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La estrategia y los antibióticos

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Como es conocido, la Comisión Europea, en su Estrategia “De la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente, aboga por la drástica reducción de las ventas de antimicrobianos en el ámbito de las especies de interés ganadero en un 50% como objetivo a alcanzar en 2030.

Aunque este objetivo pueda estimarse a primera vista demasiado ambicioso, la realidad es que el sector ganadero, los veterinarios, los fabricantes de fármacos y de piensos medicamentos y las Administraciones públicas llevan ya varios años realizando un esfuerzo ímprobo en este sentido. La tendencia observada es que se va hacia una clara reducción del uso de estos medicamentos, pese a que todavía queda mucho camino por recorrer.

El Ministerio de Agricultura elevó hace poco más de un mes a consulta pública el proyecto de real decreto, que establecerá el marco de actuación para un uso sostenible de antibióticos en especies de interés ganadero, cuya entrada en vigor será el 1 de enero de 2023.

El fin de esta normativa es establecer medidas nacionales que, precisamente, favorezcan ese uso sostenible. Se aplicará a todas las explotaciones ganaderas, incluidas las acuícolas, y  quedarían fuera las explotaciones ganaderas de autoconsumo y aquellas de reducido tamaño.

En 2014 se aprobó el primer Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) para contribuir a la prevención del uso de estos medicamentos, poniéndose en marcha ya una serie de programas para un uso prudente de los mismos y la reducción voluntaria de su consumo en diferentes especies.

En este contexto, el Programa “REDUCE” ha sido una de las acciones que más ha contribuido a recortar el consumo de antimicrobianos en veterinaria, gracias también a la implicación directa de los distintos sectores ganaderos que, voluntariamente, se sumaron al proyecto.

El MAPA cree necesario contar con medidas de ámbito nacional, que permitan acercarse y cumplir los objetivos fijados en la Estrategia “De la granja a la mesa”, estableciendo programas de uso sostenible de antibióticos e incorporando  dichos programas a la normativa nacional.

Consumo habitual

El Real Decreto, aún pendiente de aprobar y de publicar en BOE, pretende regular, por un lado, el método para calcular el consumo habitual de antibióticos, entendido como el valor medio de consumo, expresado en miligramos (mg) por unidad de referencia de la explotación (UR), a partir del valor del trimestre en curso y de los tres trimestres anteriores) y, por otro, el consumo trimestral (cociente del total de miligramos de antibióticos consumidos en dicho periodo por UR para esa explotación).

Para este cometido se tomará las bases de datos (PRESVET, SITRAN, TRACES y CEXGAN) de la Administración, con el fin de reducir en lo posible las cargas administrativas, y el indicador de referencia nacional (valor de consumo anual de antibióticos establecido para cada clasificación zootécnica y especie, que se tomará como referencia para el inicio de determinadas acciones).

A la vez, la relación entre ambos índices permitirá establecer un conjunto de mecanismos de control y de actuación por parte de las autoridades para asegurar una efectiva reducción del empleo de antimicrobianos en aras de su sostenibilidad.

Conocer la situación

La normativa pretende que cada titular de explotación tenga acceso al cálculo de su consumo habitual y al consumo de cada trimestre, expresado en mg de antibiótico consumido en relación con la Unidad de referencia de su explotación (mg/UR). Ello a través de la base de datos PRESVET (el Sistema Informático Central de Control de Prescripciones Veterinarias de Antibióticos), que una herramienta que monitoriza y vigila las prescripciones de antibióticos en las explotaciones ganaderas y, en su caso, adoptar medidas precisas de control, así como a través de la plataforma de la autoridad autonómica competente, si así lo decide ésta,

El fin no es otro que el propio ganadero tenga conocimiento de la situación en la que se encuentra su explotación a los efectos de consumo de antibióticos para, en su caso, poder iniciar las acciones correctoras necesarias.

En este RD se regulan también los controles y las actuaciones a llevar a cabo en función del valor de consumo habitual de antimicrobianos de la explotación ganadera respecto al indicador de referencia nacional para la clasificación zootécnica y especie en cuestión, y si cumple o no con el mismo.

También persigue regular la responsabilidad de la persona titular de la explotación ganadera en el cumplimiento y mantenimiento de las obligaciones y medidas que contempla esta normativa (en especial, el contenido mínimo del plan sanitario integral de las explotaciones ganaderas, que incluye todo lo relativo a la vigilancia del titular de explotación, así como el cumplimiento de plazos para las medidas correctoras propuestas por el veterinario de explotación o la autoridad competente).

Se incluye igualmente un régimen sancionador, en caso de que se incumplan las disposiciones de esta normativa, sin perjuicio de las responsabilidades medioambientales, civiles, penales o de otro orden en la que se pudiera incurrir.

Nuevo PRAN 2022-2024

El pasado 12 de julio, la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura y de las CC.AA. dio el visto bueno al Plan Estratégico 2022-2024 del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), que incluye medidas claras y precisas en las que trabajar estos años, como continuación de los dos planes anteriores en vigor desde 2014 a 2021.

Este documento contó con la participación de hasta 10 Ministerios, entre ellos el MAPA, de 70 sociedades científicas, organizaciones colegiales, asociaciones profesionales, Universidades, la totalidad de las CC.AA. y más de 300 colaboradores expertos bajo la coordinación de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) ya había dado luz verde el pasado 15 de junio a la actualización del PARA,  que se estructura en seis líneas estratégicas: vigilancia, control, prevención, investigación, formación y comunicación.

En esa reunión se reconoció que los esfuerzos aislados no son suficientes para atajar el problema al que nos enfrentamos, que no conoce fronteras entre sectores. Razón por la que la columna vertebral del PRAN es el concepto de “One Health”, que incluye la salud humana, animal y el medioambiente.

Hasta la fecha, el PRAN ha puesto en marcha un total de 80 medidas de ámbito nacional y, entre sus logros, destaca la notable reducción del consumo de antibióticos. Desde el año 2014 hasta 2020, inclusive, el consumo de antimicrobianos en salud humana registró una bajada del 32,4%, mientras que las ventas de antibióticos veterinarios se redujeron casi un 58%.

En sanidad animal, el nuevo PRAN 2022-24 impone la necesidad de estar más cerca del campo y fortalecer el diálogo con los diferentes sectores, diseñando soluciones a la medida de las necesidades específicas de cada uno de ellos, mediante una nueva organización de los Grupos de Trabajo: Grupo de vigilancia de consumo; GT de vigilancia de resistencias; GT para mejorar la disponibilidad de medicamentos veterinarios y alternativas al uso de antimicrobianos, y GT “REDUCE”.

Los tres primeros grupos son trasversales y aportarán datos a cada uno los de los grupos “REDUCE”. A la vez, dentro de cada grupo “REDUCE” se crean subgrupos de trabajo sobre vigilancia del consumo y de resistencias; en planes de acción estratégicos preventivos de higiene y bioseguridad; en medidas de control de infecciones y de consumo de antibióticos, y en estrategias de comunicación y formación.

En suma, el PRAN 2022-2024 se centra en extender la vigilancia sobre nuevos antimicrobianos, incluyendo antifúngicos y antimicóticos en salud humana, antivirales y antiprotozoarios en sanidad animal, así en el control de otros microorganismos con hongos resistentes u otros microorganismos que surjan de relevancia clínica. Además, seguirá profundizando en el conocimiento del papel que desempeña el medioambiente en la producción y la transferencia de resistencias, ampliándose los esfuerzos para aumentar la concienciación en un mayor número de sectores.

PRAN 2021

Durante el pasado año, el equipo de Sanidad Animal se centró especialmente en las líneas de acción relativas a la vigilancia y al control. El 23 de noviembre de 2021 se publicó el European Surveillance of Veterinary Antimicrobial Consumption (ESVAC), con datos de ventas de antibióticos veterinarios del periodo 2019-2020, proporcionados por los laboratorios farmacéuticos, en el que se vio un notable descenso de las ventas de estos medicamentos desde 2014 hasta 2020, que van en el primer año de 419 mg/PCU (la unidad mg/PCU -Population Correction Unit- es un sistema para hacer comparable la utilización de antimicrobianos entre países, al comparar los mg de principio activo vendidos para el mercado interno de un país con las unidades de producto animal producido) a 181 mg/PCU en 2021, con un recorte del 56,7% de su consumo,

El análisis de los datos de las entidades dispensadoras de antibióticos veterinarios revela también un descenso de las ventas, desde 294 mg/PCU en 2017 a 154 mg/PCU en 2020, con una caída del 47,6% en el consumo.

Según el Informe Anual PRAN (Junio 2020-Diciembre 2021), España ha pasado de ser el país con mayor venta de antibióticos veterinarios de Europa en 2014 a situarse en el 7º lugar en 2020. Este descenso incluso ha sido más acusado en el caso de los antibióticos de uso crítico (polimixinas, fluroquinolonas y cefalosporinas), al ocupar el 20º puesto en Europa, tan solo por detrás de países con menor carga ganadera (Suecia, Bélgica, Noruega o Suiza).

No obstante, aunque España está cada vez más cerca de la media europea (88,9 mg/PCU) en el uso de antibióticos veterinarios y de nuestros principales competidores europeos en producción animal, queda aún bastante recorrido para continuar mejorando.

Por último, hay que señalar que durante el periodo 2019-2021, gracias a la colaboración de los profesionales implicados, se cumplieron los objetivos de los Programas “REDUCE” de colistina en porcino, avicultura y cunicultura; se consolidaron aquellos Programas “REDUCE”, que ya estaban en marcha (bovino de carne y de leche, y ovino y caprino de carne) y se crearon nuevos grupos de trabajo para équidos, aves de puesta, pavos y pequeños animales, con el fin de lograr unos objetivos concretos de recorte de consumo en un periodo temporal establecido. Sin duda, el  programa “REDUCE” está siendo unas de las acciones que más han contribuido a reducir el consumo de antibióticos en veterinaria.

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