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Las actividades agrarias son un pilar fundamental para las regiones rurales, que conforman la 'España vaciada'

Euroganadería.eu.- Extremadura acogió el III Congreso Conservación, Caza y Cultura, ¿qué conclusiones saca de esta jornada y qué se puso de manifiesto?

Julián Mora.- Creo que el evento organizado en Cáceres ha sido muy oportuno y necesario, especialmente se justifica por los ataques sin fundamento que se lanzan desde asociaciones ecologistas (no por científicos) contra una actividad tan unida a la evolución del ser humano y a los entornos rurales como la caza.

En este sentido, se ha tenido la oportunidad de escuchar a especialistas y profesionales de diferentes partes de España exponiendo los múltiples enfoques (ambientales, económicos, sociales o culturales) que aborda la actividad cinegética. Y en esa perspectiva holística, se observan coincidencias interesantes desde todos los sectores afectados.

La caza es una práctica clave en la preservación de la biodiversidad, ya que en España no existen espacios naturales en sentido literal, prístinos. Son espacios culturales modelados por nuestros antepasados a lo largo de la historia donde el papel del ser humano se ha convertido en un factor de regulación que evita el deterioro ambiental. Se ha evidenciado que en lugares donde se han prohibido las labores venatorias, como algunos parques nacionales, el daño que hacen especies que no tienen depredadores naturales es muy grave, tanto para la flora como para otras especies animales que no pueden competir de manera desequilibrada y con la propagación de enfermedades por la alta densidad de algunas de ellas.

E.- ¿Qué importancia tienen las actividades como la agricultura, ganadería o la caza como elementos para fijar población en el medio rural?

J.M.- Las actividades agrarias son un pilar fundamental para las regiones rurales, que son las que conforman la denominada “España vaciada”. No sólo aportan seguridad alimentaria, máxime en tiempos de incertidumbre como la invasión rusa de Ucrania, que va a poner de nuevo en la agenda política el abastecimiento de la Unión Europea sin dependencia de terceros países.

Además de la alimentación que proporcionan los espacios agrarios, también tienen funcionalidades turísticas y recreativas. En las primeras, podemos incluir la caza como complemento económico de muchas áreas periféricas y marginales, como las zonas de penillanura o montañosas de Extremadura, Castilla-La Mancha o Castilla y León o Andalucía, por poner algunos casos.

Sin dichas actividades de complemento la poca población joven que queda acabaría por abandonar definitivamente el medio rural, con lo que ello supondría también para las ciudades, como efecto colateral por la incapacidad de garantizar la comida, así como la preservación ambiental. No olvidemos que son los espacios agrarios los que también sirven de sustento a la fauna salvaje, por ello la despoblación influye negativamente sobre los censos las especies cazables y las no cinegéticas, tan interligadas con el medio agrario. En este sentido es de observar como las zonas de cultivo son las que sustentan una amplia variedad y densidad de especies que se nutren de esos campos.

E.-¿Qué beneficios aporta una ganadería sostenible tanto para el medio ambiente como para el territorio?

J.M.- La ganadería extensiva o sostenible tiene muchas ventajas a pesar de ser menos eficiente que la intensiva, aunque lo suple con productos de mayor calidad, genera más empleo en el contexto rural, conserva el paisaje y previene incendios en el monte, ayuda a fertilizar lo suelos, transporta semillas en las patas, lana o pelo contribuyendo a mejorar la biodiversidad de la flora. También la red de caminos (cañadas, cordeles, veredas y coladas), abrevaderos, chozos, etc. forman parte del patrimonio cultural que valorizan el territorio.

En definitiva la ganadería es una actividad que cumple un papel fundamental en la mejora paisajística y ambiental.

E.- ¿Por qué Extremadura ofrece tanto potencial como sumidero de carbono?

J.M.- Extremadura tiene una extensión similar a países como Holanda (17,4 millones de habitantes) o Suiza (8,9 millones) y, sin embargo, está casi despoblada (25 hab/Km2). A ello hay que añadir que sus pocas ciudades son de escaso tamaño y sin industrialización, con una población muy envejecida que apenas se desplaza (es la región donde sus habitantes recorren menos kilómetros anuales), todo lo cual repercute en que una escasa cantidad de emisiones. Al mismo tiempo, posee casi 2/3 partes de superficie de monte que albergan 722 millones de árboles (700 por cada habitante) lo que implica absorber todas las emisiones de CO2 que emiten todos los autos de la Unión Europea.

Por todo ello no cabe duda que es una región de “efecto sumidero” y que aporta fantásticos servicios ecosistémicos que no se ven compensados en absoluto, al contrario, las excesivas restricciones impuestas por la Red Natura 2000 impiden el desarrollo de muchas actividades y espantan a inversores por la inseguridad jurídica que plantean. Parece evidente que si existe el principio de “quien contamina paga” debería en justa compensación “cobrar quien conserva la naturaleza”.

E.- El campo extremeño ha protagonizado varias manifestaciones en defensa de la agricultura y ganadería, ¿cree que estos actos están logrando concienciar a los políticos para adoptar las medidas necesarias?

J.M.- Bueno, yo creo que es muy positivo que los sectores afectados por una situación que se deteriora con bajos precios de las producciones (intermediarios, restricciones…) se manifiesten frente a quienes dictan normas desconociendo la realidad agraria por ser urbanitas quienes deciden desde Bruselas o Madrid. Sería conveniente que se consultara a los agentes del medio rural para que haya un consenso social y político. En cualquier caso, las manifestaciones públicas sí están llegando a la sociedad, especialmente la urbana que tiene una percepción muy parcial de lo que significa la vida en el mundo rural y las disparidades territoriales que se plasman en desigualdades sociales en el acceso a determinados bienes y servicios (educativos, sanitarios, comerciales, etc.)

E.- ¿Qué pediría al Gobierno para salvar al mundo rural y sus actividades agrícolas y ganaderas especialmente en Extremadura?

J.M.- Le pediría que conociera más pormenorizadamente (conviviendo con la gente) la realidad con la que se enfrentan diariamente los residentes en estos espacios de baja densidad demográfica, con problemas de accesibilidad y movilidad, además de conocer las condiciones precarias, por falta de oportunidades, en las que viven muchos jóvenes, que al final optan por la emigración a las grandes ciudades.

Por ello es muy importante, y parece que el gobierno sí muestra sensibilidad y receptividad, aprovechar los fondos de recuperación o resiliencia para digitalizar el campo en su conjunto como única manera de crear empleo de calidad, ligado a la mayor productividad y sostenibilidad (ahorro de agua, de abonos, lucha contra plagas, etc.). La digitalización y las conexiones del 5G harán de estos lugares espacios de confort y de atracción para nuevos inmigrantes, tanto nacionales como foráneos. Es la única manera de contribuir decididamente al reto demográfico para que el mundo rural no se quede exangüe y se extinga.

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