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Tractoradas y movilizaciones. Pasar de las musas al teatro

Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones

Era el 11 de enero cuando Unión de Uniones anunció públicamente que reemprendía las movilizaciones con la convocatoria de la tractorada del 21 de febrero a Madrid. Al calendario se han venido añadido en estas semanas decenas de actos reivindicativos en los territorios en donde está implantada la organización, incluida la segunda tractorada celebrada el 17 de marzo pasado.

Han sido días tensos e intensos para Unión de Uniones y, en general, para todos. Nadie dice que esto haya acabado, pero de lo sucedido sí que se puede ir haciendo alguna valoración. La primera de ellas es el por qué. Los agricultores, cuando ya estamos hartos, aun nos cabe que nos aprieten un par de vueltas más de tuerca hasta que la cosa revienta. Pasó en 2020 y ha vuelto a pasar ahora.

Se puede cometer el error (de hecho, el Ministerio y la Comisión lo están cometiendo) de interpretar que esto es una cuestión pasajera; dos malas campañas, una larga sequía, una guerra que se prolonga más de lo previsto, otra reforma de la PAC a la que hay que acostumbrarse... vamos, lo de siempre. Con un par de medidas sacadas del catálogo habitual, algún anuncio voluntarista y unos cuantos titulares en prensa, lo apañamos. No es el caso. Evidentemente la mala situación del sector en estos dos años y medio precedentes ha sido la fuente de ignición, pero combustible había de sobra. Los agricultores hemos salido a reclamar una actitud más respetuosa con nuestro trabajo, que se materializase en políticas consensuadas, racionales y apegadas a la realidad de las explotaciones y del terreno. Es mucho más un “dejadnos trabajar, joder”, que un “echadnos una mano, por favor”. Tomen nota.

También se equivoca quien piensa que esto es un tsunami político con epicentro en la temible fachosfera. ¿Es posible que alguna sardina haya querido pegarse a las ascuas? Sin duda. Pero las ascuas ya estaban y los agricultores, en general, huimos de ser manipulados, sobre todo si la manipulación pretendida es tan lunática como alguna que se ha visto.

Aviso a quien corresponda: no le quiten importancia a lo que ha pasado, a lo que está pasando. Y no tanto por si las movilizaciones se prolongan más o menos, o paran ahora para volver incomodar a los cargos políticos de aquí a unos meses; sino porque, si la cosa sigue como va, si lo quieren resolver con una mano de pintura, lo que se está poniendo en riesgo, de verdad, es el patrimonio agrario de toda la sociedad, con todos los valores que lleva aparejado.

Un patrimonio agrario que, por cierto, los ciudadanos valoran y quieren mucho más que la clase política. Sólo hay que ver las muestras de afecto y apoyo que los agricultores hemos cosechado durante las dos tractoradas que ha organizado en Madrid Unión de Uniones. Cómo se nos ha defendido y cómo se nos ha aplaudido. Fiel reflejo de que, según el CIS, más del 85% conocen y están muy de acuerdo con nuestras demandas y que las tres cuartas partes se han sentido poco o nada molestas con nuestros actos de protesta. Ante ese reconocimiento, los agricultores y ganaderos estamos obligados a responder con trabajo; pero quienes gobiernan tienen la responsabilidad de conectar nuestro trabajo y su reconocimiento con precios justos para todos.

Y ahora: la gran pregunta ¿que se ha conseguido hasta ahora? Está por ver. Si miramos el BOE, nada de momento. El paquete de 18 medidas que anunció el Ministro Planas a mediados de febrero se quedó en gatillazo, en un fallo de puntería fruto del erróneo análisis coyuntural de la situación del que hablaba antes.

Sin embargo, quedarse con este magro balance de las tractoradas sería ignorar que hemos logrado sacar a la clase política, a las administraciones autonómicas, al Ministerio y a Bruselas, de su estado acomodaticio, del todo va bien. No han pasado ni dos meses desde que el Ministerio se planteaba solo meros ajustes finos en la PAC y arrostrar con el cuaderno digital de explotación contra viento y marea. Ahora ha presentado una propuesta de flexibilización con elementos positivos que facilitarán (por desgracia no siempre de forma inmediata) la gestión de condicionalidad, ecorregímenes y ayudas asociadas en las explotaciones, al tiempo que se habla de la voluntariedad del CUE (aunque aún no se conocen los detalles del alcance de la misma).

No hace tanto tiempo, el Ministerio sacaba pecho con su ley de la cadena alimentaria: lo mejor de lo mejor, me la quitan de las manos, oiga. Ahora dice de reforzar la AICA (cosa, por cierto, que Unión de Uniones pide cada año en la Ley de Presupuestos y el grupo socialista ha rechazado siempre hasta ahora… arrepentidos los quiere el Señor). No es todo lo que se necesita, pero al melón ya tiene la cata hecha. Habrá que terminar de abrirlo y nosotros en eso estamos.

La Comisión Europea, que ante las crisis reacciona siempre tarde, mal y nunca, ha sometido al Consejo, y éste ha aprobado, determinadas medidas de simplificación que suponen una revisión de los reglamentos base de la PAC, otorgando mayores márgenes de decisión a los Estados miembro para introducir determinadas excepciones a unas normas excesivamente rígidas. Además, anuncia la creación de observatorios de costes, márgenes y prácticas comerciales, el análisis del funcionamiento de la directiva de prácticas desleales y una revisión del apartado de contratos del reglamento de la OCM, para reforzarlos.

Algunos proyectos que estaban en la agenda de la UE, como el de uso sostenible de fitosanitarios y el de bienestar animal (con la prohibición de la cría en jaulas) se han parado para darles una repensada (aunque el de restauración de la naturaleza y emisiones industriales, siguen a velocidad de crucero, pendientes de la última palabra de los Ministros en el Consejo). Algo se ha movido.

Nada de esto nos saca de la situación actual. Es cierto. Pero les hemos despertado de la placida siesta en la que hasta ahora dormitaban.

Para quien se haya fijado como objetivo de las tractoradas derogar la Agenda 2030, ni esto, ninguna otra cosa será nunca suficiente. Mañana no amanecerá un cuerpo de inspectores en cada puerto con una carpeta que ponga “Clausulas Espejo” para controlar que se cumplan en los productos importados. Tampoco va a haber a nuestro lado un agente de la AICA cuando vendamos las patatas, el maíz o las lechugas, para vigilar que nos paguen por encima de nuestros costes de producción. ¿Fracaso? Seguramente sí, para quien piense que con un “por mis cojones” gritado a los suficientes decibelios en una rotonda esto se quedaba “arreglao” y p’a casa.

Para Unión de Uniones, no es un fracaso; es una parte del trabajo que había que hacer, y se ha hecho y se ha hecho muy bien. El paquete testicular ya está puesto sobre la mesa (y puede que por ahora esté bien donde está) gracias a los miles y miles de agricultores que se han echado a la carretera a defender su futuro y la alimentación de todos.

Ahora queda la segunda parte del trabajo. Rematar la faena. Pasar de la reivindicación de baja resolución a las propuestas full HD.

Unión de Uniones vamos a ver que sale de todos los anuncios que se han hecho y los agricultores y ganaderos dirán si hay que retirarnos o no a los cuarteles de invierno y permanecer expectantes con el depósito del tractor lleno. Pero todo lo que se está demandando en la calle hay que articularlo, trasladarlo a peticiones concretas y encauzarlo por las vías adecuadas. Unión de Uniones ya lo estamos haciendo.

Hemos conseguido que se debatan en las Cortes varias enmiendas a la Ley de medidas de sequía y Ucrania para rebajar el IVA de todos los inputs, aumentar la devolución del Impuesto del gasóleo agrícola, eximir definitivamente del Cuaderno Digital a la mayor parte de las explotaciones y poner en marcha ayudas al olivar y viñedo. También hemos impulsado una proposición de ley para revisar la Ley de la Cadena Alimentaria y nos estamos ocupando para que la ley de desperdicio alimentario no sea otra carga más para nuestras explotaciones. Eso, lo que está ahora mismo en el Congreso en tramitación, pero son solo algunas de las medidas que vamos a tratar de sacar adelante y que se recogen en nuestro documento de propuestas para esta legislatura.

El ánimo que los agricultores y ganaderos hemos demostrado estas semanas debe ser inspirador para todos para no desfallecer en nuestras demandas. A Unión de Uniones, desde luego nos inspira a ello. Ahora, hay que pasar de las musas al teatro.

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