solo aliviada por la llegada de ayuda humanitaria. Muchos de ellos sobreviven de la comida provista por organizaciones de ayuda internacional, lo que les hace totalmente dependientes.  

Todo ello convierte la situación actual en insostenible, y obliga a los turkana a aprender métodos alternativos o complementarios como sustento de vida.

Empoderamiento agrícola

Aquí es donde entra en juego el proyecto ‘Surcos en el desierto’, que promueve la introducción de la “agricultura del desierto” en la zona, para ayudar a estos pastores a obtener una seguridad alimentaria e independencia económica complementaria a la ganadería. Empoderamiento agrícola. O cómo diversificar los modos de producir alimentos puede mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la zona y disminuir los conflictos con sus vecinos.

Los responsables del programa pertenecen a la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, que se estableció en el territorio en los años 80 y desde entonces ha centrado su actividad en las necesidades básicas de la población. Desde entonces ha ido creando una extensa red de infraestructuras hídricas con alrededor de 200 balsas y presas en servicio y cerca de 200 pozos con sistemas de bombeo manuales, solares y eólicos, acompañadas de un programa para mantenerlas permanentemente operativas.

En base a esta red hídrica que sigue creciendo año tras año, nace ‘Surcos en el Desierto’.

Metodología y retos de futuro

El programa, iniciado en 2012, consta de dos fases concretas: en la primera, producir alimentos para conseguir una seguridad alimentaria a nivel familiar y a cuantas familias sea posible; y en la segunda, producir alimentos para su comercialización.

Se practican tres tipos de modelos agrícolas, basados en las fuentes disponibles de agua, puestos a disposición de la investigación, las demostraciones y la formación.  Estos son huertos vegetales sostenibles regados desde pozos; extracción de agua desde limanes y embalses; y una granja central para datileras y forraje, propuesta piloto para futura comercialización de dátiles.

Se ha establecido también una granja central como centro para formación y laboratorio de pruebas, que ha sido planificada y supervisada por expertos del Arava Center for Sustainable Development, y está operada por técnicos kenianos, el propio Arava Center y los voluntarios israelíes de Brit Olam International Volunteering and Development.

Los responsables han puesto en marcha un programa de formación en agricultura del desierto para pastores turkana que deseen ser agricultores y provengan de un lugar con dotación de agua permanente.  Estos “alumnos internos” viven en la granja central durante la totalidad de cada curso de formación de 6 meses de duración (un ciclo productivo completo).

Tras la formación, los alumnos son enviados a sus lugares de origen equipados con un kit de agricultor suficiente para cultivar una huerta de 500 a 1.000 metros cuadrados.

Estos reciben soporte técnico y visitas periódicas del equipo keniano-israelí cada dos semanas, y a cambio se comprometen a formar a entre dos y tres ayudantes en sus asentamientos que trabajan en la misma huerta y se proveen de ella.  Los asistentes también se gradúan al completar su formación práctica durante un año, y también reciben el equipamiento necesario y el apoyo para empezar sus propias huertas.

Actualmente, más de 300 nuevos agricultores han sido formados en el programa y la mayoría prosiguen con sus huertas en marcha en sus poblados de origen.

Al mismo tiempo, se ha creado una asociación de agricultores (SITFA, Saint Isidor’s Turkana Farmers Association) para fomentar el trabajo cooperativo y facilitar la comercialización de los productos en los centros de consumo más alejados.

De cara a los próximos cinco años, ‘Surcos en el desierto’ se plantea continuar con los cursos de formación para los pastores turkana, a razón de dos cursos por año y 16-20 alumnos por curso, mantener el sistema de soporte a los granjeros en sus lugares de residencia, ayudarles en la formación de 2-3 personas en sus asentamientos que puedan convertirse en futuros agricultores creando un efecto multiplicador, continuar mejorando y perfeccionando las técnicas agrícolas, y adaptándolas a las circunstancias propias de Turkana, y a ayudar y promover nuevos y existentes negocios de desarrollo agrícola liderados por los graduados del programa, a través de su asociación SITFA.

Necesidades

El mantenimiento del programa requiere de una dotación anual de 250.000 euros. Dicha cantidad viene a cubrir las siguientes partidas:

-Escolarización semestral en régimen interno de hasta 40 alumnos por año.

-Kit agrícola por cada uno de los 40 alumnos y sus 80 asistentes: incluye herramientas de trabajo; tuberías, tanque de 200 l y accesorios varios para la instalación de riego por goteo; semillas y nutrientes para el terreno; etc.

-Salario del director del proyecto: ingeniero agrónomo especialista en agricultura del desierto.

-Salario del equipo técnico keniano de la granja central.

-Manutención y viajes de los voluntarios israelíes.

-Kilometraje del vehículo destinado para los “tours” a las diversas huertas en funcionamiento.

-Mantenimiento de la vivienda del equipo israelí.

-Mantenimiento de las infraestructuras de agua de las que dependen las huertas.

Responsable del proyecto:

Maque Falgás – Colaboradora MCSPA en Turkana (más de 6 años de experiencia en África)

maque.falgas_arroba_gmail.com

www.mcspa.org

www.fundacionemalaikat.es

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