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La deuda financiera del sector agroalimentario volvió a crecer en 2015

RM

El grado de endeudamiento financiero del sector agropecuario ha estado retrocediendo durante estos últimos años de crisis económica, desde el año 2009. En 2015, sin embargo, hizo una pausa para volver a crecer, de acuerdo a los datos de la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE).

Esto que, en principio, puede parecer negativo, tiene su lado favorable si la interpretación es que un mayor endeudamiento significa una necesidad de crédito para volver a invertir en la actividad y, por tanto, una recuperación de la confianza inversora de los profesionales del sector, que estarían aprovechando también tipos de interés en niveles históricamente bajos para volver a endeudarse.

Si este aumento del endeudamiento supone un cambio de tendencia respecto a los años anteriores de crisis económica es algo que habrá que ir viendo en los próximos. Elevar la deuda en un sector de la actividad económica, como el agropecuario o el de la industria agroalimentaria, no tiene por qué ser globalmente negativo, incluso si eso sirve para reestructurar préstamos contratados en su día a un tipo de interés mucho más elevado.

Tampoco se tiene que ver como algo desfavorable que durante los años más fuertes de la crisis económica en nuestro país, desde 2009 a 2014, la deuda en esta actividad se redujera respecto a los niveles alcanzados en años anteriores, lo que es indicativo también de una actuación más prudente por parte de los operadores a la hora de contraer nuevas deudas.

No cabe descartar tampoco la vertiente negativa de este mayor endeudamiento, sobre todo teniendo en cuenta los resultados no tan favorables de la actividad en algunos sectores productivos, debido a malas cosechas o, lo que ha sido más habitual, los muy bajos precios de venta en relación a los costes de producción que han reducido el valor añadido, los márgenes de renta y, en consecuencia, los excedentes o ahorros de capital propio para volver a invertir. De ahí la necesidad –casi la obligación- mayor endeudamiento, al tener que acudir al mercado financiero simplemente para continuar con la actividad, para seguir invirtiendo o para ir amortizando la deuda pendiente.

A la vez que aumentó el endeudamiento en la actividad agropecuaria y de la industria de alimentación y bebidas en 2015, ha disminuido el nivel de morosidad de los créditos dudosos de forma importante. Y eso no puede tener nada más que una lectura positiva, más aún cuando crece el grado de deuda y siempre en términos globales. Los operadores se endeudan en mayor medida, pero también lo hacen con mayor seguridad y son capaces de hacer frente a las deudas contraídas mediante el desarrollo de su actividad económica.

Sector agropecuario

En 2009, el sector agrario debía 19.142 millones de euros, mientras que en 2015 la cifra se elevaba a 13.446 millones, un 29,8% y casi 5.700 millones menos en seis años. Esta caída de la deuda durante ese periodo era mayor en el sector agrícola, con un 30,5% y 4.168 millones menos, que en el sector ganadero, con un 28,7% y 1.528 millones menos.

En el pasado año, el endeudamiento del sector agrícola era de 9.476 millones de euros, el 70% de todo el sector agrario, con un aumento del 3% respecto a 2014, mientras que el del sector ganadero ascendía a 3.970 millones de euros, el 30% restante, casi 17 millones menos que en el año anterior.

Por plazos de vencimiento de la deuda financiera, un 67% de los préstamos al sector agrario eran a largo plazo (más de 5 de años), con 9.028 millones de euros; otro 18% a medio plazo (entre 1 y 5 años, con 2.487 millones, y el 14% restante y 1.931 millones créditos con amortización a corto plazo de menos de un año. Por las características de la actividad, la ganadería concentra más porcentaje de crédito a corto y medio plazo, frente a la agricultura, donde un 70% de todos sus préstamos son a más de 5 años.

El crédito dudoso (incluyendo el que tiene ya un grado de moroso) en el sector agrario pasó de 592 millones de euros en 2009 a 1.365 millones en 2015, con un fuerte incremento durante ese sexenio de la tasa de morosidad del 3,1% al 10,2%. El pasado año, sin embargo, se registró un descenso, ya que la esa tasa bajó más de 2 puntos porcentuales, del 12,3% de 2014 al 10,2% un año después.

El mayor volumen de morosidad en el sector agrario se concentra en los préstamos a largo plazo, y supone un 69% del total por importe de 942 millones de euros. Un 64% de la morosidad se concentra en el sector agrícola, con 875 millones, aunque la tasa sobre el total de préstamos a la actividad agraria es solo del 9,2%. El 36% de la morosidad agraria está el sector ganadero, con 490 millones de euros, un 12,4% del total de los préstamos vigentes.

Industria agroalimentaria

La deuda en el sector de la industria agroalimentaria pasó de 20.236 millones de euros en 2012 a 18.086 millones en 2015, con una caída del 10,4%. Este descenso del saldo deudor fue más importante en el subsector de fabricación de bebidas, con un 21% menos y 3.295 millones de euros en el pasado año, que en el subsector de la industria alimentaria, que recortó su endeudamiento un 7,9%, hasta 14.791 millones. Este último representa el 82% de toda la deuda de la industria agroalimentaria, frente al 18% del primero.

Los plazos de vencimiento de la deuda crediticia de la industria agroalimentaria están muy repartidos. Un 36% del total son créditos a corto plazo inferiores a un año, con 6.441 millones de euros (38% en la industria de alimentos y 5.559 millones y 27% en la de fabricación de bebidas, con 882 millones); otro 30% préstamos a medio plazo de entre 1 y 5 años, con 5.424 millones de euros (31% de la industria alimentaria y 4.556 millones y 26% en la industria de bebidas con 868 millones), y el 34% restante, con 6.221 millones de euros créditos a largo plazo con un periodo de amortización de más de 5 años (32% y 4.676 millones en la industria alimentaria y 47% y 1.545 millones en la de fabricación de bebidas).

La morosidad en la industria agroalimentaria lleva bajando dos años. En 2013 era de 2.199,5 millones de euros, reduciéndose a 2.163,3 millones en 2014 y a 1.800,4 millones en 2015.  En este último año en relación al anterior descendió un 16,8% y en 363 millones.

La tasa de morosidad en relación a los créditos en vigor es del 10%. Un 79% del total de la industria agroalimentaria corresponde a la fabricación de alimentos, con 1.414 millones de euros, y una tasa del 10%, y el 21% restante a la industria de fabricación de bebidas, con 386 millones de euros, con una tasa del 12% en relación al importe total prestado.

Sector pesquero

La deuda de la actividad pesquera se ha reducido muy notablemente, casi un 30%, pasando de 1.314 millones en el año 2012 a 924 millones en 2015. Incluso, al contrario que en el sector agrario y de la industria agroalimentaria, continuó recortando su endeudamiento durante el pasado ejercicio. Este descenso fue del 13,7% en el subsector de la pesca, hasta 727 millones de euros, que representa un 79% del total de la deuda del sector, y un 9,1% en el subsector de la acuicultura, con 197 millones de euros, representando un 21% de la deuda total. En conjunto, la disminución fue del 12,7% en relación al año anterior.

Tanto la actividad acuícola, como la de pesca extractiva utilizan con más intensidad créditos con plazos de vencimiento a más largo plazo, que representan el 57% del crédito total y 527 millones de euros. El endeudamiento a menos de un año solo supone el 17% para todo el sector pesquero, con 158 millones de euros, mientras que a medio plazo representan el 26%, con 240 millones, con mayor peso sobre el total en la acuicultura, un 36% y 71 millones, que sobre el de pesca extractiva, un 23% del total y 168 millones.

El crédito moroso en el sector pesquero pasó de 188 millones de euros en 2012 a 194 millones en 2015 y, además, la tasa de morosidad sobre el volumen total de préstamos aumentó del 14,3% de ese año al 21% del pasado ejercicio. En 2015, no obstante, hubo un punto de inflexión, puesto que disminuyó considerablemente en relación con un año antes, en que había llegado a ser del 30,1%, un porcentaje muy elevado.

Un 84% de los créditos dudosos corresponde a la pesca extractiva, con 164 millones de euros, y una tasa de morosidad elevada del 23% sobre el total de créditos en vigor, mientras que el 15% restante es de la acuicultura, con 30 millones de euros, con una tasa del 15% sobre los préstamos totales pendientes de pago.

En relación con los plazos de vencimiento de los créditos morosos, destacan los 142 millones de euros de los créditos a más de 5 años que, además, ven incrementado su peso con respecto a 2012, puesto que pasan de representar del 47% al 73% del crédito moroso total del sector pesquero. Este comportamiento se debe fundamentalmente al sector de la pesca extractiva, que ha incrementado su porcentaje de créditos a largo plazo desde el 41% en 2012 al 74% en el pasado año. Otro 21% del crédito moroso corresponde a deuda a corto plazo de menos de un año, con 33 millones de euro y el 8% restante a créditos de entre 1 y 5 años, con 19 millones de euros.

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