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Recuperación con dudas del sector vitivinícola mundial

Si el año 2020 pasó a la historia del mundo del vino como el año de la resiliencia, como lo denominó la propia Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), debido a las medidas restrictivas que tuvieron que adoptarse a nivel mundial para frenar la expansión de la Covid-19 en el canal de Hostelería y Restauración (Horeca), en los viajes y el turismo internacional, el pasado año y lo que llevamos 2022 ha sido el de cierta recuperación, no exenta de unas cuantas nubes de incertidumbre, que podrían estar ya poniendo en duda la misma.

Así lo recordó el director de la OIV, el español Pau Roca, durante su reciente presentación del último informe de Coyuntura del Sector Vitivinícola Mundial, que da un somero repaso global, a veces un tanto forzado por las dificultades estadísticas de algunos países productores, a la producción, consumo, comercio exterior y superficie vitícola.

Un ejemplo de estas incertidumbres lo hemos tenido hace unos días en nuestro país, cuando el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), ofreció los datos de comercio exterior del pasado mes de marzo, que fue bastante negativo. No ya solo comparado con ese mismo mes de 2021, que fue muy bueno, sino también con los de años anteriores, de forma que hay que remontarse a marzo de 2014 en valor y a marzo de 2009 en volumen para encontrar cifras más bajas de ventas al exterior.

Respecto a marzo de 2021, las exportaciones españolas de vino cayeron un 23% en valor, hasta 202,3 millones de euros y mucho más, un 31% en volumen, hasta 145,3 millones,  que, con un precio medio de venta que fue apreciablemente mejor que un año antes.

Para el OEMV, se trata de una caída de las exportaciones en todo caso esperada, al tratarse de un mes complicado en el plano comercial, tanto por la invasión rusa de Ucrania, que se inició a finales de febrero, como por la crisis de la logística comercial o el fuerte incremento de los costes de producción .

Para Roca, además de estos problemas coyunturales que podrían frenar la recuperación, están otros que son más o menos habituales, como las advertencias contra los riesgos sanitarios del consumo de alcohol, que se vienen realizando desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde la Unión Europea (plan de lucha contra el cáncer) o desde el Ministerio de Sanidad, que prepara una nueva ley para evitar su ingesta por menores. El gran problema es que no parece haber manera de que pueda diferenciarse entre tipos de bebidas alcohólicas y entre consumo excesivo o moderado, acompañado con alimentos, como refleja la Dieta Mediterránea.

Otra cuestión preocupante es el cambio y climático y las medidas para intentar frenarlo. Un cambio climático que ya viene afectando al cultivo, que exige cada vez más altitud para producir en condiciones estables de cantidad y calidad, pero donde se notan también los muchos esfuerzos que en sostenibilidad viene realizando el propio sector vitivinícola, con inversiones  para un mejor gestión y menor gasto de insumos, en un respeto por los suelos vivos, en viticultura regenerativa y de precisión 4.0, en el riego localizado, etcétera.

Haría falta, quizás también, un buen estudio técnico-científico que mida la contribución real como sumidero de carbono del viñedo para reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y para valorar el papel que juega esta masa vegetal, de la que España cuenta con la mayor superficie mundial.

Cambio de tendencia en el consumo

Aunque con las dudas de los que nos puede deparar este año, durante 2021 el consumo mundial de vino se recuperó levemente un 0,7% y en 2 millones de hectolitros, llegando a los 236 millones, un volumen mejor, pero aún alejado de las cifras de los años 2017, 2018 y 2019.

El OIV señala que esto supone un cambio de tendencia, sin duda, pero la cuestión para este año es si se mantendrá o no la misma, debido a las muchas incertidumbres que se ciernen sobre la economía global tras la invasión rusa en Ucrania y pese a que parece que podía haber pasado ya lo peor de la pandemia de Covid-19.

A la mejoría del consumo contribuyó en 2021 el levantamiento de las restricciones a la circulación de personas y mercancías, la reapertura de los canales Horeca y la reanudación de las reuniones sociales y las celebraciones, como se ha visto en España, que recuperó su ingesta casi un 10%, con 10,5 Mhl (4% del total mundial), cifra inferior aún a los años pre-pandémicos.

La propia OIV indica que los datos de consumo de vino por países se deben interpretar con precaución, dados los límites estadísticos existentes en algunos de ellos. Para la UE, estima un consumo de 114 Mhl (aún un 15% y 20 millones menos que en el año 2000), representando un 48% del consumo mundial (lejos del 59% del total de principios de siglo), un 3% y 3,5 millones más alto que la cifra de 2020. Francia recuperó unos 2 millones (+8,6%), un 11% del total, mientras que Italia se quedó clavada en 24,2 millones, un 10% del total mundial.

Fuera de Europa, Reino Unido ha demostrado ser uno de los países más resilientes en este ámbito y, sin ser apenas productor, sí comercializador, tiene un consumo interior de 13,4 Mhl, casi 3 millones más que España, equivalente al 6% del consumo mundial.

Estados Unidos se mantiene también  firme como el principal mercado mundial de consumo de vino con 33,1 millones de hectolitros estimados, con un ligero aumento del 0,7% en 2021, representando el 14% del consumo global.

Para dos mercados importantes por su número de habitantes, como Rusia y China, la OIV estima un consumo aparente de vino de 10,5 Mhl, respectivamente, los mismos que para España, pero mientras que el gigante asiático habría reducido su ingesta un 15,4% en 2021, Rusia la habría recuperado ligeramente un 2% y en unos 200.000 hectolitros.

Comercio mundial récord

La recuperación comercial, tras el levantamiento de las restricciones por la pandemia de Covid-19 llevó a un rebote del mercado mundial de las exportaciones de vino en 2021, alcanzando 111,6 Mhl, el mayor volumen exportado de la historia, con un aumento del 4% en relación al año anterior y un incremento del 15,5% en valor, hasta un récord de 34.300 millones de euros, compensando el descenso de las ventas al exterior sufrido en 2020.

Para la OIV, esta dinámica del comercio internacional del vino es un dato relevante e interesante, teniendo en cuenta la gran variedad de acontecimientos a los que el mundo se enfrenta el en la actualidad, como el alza de algunos aranceles mercantiles, la ralentización y mayor carestía del transporte marítimo, las interrupciones en las cadenas de suministro y la crisis de los precios de la energía. Eso en 2021, a lo que hay sumar este año, todas las consecuencias y los impactos que se derivan de la guerra entre Rusia y Ucrania.

España volvió a liderar esas exportaciones en volumen, con 23 Mhl, un 21% del total mundial, y un 14% y 2,8 millones más que en 2020, seguido de Italia, con 22,2 Mhl, un 7% 1,5 millones más) y Francia, 14,6 Mhl, un 8% y 1,1 millones más), mientras que Sudáfrica, con un 33% y 1,2 millones más, hasta 4,8 Mhl fue de los países que más crecieron.

En valor de los vinos exportados, Francia se confirmó como el primer país, con 11.100 millones de euros (+2.300 millones), seguido de Italia (+786 millones) Y España (+249 millones).

Por tipos de vinos, hubo una recuperación exportadora de los vinos embotellados del 6% en volumen y 13% en valor, que representan el 53% del volumen y el 69% del valor total de las exportaciones a nivel global. Fueron los vinos espumosos los de mejor comportamiento, con alzas del 22% del volumen y del 35% en valor, representando un 10% del volumen y un 22% en valor a nivel global.

Por el contrario, los vinos en “Bag in Box” (envases de entre 2 y 10 litros) redujeron su mercado exportador un 8% en volumen y un 1% en valor, y pasaron a representar un 4% del volumen y un 2% del valor global, mientras que los vinos a granel (> 10 litros) elevaron un 5% su volumen comercial, pero bajando un 5% su valor, representando un 33% de todo el volumen exportado y apenas un 7% del valor global.

Producción mundial

Durante el pasado año, la producción mundial de vino, sin mostos/zumos de uva, disminuyó en casi 3 Mhl (-1%) con respecto a 2020, quedando en 260 millones, debido por un lado a la fuerte caída en alguno de los principales países productores de la UE, como Francia y España y, por otro, a las muy buenas cosechas que aumentaron los niveles de producción de la mayoría de los países del Hemisferio Sur, lo que contribuyó a equilibrar la caída de la producción mundial (en cambio, en este 2022, las estimaciones en esa zona del mundo es a la baja).

En la Unión Europea, la producción de vino en 2021 se estimó en 153,7 Mhl, con una disminución del 8% y un 5% por debajo de su media quinquenal, muy influida por las heladas primaverales en Francia de abril y, en menor medida, en España (afectada también por  las tormentas de pedrisco).

En Italia, donde en principio se preveía una caída, logró recuperarse hasta 50,2 Mhl, un 2% y 1,1 millones más, concentrando el 19,3% mundial, seguido de Francia, con 37,6 millones (-19% y 9,1 millones menos), un 14,5% del total, y España, con 35,3 Mhl, con un descenso de 5,6 millones, un 14% sobre 2020 y un 8% por debajo de su media quinquenal, concentrando el 13,6% del total mundial. Estos tres primeros países productores representaron el 47% de la producción mundial de vino en 2021.

Tras ellos, Estados Unidos recuperó también producción (+6%  y 1,3 millones más, estimándose 24,1 Mhl, así como los países del Hemisferio Sur, Australia (+30%, con 14,2 millones), Chile (+30% y 13,4 millones), Argentina (+16% y 12,5 millones) y Sudáfrica (+16% Y 12,5 millones).  Todos ellos por delante de Alemania, que se quedó en 8 millones (-5%) y de Portugal, con 7,3 millones (+14%).

Para concluir, la superficie total de viñedo (uvas de mesa, para vinificación y pasas) se mantuvo estable, aunque con un sesgo ligeramente bajista del 0,3% y con cerca de 200.000 hectáreas menos, quedando en 7,328 millones, sin apenas cambios desde 2017 (7,329 millones).

El OIV sí observa algunas tendencias opuestas en las diferentes regiones del mundo, con dos grandes bloques: por un lado, algunos países de la UE (Italia, Francia), junto con China e Irán, impulsan el crecimiento de esta masa vegetal mundial; por otro, los grandes países productores del Hemisferio Sur (salvo los oceánicos Australia y Nueva Zelanda), junto con otros grandes viñedos de EE.UU., Turquía y Moldavia sufren una importante disminución.

España, según la OIV, sigue contando con el viñedo más grande del mundo, con 964.000 ha en 2021, un 0,4% más que un año antes;  Francia, en segundo lugar, lo aumentó un 0,2%, situándolo en 798.000 ha, mientras que Italia, con 718.000 ha, se mantuvo sin cambios, tras cinco años de aumento.

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