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¿Peligra el transporte de animales vivos en la UE?

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Posiblemente sea mucho decir, pero tras la resolución aprobada por una abrumadora mayoría en el pleno del Parlamento Europeo de este 20 de enero, las dificultades del comercio de animales vivos intra y extra-comunitario se prevén que vayan a más en los próximos años. Todo dependerá de lo que la Comisión Europea proponga en 2023 en la prevista revisión de la legislación sobre bienestar animal, en la que incluirá esta actividad y, luego, de lo que el Consejo de Ministros acuerde enmendar.

La resolución aprobada sobre el bienestar de los animales durante el transporte por 557 votos a favor, 55 en contra y 78 abstenciones, es tan exigente que habrá que ver en qué queda al final. Utilizando el lenguaje de los semáforos, estamos ante una situación ámbar, que puede deparar bastantes sorpresas e inclinarse hacia un lado (rojo) o hacia otro (verde).

Hay que tener en cuenta, además, que nuestro país ocupa un lugar periférico en la Unión y que no es lo mismo transportar animales vivos de España a Países Bajos que hacerlo desde ahí a Alemania, por poner un ejemplo. Y otra cuestión, antes de entrar en materia, es quién pagará esta nueva fiesta en la que quiere embarcarse la Unión, porque si todo el condicionado aprobado por la Eurocámara se tuviese que aplicar obligatoriamente, el coste económico de transportar animales vivos de un lado a otro o exportarlos a terceros países, que así lo exigen por cuestiones sociales, culturales o religiosas, puede salir por un ojo de la cara.

La resolución aprobada llega después de un trabajo de 18 meses, llevado a cabo la Comisión de Investigación del Parlamento Europeo, que se creó en junio de 2020 y estuvo presidida por la eurodiputada luxemburguesa Tilly Metz (Los Verdes/ALE), con el fin de examinar supuestas infracciones de la legislación europea. En su informe final, en diciembre de 2021, se concluyó que las actuales disposiciones de la UE en este ámbito no siempre se cumplen por parte de los Estados miembros y no cubren todas las necesidades de los animales que se transportan.

Las vulneraciones más claras tienen que ver, según esta Comisión, con la falta de espacio en los medios de transporte, con el suministro de alimento y agua suficientes, con el traslado de animales no adecuados para este tipo de viajes y con el hacinamiento de los mismos, así como también con la utilización de vehículos inapropiados y que, en ocasiones, el transporte tiene lugar bajo temperaturas extremas y durante periodos prolongados de tiempo.

En una entrevista, Tilly Metz declaró que esta Comisión detectó fallos sistemáticos en el cumplimiento de las normas vigentes sobre la protección de los animales durante el transporte y formuló una serie de recomendaciones para la revisión prevista en 2023. Entre ellas, la reducción de la duración de los trayectos a 8 horas para los animales de sacrificio y a 4 horas para los animales al final de su vida útil (animales destinados a producir leche o huevos, o a la cría). Además, demandó una mejor protección de los animales jóvenes y en gestación y, al respecto, que los animales no destetados no deberían ser transportados antes de las 5 semanas, en lugar de los 10 días de las normas actuales, y que el límite de las hembras en gestación debería ser de dos tercios del periodo, frente al 90% actual.

Sobre el transporte fuera de las fronteras de la UE, la Comisión pidió que las exportaciones de animales vivos se limiten a los países que garanticen y respeten unos criterios de bienestar animal similares a los de la UE y cuenten con normas armonizadas. Para Metz, “en el sistema actual es muy difícil hacer cumplir las normas de bienestar.”

Además, según la eurodiputada de Los Verdes, otra tarea importante es “garantizar que los consumidores de la UE tengan información precisa sobre los productos animales que compran, ya que les permite optar por las normas más estrictas de bienestar animal.”

El mercado es el mundo

Como ocurre con otras normativas relacionadas con el ámbito comercial, propuestas por la CE, esta institución parece olvidarse muy fácilmente, o incluso deliberadamente, de que “el mercado es el mundo” y que las exigencias y condiciones que obligan a cumplir al sector productor y/o transformador comunitario en la Unión, y que con seguridad obedecen a una lógica racional, es muy difícil, por no decir casi imposible, que puedan exigirse a los países terceros, que mayormente cuentan con legislaciones más laxas en muchos ámbitos, incluido también en el de bienestar animal.

Los europarlamentarios, que poco más que se limitaron a adoptar las recomendaciones de la Comisión de Investigación, sin entrar a debates de mayor profundidad, “invitaron” a la Comisión a que prepare una revisión de la actual normativa europea sobre bienestar animal para 2023, en la que se establezcan “normas claras, medibles y cuantificables para lograr una aplicación armonizada en toda la UE, así como indicadores novedosos de bienestar animal.”

Como se ha indicado, el PE demanda a Bruselas que establezca, “apoyándose en estudios científicos evaluados por pares”, límites de duración de los viajes para cada una de las especies animales, y en todas las edades; en particular para los animales no destetados, y que prohíba el transporte de animales muy jóvenes (bovinos, ovinos, caprinos, porcinos y équidos) de edad inferior a 35 días. También que el viaje de los animales hasta su sacrificio no supere las ocho horas (cuatro horas en el caso de las hembras en el último tercio de su gestación).

En sus recomendaciones insisten en reforzar los procedimientos para autorizar los medios de transporte, la mejora de los controles y la recogida de datos, con obligaciones en materia de temperatura durante el periodo de tránsito (entre 5º y 30ºC), humedad y nivel de amoníaco y disposiciones específicas para el transporte marítimo. Además, piden que sea obligatoria la instalación de cámaras en los vehículos, en particular para las operaciones de cara y descarga, y que se “respeten obligatoriamente las normas de la UE en protección y bienestar animal en las importaciones de terceros para garantizar la competitividad de los productores europeos.”

Por lo demás, los eurodiputados abogan por una transición que priorice un sistema más eficiente y ético a favor del transporte de semen y embriones sobre el ganado reproductor, así como de canales y carne en vez de animales vivos para su engorde y sacrificio.

Asunto complejo

Como reconoce la propia Comisión Europea, el asunto es bastante complejo y nada fácil de abordar. Para la comisaria europea de Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, se tendrán que examinar todas las opciones que hay sobre la mesa, también las maximalistas de algunas ONG que piden prohibir la exportación de animales vivos fuera de la UE y el control de la duración máxima del transporte a larga distancia a países terceros, así como las normas aplicables a la importación y las disposiciones relativas al bienestar animal en los acuerdos comerciales firmados o por firmar.

A pesar de que la resolución parlamentaria se aprobó por amplia mayoría, los eurodiputados españoles del Grupo Popular Europeo (Juan Ignacio Zoido), de Ciudadanos (Adrián Vázquez) y de VOX (Mazaly Aguilar) votaron en contra, porque impone nuevas restricciones que no están basadas en criterios científicos y pueden poner en peligro la viabilidad del sector en España en aspectos como limitar el transporte de animales no destetados, que impedirá el comercio de los animales más pequeños (cordero y cabrito lechal, terneros mamones y lechones); el límite de ocho horas en la duración del transporte por la situación periférica del países, que anularía incluso el comercio intracomunitario de animales adultos o la limitación de las temperaturas de transporte, que no tiene en cuenta la realidad climática de los países del Sur.

Desde el Grupo Socialista, aunque votó a favor, la eurodiputada Clara Aguilera consideró que el transporte de animales vivos tanto dentro de nuestro territorio, como para su exportación a países terceros es fundamental para nuestro sector ganadero, pero éste se debe realizar en condiciones óptimas en los medios empleados (terrestres o marítimos), con adaptación a las necesidades de cada especie animal y solo para animales cuyo estado físico sea apto para realizar el traslado.

Para el COPA-Cogeca, que considera el transporte de animales vivos como una parte necesaria de la producción y distribución de ganado en la UE, cuando se discute la limitación o incluso la prohibición del transporte de determinadas categorías, por ejemplo, los no destetados o los gestantes, “no podemos apoyar que se establezca una edad o un tiempo especifico para el transporte, antes de que se realice un impacto científico y socio-económico exhaustivo”. Son partidarios de que “la CE pida a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) que analice que los ajusten recomendados estén basados en la ciencia, como forma de mejorar la calidad del transporte, en vez de centrarse solo en la reducción del tiempo del viaje.”

Algunos datos estadísticos

Dentro de las especies, la avicultura es el sector que más se transporta en vivo en el comercio intra-comunitario. Alemania (23%) y Países Bajos (21%), lideran el mismo, mientras que el transporte entre países de la UE de otras especies (vacuno, porcino y ovino-caprino) se realiza mayormente con fines no reproductivos (engorde o sacrificio) y en el equino, el transporte está dominado por caballos para sacrificio (43%) o reproducción de caballos de pura raza.

España concentra el 19% de los ovinos-caprinos vivos transportados dentro de la UE, por detrás de Rumania (32%) y por delante de Hungría (16%). En bovinos, Francia (35%), Alemania (17%) y Países Bajos (9%) ocupan el podio, mientras que en porcinos son Dinamarca (42%) y Países Bajos (28%); en caballos para sacrificio, Bélgica (46%) y Dinamarca (21%) y en caballos para reproducción, Países Bajos (23%), Polonia (22%), Francia (20%) y Rumania (13%).

Fuera de la UE, con datos de 2019, el sector avícola es también la especie más transportada de animales vivos (98% del total). Polonia lidera este ranking, con 61,9 millones de cabezas exportadas, seguido de Hungría (35,6 millones) y Países Bajos (29,8 millones).

En ganado bovino, España ocupa el primer puesto del comercio extra-UE, con 193.100 cabezas exportadas en 2019, seguido de Rumania (141.900) y Francia (124.200).

En ganado ovino-caprino, Rumania se sitúa por delante, con 1.831.300 cabezas, seguido en segundo lugar por España (762.300) y Portugal (328.400).

En porcino, Croacia ocupa el primer puesto, con 124.400 exportadas de cerdos vivos a países terceros, seguido de Grecia (92.100 cabezas) y Alemania (71.500 cabezas), mientras que, en equino, Reino Unido, cuando aún pertenecía a la UE, era el primer exportador, con 8.100 cabezas, seguido de Países Bajos (6.500) y Alemania (2.900).

Los importadores extra-comunitarios más importantes de animales vivos procedentes de la UE son Ucrania, Bielorrusia, Ghana, Egipto, Marruecos y Albania, sobre todo de especies avícolas, mientras que fuera de esta especie, en ganado vacuno y ovino-caprino, están Libia, Jordania, Israel. Arabia Saudí, Líbano y Turquía.  

Las importaciones de la UE de animales vivos son muy inferiores a las exportaciones y también están lideradas por el sector avícola.

Un 64% de todo el transporte de animales vivos de la UE a terceros países se hace por barco; otro 34% por carretera a través de caminos y otro 2% en avión.

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